Yo entiendo que sería demasiado simple hacer la cuenta de la vieja y restar el 2,51% TIN que Bank Norwegian paga a clientes españoles, en euros, del 4,25% del tipo del banco central noruego, expresado en coronas noruegas. Esa resta arrojaría aparentemente un margen de +1,74 puntos, pero mezcla dos mundos distintos: euros por un lado y coronas noruegas por otro.
El problema es que, si un banco capta depósitos en euros y quiere invertir o prestar en coronas noruegas, asume riesgo de divisa. Puede ganar un 4,25% en NOK, sí, pero si después la corona noruega se deprecia frente al euro, al reconvertir ese dinero a euros la ganancia puede evaporarse.
Para evitar ese riesgo, un banco prudente tendría que cubrir la divisa, por ejemplo mediante contratos forward, swaps de divisa u otros derivados. Esa cobertura no suele tener la forma de una comisión fija visible, sino que su coste queda incorporado en el tipo de cambio futuro pactado. En la práctica, ese “peaje” puede comerse buena parte de la diferencia entre el tipo noruego y el tipo en euros; orientativamente, podría rondar los 2 puntos porcentuales anuales en una cobertura EUR/NOK a un año.
Por eso, no me parece correcto concluir sin más que el banco gana un 1,74% por captar euros al 2,51% y compararlo con el 4,25% noruego. Cubriendo el riesgo de divisa, esa aparente ventaja puede quedar muy reducida o incluso desaparecer.
Lo más razonable es pensar que el banco no capta este dinero para hacer un arbitraje simple contra el banco central noruego, sino para integrarlo en su balance y financiar su negocio crediticio: préstamos personales, hipotecas, tarjetas, líneas de crédito u otras operaciones de activo. Ahí es donde un banco puede obtener margen: captando pasivo a un determinado coste y prestando o invirtiendo a una rentabilidad superior, siempre descontando riesgo de crédito, costes, regulación y cobertura.
Los forwards y otros derivados de divisa son operaciones financieras que normalmente se negocian de forma privada entre las partes, en mercados extrabursátiles u OTC —Over The Counter—, no como una acción que cotiza en bolsa de forma pública y estandarizada.
En resumen, que yo no compararía directamente, a pelo, un 4,25% en NOK con un 2,51% en EUR sin tener en cuenta el riesgo de divisa. El banco no solo tendría que mirar cuánto gana en coronas, sino cuánto le queda realmente después de cubrir el cambio.