Domingo por la mañana, abro El País Semanal y me encuentro con una entrevista a toda página a una tal Paula Martínez Dieste, "directora de proyectos del grupo internacional Subgen AI".Titular: "Un agente de IA necesita instrucciones claras y contexto, igual que una persona".Fotazo de estudio al lado de la Venus de Milo. Profunda reflexión sobre los abuelos y el esfuerzo. Todo muy humano, muy vida, muy inspirador.Me pregunto por qué de repente Subgen saca de la chistera a una cara nueva. Serratosa no sale ya ni en las fotos de su propia JGA. García Braulio, otro que tal. Al parecer la hemeroteca pesa cuando uno ha presidido una OPA que se queda al 23,89%, ha disuelto la filial británica con 23 millones de euros de deuda pendiente durante el propio periodo de aceptación, y tiene a uno y otros en ambos lados de la OPA a la vez. Así que, claro, toca renovar el escaparate. Aparece Paula.Leo la entrevista y lo primero que me canta es dónde vive. "Acaba de ser madre y trabaja en A Coruña, cerca de su familia". La directora de proyectos del grupo internacional —ese grupo que se supone tiene oficinas en Valencia (sede de Substrate AI), cotiza en Suecia (Subgen AB en Nasdaq First North) y tiene una Foundation en Reino Unido— trabaja desde A Coruña. Teletrabajo intergaláctico, suponemos.Sigo leyendo. Compagina el puesto en la directiva internacional con clases en un MBA en Vigo y, atención, con un "proyecto personal": ha abierto el Utopía Well Being Club, textual, "el primer estudio de barre, Pilates reformer y yoga en Barbanza". En Boiro, su pueblo natal. Ya está. Tenemos una directora internacional de IA que da clases en un MBA gallego y monta un estudio de Pilates en su pueblo. Pedazo de carrera en el frente tecnológico, señores.Luego viene la joya académica. El destacado la vende como "ingeniera biomédica". Bajo a la primera columna del cuerpo y resulta que no: es "ingeniera química especializada en ingeniería biomédica". Más abajo le preguntan cómo entró en Subgen y ella lo aclara sin quererlo: "me contactan por mi formación de dos años en ingeniería biomédica en la Universidad de Valencia". Dos años. Los grados de Ingeniería Biomédica en España son de cuatro años más habilitación. Dos años es un postgrado, un máster —como mucho—. Pero el titular la vende como "ingeniera biomédica" a secas, como si tuviera la carrera homologada. El resto lo completan un certificado online de "AI in Healthcare" de Stanford Medicine —que se hace en cuatro tardes—, "habilidades comunicativas" en el IESE y "certificación de Google" en gestión de proyectos. Tres certificados online y un máster de dos años. Con ese arsenal te convierten en la directora de proyectos del "grupo internacional de IA" y te sacan a toda página en El País Semanal. Ole.A estas alturas los títulos bailan tanto que dan mareo. Como la portavoz insiste en que los agentes de IA necesitan instrucciones claras y contexto, vamos a hacerle caso y le pasamos Si sabes leer lo que pone, sirves. Si no, ya sabemos por qué estás en Subgen, y sales en publirreportajes.Y ahora la pregunta del millón: ¿quién monta la IA en Subgen? Le preguntan por el equipo y la respuesta la escribió ella solita (o alguien por ella): "la mayoría son profesionales no vinculados con la programación". Son, textual, "ingenieros industriales, de telecomunicaciones, químicos", y por eso "aprender a programar con lenguajes como Python por parte de los ingenieros es crítica". Traduzco, porque lo merece: en una empresa que se presenta como "líder en IA", su directora de proyectos sale en prensa dominical a reconocer que su equipo técnico no sabe programar y está aprendiendo Python sobre la marcha. Ni informáticos, ni Data Scientists, ni ML Engineers. Gente de otras carreras haciendo un intensivo de código mientras el barco hace aguas.Pero la parte buena viene cuando le preguntan por los clientes. Ahí la respuesta es un collage digno de enmarcar: "soluciones en entornos altamente regulados, como sanidad, banca privada y sector público... optimizamos la administración, reducimos tiempos de procesamiento, mejoramos la seguridad... transformación digital mediante tecnología digital"."Transformación digital mediante tecnología digital". Léanlo otra vez. Eso no lo dice una persona respondiendo a una periodista. Eso lo copia alguien del folleto de marketing y lo pega en la entrevista. "Optimizar" y "mejorar" se repiten cinco veces en el mismo párrafo. Es el idioma estándar de cualquier consultora de dos mesas, adornado con "vanguardia".Ah, y cita a sus clientes: "Microsoft, Alibaba". Ole. Hablemos de la gravedad de esto: un grupo cuya capitalización es residual (acciones a siete milésimas de euro), con pérdidas de 8 millones y fondo de maniobra negativo de 7 millones, asegura tener como clientes a los dos mayores gigantes del planeta. Si esto fuera real, sería obligatorio comunicarlo como información privilegiada al mercado. Soltarlo en un dominical entre anécdotas familiares, sin que aparezca en los informes financieros oficiales, es una temeridad regulatoria. O es mentira, o es un incumplimiento flagrante de la normativa de transparencia.Pero el premio gordo viene cuando ella responde sobre las expectativas de la IA: "expectativas polarizadas y desinformadas debido al hype, la desinformación y el ruido". Que lo diga ella. La portavoz de un grupo cuyo propio folleto oficial declara literalmente que "ninguna de las patentes del Grupo es material", cuyo CTO tiene un GitHub con dos repos vacíos, y cuya valoración venía en un 95,7% de "valor terminal" (humo a futuro). Que hable ella del hype. Es el momento cumbre de la pieza.Cierro con su referencia profesional: "En Jealsa aprendí la mentalidad de aprendizaje continuo". Jealsa Rianxeira. La conservera de atún de Boiro. De ahí a directora de proyectos de IA internacional. Los accionistas que compraron en la salida a bolsa a 4,30 euros también están aprendiendo: hoy su acción vale 0,0485. Casi un 99% de pérdida. El abuelo de Paula nunca les habló de esto. ¡Pregúntele a su abuelo Paula, si hace usted lo correcto! porque aquí hay mucho abuelo arruinado, ¡Pregúntele usted a su abuelo, qué valores son los que hay que seguir en esta vida! ¡Y cuánto daño puede hacer con sus publirreportajes!En fin. Un publirreportaje con cara nueva porque las anteriores están quemadas. Una ingeniera química con cuatro certificados online, residente en Galicia, profesora a tiempo parcial y dueña de un estudio de Pilates en el pueblo —presentada como la líder de un grupo sin patentes y enseñando a programar.He visto esta película demasiadas veces. La cara cambia, los números no. Y cuando los números son los que son, no hay dominical que valga. Ni Venus de Milo, ni abuelos, ni Pilates reformer, ni certificados de Stanford.Tengo 50 años, señores. No me vendan burras.