Si la idea es facilitar las cosas a los herederos, no daría por hecho que una entidad lo hace más sencillo que otra. Pediría a ambas por escrito qué documentación solicitan, qué costes tiene el trámite y si permiten repartir las posiciones sin venderlas. Con esas respuestas compararía, más allá de la comisión de compra.
También dejaría un inventario actualizado de las entidades y los activos, con la fecha del último extracto y dónde encontrar la documentación. Sin contraseñas ni claves de acceso. Así no depende todo de que la familia sepa qué cuentas existen. ¿Has podido consultar ya cómo tramita cada una una herencia?