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No hablo de un caso en particular. Y quizás de allí el malentendido. En el

No hablo de un caso en particular. Y quizás de allí el malentendido. En el caso de un estafador en forma generica, siempre lo he visto como como subnormal, porque no comprende lo que es propiedad privada, algo básico en un estado de derecho que no sea de izquierdas. Y si la victima entrega dinero a ciegas, porque cree y confía en otros en otros, esto solo me dice que el que entrega, confiaba en la otra persona, y que era menester proteger la confianza del que confiaba, porque al hacerlo creamos un mundo mejor. Ahora que puede ser que la víctima fuera mentalmente incapaz, algo que no es pecado, porque hay muchos problemas de salud que causan esto y no es pecado estar enfermo, en cuyo caso tenemos un problema aún peor, porque lo que hizo el estafador es aprovecharse de una discapacidad. Por eso no puedo mirar la estafa conmo algo bueno, ni puedo estar en contra de la víctima. El dramatismo del caso que describes me apunta a un incapaz al que deberían declararle insano en tribunales, para su propia protección contra gentes deshonestas. Es tan malo estafar a un incapaz, como robarle a una persona desmayada. La honestidad y la confianza pueden parecer defectos si suponemos que el estafador es "astuto e inteligente". Pero he visto tantas personas ser estafadoras y tontas... El caso más destacado... Conocí a una chica tan bella que hacía que Angelina Jolie pareciera una mujer fea. Se metió en una estafa con tarjetas por $150000 creyendo que no le iban a pillar, y le pillaron. No sólo le quitaron el dinero, sino que aunque lo tuviera no le alcanzaría para el abogado. En una gran compañía, la honestidad da presencia de marca. Robales y tendrás una cacería humana contra tí. Estafar es ser un tonto. Si un CEO de empresa grande o un don nadie te deja todo el dinero en tus manos, lo menos que puedes hacer es cuidarlo como si fuera ajeno, ser digno de la confianza, y devolverlo cuando sea necesario. Esa persona es valiosísima en un mundo laboral que busca desesperadamente gente confiable cuando se trata de puestos claves. Puede que no seas el más sabiondo, que no seas el que tenga más títulos, pero solo el hecho de ser honesto crea una diferencia de personal branding. Llegada la hora de elegir entre un competente y un honesto, habrá quien prefiera al honesto, porque las competencias se ganan con entrenamiento y la tranquilidad del que tiene a un honesto a la par no tiene precio, la deshonestidad cuesta dinero y crea estrés. Para el que contrata, si es inteligente, sabrá evitarse el estrés. El estafador es tonto, porque la ganancia a largo plazo de la honestidad es más grande que la ganancia si roba. Es algo así como tragarse 50 condones con droga. La probabilidad de que un condón se rompa es de 99%. Con 50 condones la probabilidad baja a 60%. Así es la matemática del fraude. Y a como tenga éxito con 50 condones y se gane dinero con ese riesgo ridiculo, la próxima lo intentará con 100, y le daremos el premio Darwin como oda a la selección natural.
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