Las comisiones que pagas por tu fondo de inversión no son letra pequeña: son
el único componente de tu rentabilidad que conoces de antemano. Un punto de más al año se come una parte enorme del interés compuesto, y por eso pesan tanto al
elegir un fondo de inversión.
Aquí vemos qué comisiones existen, cuánto puede cobrarte un fondo como máximo según la ley española, cómo se resumen todas en el TER y dónde comprobarlas antes de firmar.
¿Qué son las comisiones de un fondo de inversión?
Son lo que cobran la gestora y el depositario por hacer su trabajo. Las regulan la Ley 35/2003, de Instituciones de Inversión Colectiva y el Real Decreto 1082/2012, que además fijan topes que ningún fondo puede superar.
La distinción que importa es otra: unas son implícitas y otras explícitas. Las de gestión, depósito y éxito ya están descontadas del valor liquidativo: cuando consultas cuánto llevas ganado, ya las has pagado. Las de suscripción y reembolso se te cargan al entrar o al salir.
Y un mismo fondo puede aplicar comisiones distintas a cada
clase de participaciones: misma cartera,
distinto precio según el importe, la divisa o el canal.
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Comisiones de los fondos de inversión: cuánto pueden cobrarte
Estos son los topes anuales que fija el Real Decreto 1082/2012. Son máximos legales, no la práctica del mercado:
Comisión |
Tope legal anual |
Suscripción + reembolso |
5 % conjunto |
Gestión sobre patrimonio |
2,25 % |
Gestión sobre resultados |
18 % |
Gestión combinada |
1,35 % + 9 % |
Depósito/custodia |
0,2 % (2 ‰) |
Ojo con la gestión combinada: no se suman el 2,25 % y el 18 %.
Comisión de suscripción
Es lo que te cobra la comercializadora por entrar en el fondo: un porcentaje del capital que aportas. Con un 1 %, de 10.000 € solo entran 9.900 €. Casi no se aplica en España, pero compruébalo en el folleto.
Comisión de reembolso
Es la simétrica: la cobra la gestora cuando deshaces la inversión, sea por reembolso total, parcial o por traspaso, sobre el capital que retiras. Suele tener escalas según el tiempo que hayas mantenido el dinero dentro.
Funciona como penalización por salir antes de tiempo y como protección del resto de partícipes frente a una retirada grande. En los fondos garantizados era lo habitual fuera de las ventanas de liquidez.
Comisión de gestión
Es la comisión que pagas siempre. La cobra la sociedad gestora por gestionar la cartera, se devenga a diario y es implícita: ya está deducida del valor liquidativo al que suscribes o reembolsas.
Puede calcularse sobre el patrimonio (máximo 2,25 %), sobre los resultados (máximo 18 %) o sobre ambos (1,35 % y 9 %). La diferencia no es menor: la de patrimonio la pagas gane o pierda el fondo; la de resultados, solo cuando hay rendimiento positivo acumulado.
Comisión de éxito
Es la parte de la gestión que se calcula sobre resultados: solo se cobra cuando el gestor supera la referencia del folleto.
Para que no te la cobren dos veces por la misma rentabilidad está la
marca de agua: hasta que el valor liquidativo no supera su máximo anterior, no vuelve a devengarse. Y ojo con un detalle que muchos siguen dando mal: el periodo de referencia debe abarcar
como mínimo los últimos 5 años con carácter móvil, no tres.
Comisión de depósito o custodia
La cobra el depositario por custodiar y administrar los valores de la cartera. Implícita y diaria también, y
no puede superar el 2 ‰ anual del patrimonio (0,2 %). Solo la CNMV puede autorizar excepciones.
Otras comisiones que no salen en el titular
Un fondo también repercute gastos de administración, auditoría, cambio de divisa o corretaje de la cartera. Y la CNMV recuerda que puede haber comisión por cambiar tu inversión de un compartimento a otro. Ninguna escandaliza por separado; sumadas, se notan.
Qué es el TER y por qué es el dato que de verdad importa
El TER (total expense ratio, o gastos corrientes) es el porcentaje anual que el fondo deduce de su patrimonio para funcionar: gestión, depósito, auditoría, administración y servicios externalizados, todo en una sola cifra. Permite comparar dos fondos sin perderse en el desglose.
Ahora bien, el TER no es el coste total de invertir. Deja fuera la comisión de éxito, las de suscripción y reembolso, y los costes de transacción de la cartera. Un fondo con TER bajo y comisión de éxito agresiva puede salirte más caro que otro con TER algo mayor.
Compáralo siempre por ISIN y dentro de la misma categoría: la misma cartera, en clase limpia o en clase retail, se lleva varias décimas de diferencia.
Cuánto te restan las comisiones
La aritmética se ignora por aburrida. Con 50.000 € invertidos y un 4 % bruto anual, el primer año queda así:
Coste anual |
Comisiones |
Rentabilidad neta |
0 % |
0 € |
2.000 € |
1,25 % |
625 € |
1.375 € |
3 % |
1.500 € |
500 € |
Un 3 % de gastos se lleva tres cuartas partes de tu rentabilidad. Y es solo el primer año: a largo plazo, la distancia entre el 0,25 % y el 1,75 % se mide en miles de euros.
Dónde consultar las comisiones antes de contratar
Están en dos documentos obligatorios: el folleto informativo y el documento de datos fundamentales (DFI/KID). Ahí figuran la forma de cálculo, el tope máximo y lo que el fondo cobra de verdad.
Los tienes gratis en los Registros Oficiales de la CNMV, sin pasar por quien te lo quiere vender.
Opinión de Rankia sobre las comisiones en los fondos de inversión
A largo plazo, las comisiones son el factor que mejor predice la rentabilidad final de un fondo: es lo único que sabes con certeza antes de invertir.
Por eso miro primero el TER y después si hay suscripción o reembolso. Y busco entidades con las clases limpias del fondo: misma cartera, mismo equipo, menor coste.
También reitero que es muy importante leer el folleto informativo del fondo, porque es donde se incluyen las características esenciales del vehículo de inversión. Eso sí, un TER bajo no convierte a un mal fondo en bueno: abarata un error, no lo corrige.
En resumen, las comisiones de los fondos tienen techo legal —5 % entre suscripción y reembolso, 2,25 % de gestión, 18 % sobre resultados y 0,2 % de depósito—, pero muy por encima de lo que cobra el mercado. El dato útil no es el máximo legal, sino el TER de la clase que contratas.
Antes de firmar, abre el folleto, localiza el TER y mira si hay comisión de éxito o de reembolso. Si dos fondos te parecen equivalentes y uno cuesta medio punto menos al año, esa diferencia es la única rentabilidad que tienes garantizada.