Acceder

Cómo crean dinero los bancos: la reserva fraccionaria explicada

¿Cómo crean dinero los bancos? No prestando los ahorros de otros, como cuenta la intuición y algún libro de texto: la mayor parte del dinero moderno se crea de la nada en el instante en que un banco comercial concede un crédito, con un apunte contable que hace nacer a la vez el préstamo y el depósito. Lo asombroso no es el mecanismo —el Banco de Inglaterra lo reconoció oficialmente en 2014—, sino que dos años antes, en 2012, un hilo del foro de Rankia ya lo explicaba con una hipoteca de ejemplo y una frase que resume el negocio bancario mejor que muchos manuales: el banco «se queda con los intereses del dinero que pone y del dinero que inventa».

Es la décima entrega de Sabiduría Rankiana, la serie que rescata las mejores lecciones de la comunidad; en esta colección, las del hilo «Encuesta Margrave» (2012–2025, 57.695 mensajes, 358 participantes). Esta pieza es el sótano del edificio que venimos construyendo: explica de dónde sale el dinero cuya depreciación medimos en la inflación y cuya naturaleza clasificamos en los activos hard y soft.

La explicación de 2012: una hipoteca que fabrica dinero

La versión del foro la firmó @Knownuthing —el geólogo del hilo, su voz más rigurosa en cuestiones monetarias— en el mensaje #642, y empieza reconociendo el problema pedagógico: «es un asunto extremadamente fácil de entender; solo que cuando te lo cuentan, te cuesta creerlo»:
«El dinero no solo lo crean de la nada los bancos centrales: lo crean también los bancos a través de su reserva fraccional. Cada vez que un banco otorga un crédito para una hipoteca de, pongamos, 200.000 €, el 90 % del dinero se crea en el momento de otorgar el crédito. El negocio del banco es que se queda con los intereses del dinero que pone y del dinero que inventa. Cuando se paga el préstamo, el dinero inventado se destruye en el proceso inverso de su creación, pero el de los intereses se mantiene. Por eso los bancos siempre ganan».
Y meses después, @Margrave lo contó en versión costumbrista en el mensaje #29706 con «Juan Hipotecario»: Juan pide 90.000 € para su casita, el banquero «cambia de habitación, crea el dinero en su ordenador comunicándolo al Banco Central y se lo abona al constructor que vendió el piso»; luego Juan pasará décadas devolviendo, con intereses, un dinero que el banco no tenía y que existió gracias a su firma. Los porcentajes de ambos relatos son ilustraciones didácticas —enseguida afinamos la mecánica exacta—, pero la dirección es correcta y en 2012 sonaba a herejía conspirativa. Ya no.

El mecanismo exacto (y el organismo que les dio la razón)

En marzo de 2014, el Banco de Inglaterra publicó «Money creation in the modern economy», el documento que dinamitó la versión de los libros de texto con el sello del banco central más antiguo del mundo. Sus tres afirmaciones centrales: primera, cada vez que un banco concede un préstamo crea simultáneamente un depósito en la cuenta del prestatario — dinero nuevo; segunda, los bancos no son intermediarios que prestan los ahorros de los depositantes (contablemente ni siquiera es posible: los depósitos son un pasivo del banco, no un activo prestable); y tercera, tampoco «multiplican» las reservas del banco central — la causalidad va al revés: primero se concede el crédito y después el banco se procura las reservas que la regulación exige, que en la eurozona son apenas el 1 % de los depósitos. El límite real a la creación de dinero no es ningún cofre: son la demanda solvente de crédito, la regulación de capital y el tipo de interés que fija el banco central.

El ciclo completo, que incluye la mitad que casi nadie cuenta —la destrucción—, queda así:

Fase del ciclo del dinero bancario
Qué ocurre
Efecto en la masa monetaria
Concesión del crédito
El banco anota el préstamo (su activo) y crea el depósito del cliente (su pasivo) con un apunte
Se CREA dinero nuevo: el depósito no existía
Vida del préstamo
El dinero creado circula: paga al vendedor del piso, salarios, proveedores…
La masa monetaria queda ampliada mientras la deuda vive
Amortización
Cada cuota que devuelve principal cancela deuda y depósito a la vez
Se DESTRUYE dinero: el proceso inverso exacto
Impago o crisis de crédito
Los bancos prestan menos y los agentes amortizan a la vez
Contracción monetaria: la cara deflacionista del sistema
Los intereses
No se destruyen: son el margen del banco
«Se queda con los intereses del dinero que pone y del que inventa»

La última fila es la clave del modelo de negocio y la fila de en medio, la de la destrucción, es la que explica las crisis: cuando en una recesión todos amortizan y nadie pide crédito, la masa monetaria se contrae sola — la deflación de deuda que aterroriza a los bancos centrales y explica sus reacciones de 2008 y 2020. El dinero moderno no es un stock guardado en algún sitio: es un flujo que nace y muere con el crédito.

El dinero es deuda: la historia en cinco etapas

¿Cómo llegamos a un sistema así? El mensaje #29706 lo contó como una historia en cinco etapas —del Imperio inca, donde el «dinero» era la cuota de trabajo forzoso, al metal, del metal al billete convertible y del billete a la anotación—, cuyo final conviene citar textual: «el dinero hoy ya no es un medio de cambio: es una idea, una anotación virtual. Pero su sello distintivo no es la inmaterialidad, sino el ENDEUDAMIENTO. El dinero actual es DEUDA. Cuando abres tu cartera y sacas un billete de 50 €, ese billete es la deuda de alguien: un hipotecado, por ejemplo». Las fechas que jalonan esa transformación:

Hito
Qué cambió
Qué respaldaba al dinero
Hasta 1914 · Patrón oro clásico
Los billetes son recibos convertibles en metal
Oro en las cámaras, convertibilidad plena
1944 · Bretton Woods
Las divisas se anclan al dólar; el dólar, al oro (35 $/onza)
Oro… pero solo para bancos centrales
15 de agosto de 1971 · Nixon
EE. UU. suspende la convertibilidad: nace el dinero fiat puro
Nada tangible: la confianza y el poder del emisor
Desde los 70 · Expansión crediticia
La banca comercial crea la mayoría del dinero al prestar
La deuda de los prestatarios: el dinero moderno ES deuda
2008–hoy · Era del QE
Los bancos centrales compran activos creando reservas
La promesa de que la expansión es temporal y controlada

La fila de 1971 es la bisagra de todo: desde que Nixon cerró la ventanilla del oro, ninguna moneda del mundo promete otra cosa que la confianza en su emisor. Y sobre la duración histórica de esa clase de promesas, el mismo mensaje #642 dejó la estadística que citamos al clasificar los activos: «todas las monedas están destinadas a valer cero; es lo que han hecho, sin excepciones, en 5.000 años de existencia. Si crees que comprar pan con oro es complicado, intenta comprarlo con reales de vellón o maravedíes».

«La mejor forma de robar un banco es tener uno»

El hilo también le puso humor negro al asunto. En el mensaje #36197, @Margrave remató su explicación de la reserva fraccional —«todos los bancos cuentan con una licencia para… IMPRIMIR dinero; venden aire, amigos»— con dos chistes del regulador americano William Crawford, comisionado de Ahorro y Préstamos de California: «¿la diferencia entre un banquero y Jesse James? Jesse James robaba los bancos desde fuera»; y el célebre «¿cuál es la mejor forma de robar un banco? Tenerlo». La indignación es comprensible y el privilegio, real —crear el medio de pago y cobrar interés por él es el mayor negocio jamás diseñado—, pero conviene fijar el matiz que separa la divulgación de la conspiranoia: nada de esto es secreto. Está en la contabilidad publicada de cada banco, en los boletines de los bancos centrales y en el BOE de la regulación; el sistema no es un complot oculto, es un diseño público que casi nadie se molesta en leer. La ventaja no la tiene quien lo denuncia: la tiene quien lo entiende.

Qué implica para tu dinero (sin catastrofismo)

Tres consecuencias operativas, que son las que importan. Primera: un sistema cuyo dinero nace de la deuda tiene sesgo estructural hacia la expansión monetaria —los incentivos de todos los actores empujan a crear más—, así que la lenta depreciación del dinero no es un accidente que se pueda arreglar votando mejor: es una propiedad del diseño. La respuesta racional la dio la clasificación hard/soft: poseer activos reales y usar el dinero como medio, no como destino. Segunda: tu depósito es, contablemente, un préstamo que le haces al banco — la distinción dentro/fuera del balance deja de ser un tecnicismo cuando entiendes que el banco no «guarda» nada tuyo. Tercera: el sistema es más estable de lo que sugiere su descripción —lleva medio siglo funcionando y tiene redes que en 2012 no existían— pero es constitutivamente frágil ante los pánicos, porque ningún banco del mundo puede devolver a la vez unos depósitos que se crearon prestándose. Por eso existen el FGD y la resolución bancaria, y por eso la fortaleza se construye en tiempo de paz.

Cuenta remunerada Revolut
Cuenta remunerada Revolut
3,51% TAE / 3,45% TIN
Importe máximo:
Hasta 25.000 €

Intereses pagados a diario y redondeo automático de tus compras

Cuenta remunerada Trade Republic
Cuenta remunerada Trade Republic
3,04% TAE / 3,00% TIN
Importe máximo:
Hasta 50.000 €; resto 2,53%

Bizum, tarjeta gratis, 1% saveback y retiradas gratis desde 100 €

Cuenta remunerada Health B100
Cuenta remunerada Health B100
3,15% TAE / 3,11% TIN
Importe máximo:
Hasta 50.000 €

Suma la Cuenta Save: 2,75% TAE hasta 100.000 € sin condiciones





Lo que el relato catastrofista se calla

El mensaje #642 no era solo mecánica: era también un pronóstico. En 2012, su autor sostenía que «el mundo ya no admite más deuda», que la expansión había llegado «al final del camino» y que los bancos centrales no sabrían contraer sus balances «sin provocar que la economía entre en caída libre».
Corresponde puntuar con la misma honestidad que aplicamos a las profecías de inflación: la mecánica era impecable y adelantó al Banco de Inglaterra; el apocalipsis, no — la deuda global siguió creciendo más de una década, los balances llegaron a contraerse en dos rondas sin caída libre, y quien se atrincheró esperando el colapso pagó el coste de oportunidad que ya documentamos: en esto, como en la inflación, ponerle fecha al desenlace es una forma cara de tener razón. Y una segunda omisión del relato indignado: la reserva fraccionaria no es solo un privilegio, es la tecnología que financió la industrialización, las hipotecas de tres generaciones y buena parte de la prosperidad desde la que la criticamos; un sistema de reserva 100 % sería más estable y también dramáticamente más pobre en crédito. El equilibrio adulto es incómodo: el sistema es a la vez un privilegio discutible, un motor de crecimiento y una máquina que deprecia tu saldo. Las tres cosas son ciertas a la vez, y las tres caben en la misma respuesta: entenderlo y poseer en consecuencia.

Preguntas frecuentes sobre la creación del dinero

¿Cómo crean dinero los bancos?

Concediendo crédito: cuando un banco aprueba un préstamo, anota simultáneamente el crédito como activo suyo y un depósito nuevo en la cuenta del cliente, que es dinero recién creado. No presta los ahorros de otros depositantes ni multiplica reservas del banco central: así lo describe el propio Banco de Inglaterra desde 2014. El dinero se destruye después, a medida que el principal se amortiza.

¿Qué es la reserva fraccionaria?

El principio por el que los bancos solo mantienen en reservas una fracción de los depósitos que gestionan (en la eurozona, el coeficiente legal es del 1 %), pudiendo expandir el crédito —y con él la masa monetaria— muy por encima de la base de dinero del banco central. En la práctica moderna, el límite efectivo no es el coeficiente sino la regulación de capital, la demanda solvente de crédito y los tipos de interés.

¿Puede quebrar este sistema?

Puede sufrir crisis —2008 fue exactamente eso: una contracción brusca del crédito— y es estructuralmente vulnerable a los pánicos, porque los depósitos creados prestando no pueden devolverse todos a la vez. Para eso existen los fondos de garantía, los bancos centrales como prestamistas de última instancia y la normativa de resolución. Su desaparición total, en cambio, es un escenario que lleva décadas anunciándose sin comparecer: la historia reciente aconseja protegerse de su erosión crónica más que apostar por su colapso.

¿El dinero de mi cuenta existe de verdad?

Existe como derecho de cobro: es un apunte que documenta lo que el banco te debe, respaldado por los activos del banco, el FGD hasta 100.000 € y el banco central detrás. No existe como billetes guardados en una caja con tu nombre. En condiciones normales la diferencia es irrelevante; en un pánico bancario es toda la diferencia, y por eso conviene conocerla antes de que importe.

El espectáculo de magia, explicado

Queda la imagen con la que el hilo lo despachó: «todo es un espectáculo de magia barato». Es una buena definición con una enmienda: la magia barata deja de funcionar cuando el público conoce el truco, y esta sigue funcionando aunque el truco esté publicado por el propio mago desde 2014. Quizá porque, como escribió @Knownuthing, es fácil de entender pero cuesta creerlo. El lector de esta serie ya no tiene esa excusa: sabe que el dinero nace de una firma y muere con una amortización, que su billete de 50 € es la deuda de alguien y que la función del dinero en un patrimonio serio es la de mensajero, no la de destino. El resto del público puede seguir mirando el sombrero. Tú ya sabes dónde está el conejo.

Este artículo forma parte de «Sabiduría Rankiana», la serie que rescata las mejores lecciones de la comunidad de Rankia. Esta colección está dedicada a la Encuesta Margrave (2012–2025), el hilo creado por @Margrave que reunió 57.695 mensajes de 358 participantes. Las citas se reproducen con la ortografía normalizada y enlazan al mensaje original; cada idea se atribuye al usuario que la escribió. Las simplificaciones didácticas de los mensajes de 2012 se señalan como tales y el mecanismo se contrasta con la descripción oficial del Banco de Inglaterra (2014), enlazada en el cuerpo.


¿Te ha gustado mi artículo?
Si quieres saber más y estar al día de mis reflexiones, suscríbete a mi blog y sé el primero en recibir las nuevas publicaciones en tu correo electrónico
Accede a Rankia
¡Sé el primero en comentar!