Hola, Por lo que veo en Morningstar, la rentabilidad a 10 años anualizada es de apenas el 3,34%. Me preocupa más esta rentabilidad que la caída de un 10% en un año. Parece que la cartera está muy atomizada (ningún valor supera el 1%), y sectorialmente, según Morningstar insisto, estaría apostando considerablemente por materiales básicos/materias primas. Un saludo, D.
Tenía entendido que por ejemplo en el caso de la clase limpia y la clase retail de un mismo fondo no se consideran valores homogéneos, ya que al tener diferente ISIN se consideran fondos diferentes, pero por lo que comentas si que se considerarían valores homogéneos.
Sería interesante tener claro también si se consideran homogéneos tener el mismo fondo en la clase sin divisa cubierta y en la clase con divisa cubierta. Alguna vez he leído en el caso de indexados por ejemplo al MSCI World en momentos de volatilidad en las divisas de llevar al 50% la clase sin divisa cubierta y otro 50% en la clase con divisa cubierta, pero si ello implica que ambas clases del fondo se consideren valores homogéneos sería un lío a la hora de aplicar el FIFO.
Soy un inversor conservador. Hace bastantes años puse una cantidad de dinero en el Renta 4 Activa Conservador, con la idea de que hiciesen ellos los cambios de fondos que considerasen oportuno, pensando que lo harían mejor que yo.
La evolución es la que se muestra en la imagen adjunta. A mí me parece que la gestión de Renta 4 ha sido mala o muy mala.
¿ Alguien me puede dar su opinión ?. ¿ En otros sitios hacen mejor esto de gestionar los cambios de fondos en plan conservador ?
En los informes de la gestora explican cómo están posicionados, no está de más echarles un ojo si uno está interesado en entender por qué sube o baja el fondo, y entender la función en cartera. Ahora mismo el Ruffer puede tener una función de cobertura en la cartera, si todo va bien hará de freno, pero si la cosa se tuerce, compensará la caída de la parte de cartera más indexada al mercado De la web de la gestora, último informe:
El "mal" comportamiento del Ruffer tiene una causa muy concreta: su forma de invertir. La metodología de Ruffer es analizar cómo pueden desarrollarse los acontecimientos, pero son indiferentes a la fecha de inicio del acontecimiento y su velocidad. Después preparan la cartera para lo que creen probable que suceda, pero admiten su desconocimiento sobre cuando sucederá.
Ruffer, a principios de año, sostenía que el 2023 iba a ser un año de mucha incertidumbre (recesión, inflación, política monetaria, etc...); por tanto, han posicionado la cartera conforme a esta visión. De hecho, Jonathan Ruffer en su carta de principios de año hizo una metáfora que ilustra lo anterior: un coche circula por una carretera de montaña con un acantilado a un lado y pasa por encima de una mancha de aceite. La estabilidad previa pasa a una inestabilidad. En ese momento, es impredecible si el coche irá a la izquierda o hacia la derecha (hacia donde está el acantilado). No obstante, si coche se va hacia la izquierda: el conductor corregirá –e, inevitablemente, sobrecorregirá– girando el volante en la dirección inflacionaria.
Según los gestores la incertidumbre y los indicadores económicos de principios de año y que, a día de hoy persisten, apuntan a una corrección extrema en todos los mercados de activos. La cartera está posicionada para un mercado bajista. Sin embargo, como todos sabemos, a pesar de todos los indicadores y riesgos de principios de año, tanto las economías como los mercados mostraron una sorprendente “resiliencia”: el crecimiento siguió siendo positivo en las principales economías y los resultados empresariales fueron mejores de lo esperado. Ahora bien, los riesgos de un mercado bajista continuan y, a día de hoy, la palabra “recesión” está presente en la mayoría de informes de gestoras y noticas económicas.
Tal y como expone Ruffer en su último informe (julio 2023) “Nuestro rendimiento en el primer semestre de 2023 ha sido uno de los peores desde el inicio fondo. No obstante, somos optimistas sobre la forma de las carteras tal como están”. Son optimistas por dos razones: porque ya han pasado por resultados similares en el pasado (en cada caso han anunciado una corrección importante en el mercado) y, en segundo lugar, porque las perspectivas macroeconómicas apuntan a problemas específicos que se avecinan, “problemas contra los que nos hemos protegido especialmente”. En periodos similares adoptaron estas estrategias que se comportaron bien durante una crisis, pero que resultaron equivocadas en el período previo a ella.
Desde el inicio del año hasta hoy, han protegido más la cartera han aumentado un 10% renta fija a corto plazo (actualmente 37% de la cartera), han rebajado su posición en bonos de largo plazo, mantienen liquidez (10%) y han reducido parcialmente su exposición a materias primas.