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Las subastas judiciales desde la mirada de un subastero

Doblete en las subastas

Subastas judiciales. Doblete en las subastas

¿Os acordáis de aquellos subasteros marrulleros que intentaron jugármela en mayo? Pues hoy traigo noticias frescas sobre el final de aquella historia, y son muy buenas.

Os refresco la memoria: juzgado dejado de la mano de Dios al que nunca van subasteros, subasta judicial de una vivienda de Madrid con una hipoteca muy antigua que sale por un tipo muy barato y con fianza de apenas 10.000 euros, dos subasteros que -al igual que yo- recorren para acudir a la subasta más de 200 kilómetros, pero desde el otro extremo, golpe de mano en la subasta con intenciones de quebrarla y habiendo reservado una postura muy inferior, viva protesta por mi parte y entreacto.

Naturalmente el adjudicatario quebró la subasta y ayer se volvió a celebrar conmigo y el actor como únicos postores y ME LA ADJUDIQUÉ POR LA DEUDA, con la increíble potra de que la misma, como por arte de birlibirloque, había disminuido casi exactamente en la misma cuantía de la fianza que el tramposo adjudicatario se vio obligado a perder al quebrar la subasta.

Me explico por si os habéis perdido: Cuando el "trampas" quebró la subasta, la primera decisión del juzgado fue declarar la subasta quebrada y ordenar que la fianza que el adjudicatario había perdido se destinara a los fines de la ejecución para satisfacer parte de la deuda reclamada. Esa es la razón por la que el banco acreedor, que en mayo reclamaba una cifra, esta vez haya pujado bastante menos y me haya dejado la subasta a un precio increíble. Ya lo dije en su momento, un auténtico cisne negro ¡Eureka!

Pero eso no es todo, además de este gran éxito económico me volví a Madrid con la satisfacción de saber que el secretario del juzgado cumplió su compromiso y realmente puso todos los hechos en conocimiento del fiscal. Por lo visto se han abierto diligencias contra el "trampas" y se enfrenta a una posible pena (que no le deseo) de uno a tres años de prisión y a una posible multa (que sí le deseo), además de una inhabilitación para participar en subastas durante tres a cinco años. Un buen lío en cualquier caso, está claro que un juzgado no es el sitio ideal para hacer trampas.

Estoy deseando que me llamen para testificar.
 
POSTDATA (26 de septiembre de 2014): han transcurrido cinco años desde esta aventura y quiero mencionar que no he vuelto a ver nada parecido y que tampoco me ha contado nadie que lo haya visto, de manera que podemos decir sin temor a equivocarnos que esta práctica ha pasado a la historia, a pesar de que la reducción de las fianzas para participar en subasta se han reducido hasta el 5% del Tipo de Subasta (estamos en 2014) lo que hacía temer que estas prácticas resucitarían. Lo cierto es que no ha sido así. 
 
A ver si con un poco de suerte también conseguimos que desaparezcan para siempre los subasteros que ponen el cazo y, en general, todos los del Lado Oscuro.
 
En mi nuevo blog, Subastanomics, les he dedicado el siguiente artículo:
 
 
Que así sea.
 
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Comentarios
21
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  1. #21

    Tristán el subastero

    Va en gustos, pero yo preferiría comprarlo previamente al propietario y luego, en vez de pagar la deuda, comprársela al banco acreedor sin decirle que ahora eres el nuevo propietario, suele salir más barato.
    Si no te la quieren vender es preferible acudir al juzgado a pagarla que pagarla directamente al banco.
    Suspender la subasta es muy sencillo.

Autor del blog
  • Tristán el subastero

    Información y opiniones sobre el mundo de las Subastas Judiciales desde la mirada de un subastero.

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