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El señor Guido Fortuzzi era el prefecto de Carabinieri de Caltassinetta, en 1875 y dejó escrito en un informe dirigido a sus superiores lo siguiente:

“El primer origen de la mafia (...) se debe al aborrecimiento que se tiene a las fatigas del trabajo y la consiguiente avidez de procurarse un medio de vida sin él: de donde la Camorra y la Mafia suelen desnudar a sus semejantes para vestirse a sí mismas mediante la intimidación y el fraude siempre que se evite el aborrecido trabajo”

No soy yo quién para establecer paralelismos históricos entre organizaciones del siglo XIX y empresas de la actualidad y menos aún para conocer qué es lo que anida en las probablemente existentes circunvalaciones cerebrales de algunos Consejeros Delegados.

Pero sí atino a atisbar que existe alguna coincidencia o conexión intelectual (¡que no me oiga Aznar!) entre el panorama que describe el Prefecto y ciertas estrategias presentes en nuestros días que consiguen incrementar la cuenta de resultados a base de la imposición de productos no deseados a quien anda falto de recursos (ya se sabe que a perro flaco todo son pulgas).

Además, para más enjundia de los de la última planta (los americanos la llaman Penthouse; será por lo obsceno de lo que allí se fragua), resulta que la última moda consiste en ni tan siquiera sudar la camiseta con una tarificación, oferta y firma, que eso cansa, sino que se le presenta a firma (sin alternativa salvo las siete plagas) al cliente o cautivo (según se mire) un impreso estandarizado por el que lo de otro pasa a ser suyo. Por ejemplo, una cartera de seguros. 

Tal vez algún día podamos leer en un libro o estudio dedicado al seguro en el Siglo XXI algo así como:

 

“El primer puesto en el ranking asegurador de la XXXXX (...) se debe al aborrecimiento que se tiene a las fatigas del trabajo y la consiguiente avidez de procurarse un medio de vida sin él: de donde XXXX y XXXX suelen desnudar a sus semejantes para vestirse a sí mismas mediante la intimidación y el fraude siempre que se evite el aborrecido trabajo”

Ponga en donde las "X" lo que su intuición le diga y el escenario actual tomará sentido.

Eso, claro, si el tiempo lo permite y la Autoridad no lo impide. ¡Menuda faena!

Saludos,

  1. en respuesta a Fernan2
    -
    #2
    16/09/10 17:25

    ¡Captaste la ironía! 1000 puntos para tí.

    No es inocencia sino reconocimiento de la realidad ante la que uno puede rebelarse mediante el insulto o recurriendo al humor. Aposté por lo último.

    Unamuno le gritó al general Millán Astray en 1936 y desde su cátedra en la Universidad de Salamanca aquello de "Venceréis pero no convenceréis"; era solo la apertura de curso del 36 pero para él fue el fin antes de ser destituido de su cargo como rector. El tiempo ha puesto a cada uno en su sitio pero el daño inmenso y terrible aún perdura.

    ¿Acaso nuestros gobernantes no tienen la obligación real de proteger a su pueblo? Y ¿por qué el pueblo no se solivianta y denuncia los abusos? El riesgo es cero pero ¿quién se lo dice para que actúe? El riesgo es dejar que se abuse en la impunidad porque cada vez esto va a peor.

    Saludos,

  2. #1
    16/09/10 01:19

    ¿Si la autoridad no lo impide?? No te suponía tan inocente a estas alturas... con que no colabore activamente, ya te puedes dar con un canto en los dientes!! ¿O no sabemos de parte de quién está la autoridad?

    :-(

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