Con la retirada oficial de Warren Buffett, el foco en Berkshire Hathaway empieza a desplazarse desde la figura del legendario inversor hacia una cuestión clave: ¿quién y cómo gestionará la enorme cartera de acciones de la compañía? Según explica Yun Li, no se trata solo de un cambio de nombres, sino de una posible redefinición del papel que juega la renta variable dentro del conglomerado.
Durante décadas, la cartera de Berkshire ha sido el reflejo directo del estilo de Buffett: apuestas concentradas, visión a largo plazo y una capacidad extraordinaria para invertir con decisión en momentos de pánico. La duda ahora es si ese enfoque puede mantenerse sin una figura con un historial comparable en mercados públicos.
Un vacío difícil de llenar
Tal y como recoge Yun Li, algunos analistas creen que sustituir a Buffett en la toma de grandes decisiones en renta variable es, sencillamente, imposible. La combinación de tamaño de la cartera y el tipo de decisiones tácticas que tomó durante años hacen que el listón esté extraordinariamente alto. En este contexto, la pregunta no es solo “quién”, sino “si merece la pena seguir intentándolo”.
A cierta escala, incluso el mejor gestor tiene difícil batir al mercado de forma consistente.
Greg Abel toma el mando… con matices
Buffett ha dejado claro que Greg Abel, nuevo CEO de Berkshire desde esta semana, será el responsable de la asignación de capital, lo que incluye la cartera de acciones. Abel es una figura muy respetada dentro de la compañía, con una trayectoria sólida en el negocio energético, pero —como subraya Yun Li— no cuenta con un historial público como selector de acciones comparable al de Buffett.
Esta falta de “track record” en bolsa genera inquietud entre algunos accionistas, especialmente tras la salida de Todd Combs, uno de los gestores que durante años fue visto como posible heredero del rol inversor de Buffett. A corto plazo, Abel contará con el apoyo de Ted Weschler, pero la estructura podría verse sometida a presión si el equipo de inversión se reduce aún más.
¿Más gestores o menos renta variable?
Otra incógnita que plantea el artículo de Yun Li es si Berkshire optará por reforzar el equipo inversor o, por el contrario, simplificar el modelo. Algunos observadores creen que la compañía podría contratar más gestores para repartir responsabilidades, mientras que otros piensan que la solución será reducir progresivamente la relevancia de la renta variable pública dentro del grupo.
Esta segunda opción gana enteros a la vista de los últimos movimientos: Berkshire ha reducido de forma agresiva sus dos mayores participaciones, Apple y Bank of America, aliviando la concentración y aumentando la liquidez. Son ventas que muchos interpretan como un paso previo a una cartera menos dependiente de grandes apuestas individuales.
Menos concentración implica menos riesgo… pero también menos “sello Buffett”.
¿Gestión pasiva a escala Berkshire?
Algunos analistas, según recoge Yun Li, van más allá y sugieren que Berkshire podría mantener exposición a renta variable mediante índices amplios. A ese tamaño, batir consistentemente al mercado puede no compensar el esfuerzo ni el coste, y la propia filosofía de Buffett sobre los índices encajaría, paradójicamente, con esta transición.
La visión más extendida es que, si hay cambios, serán graduales. En lugar de un giro brusco, Berkshire podría ir reduciendo peso en acciones con el paso de los años, hasta que la renta variable deje de ser uno de los rasgos distintivos del conglomerado.
Conclusión
En definitiva, como explica Yun Li, la salida de Warren Buffett no solo marca el fin de una era, sino el inicio de un proceso de adaptación. La gran incógnita no es si Berkshire seguirá invirtiendo en acciones, sino cómo lo hará y qué peso tendrán esas decisiones en el futuro de la compañía. Puede que dentro de una década, la cartera de renta variable ya no sea el emblema de Berkshire… y que ese cambio se haya producido casi sin que nadie lo note.