Resumen
Rusia y China ayudan a Irán en su guerra con EE. UU. porque comparten un interés: debilitar el dominio geoestratégico estadounidense. Incluso cantidades modestas de su tecnología militar han complicado las operaciones de EE. UU. y aumentado sus pérdidas. Ambas potencias, sin embargo, dosifican esa ayuda para no dañar sus relaciones con Washington ni con las monarquías árabes del Golfo, aliadas de EE. UU.
El nudo Irán–Ucrania–Rusia–EE. UU.
- Putin calcula que puede canjear su ayuda a Irán por un alivio de las sanciones estadounidenses y por una reducción del apoyo militar de EE. UU. a Ucrania.
- La ayuda también es una devolución de favores: Irán vendió a Rusia drones Shahed en momentos clave de la guerra de Ucrania. Hoy Rusia los fabrica en su propio territorio, lo que le ha permitido acortar la ventaja de Kiev en drones.
- El riesgo para Putin es que, si ayuda demasiado a Irán, puede perder lo que busca de Washington: el levantamiento de sanciones y el respaldo a sus condiciones para un acuerdo sobre Ucrania.
- El acuerdo de la semana pasada entre EE. UU. y Rusia muestra hasta qué punto se entrelazan ambas guerras: Washington relaja sanciones para que Rusia saque más diésel al mercado y así frenar la subida de precios que provoca la guerra con Irán.
- Trump resta importancia a la dimensión de gran potencia del conflicto. Afirma que Moscú y Pekín «tienen demasiado que perder» y que, si ayudan a Irán, es a un nivel muy bajo.
El papel de China
- Su ayuda a Irán le da a Pekín margen de negociación para conseguir que EE. UU. limite la venta de armas a Taiwán.
- Irán aprovecha el bloqueo naval estadounidense de sus puertos para enfrentar a China con EE. UU. Su argumento es que el bloqueo recorta el suministro de petróleo chino y lo encarece; antes de la guerra, China compraba casi todo el crudo iraní.
Ayuda militar concreta
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Rusia: ha proporcionado inteligencia de objetivos precisa y a tiempo, por ejemplo con satélites espía sobre la base Príncipe Sultán en Arabia Saudí. Según CNN, esa información permitió a Irán destruir en tierra un avión AWACS de unos 500 millones de dólares. Según Bloomberg, también suministra misiles para reponer el arsenal iraní ante una posible escalada de Trump después de las elecciones de mitad de mandato. Desde 2023 comparte, además, tecnología para un misil de crucero supersónico capaz de atacar portaaviones. Un impacto así provocaría con casi total seguridad una gran escalada estadounidense.
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China: su ayuda es menos sistemática, pero letal. Entidades chinas habrían facilitado imágenes satelitales antes del ataque de julio contra una base en Jordania en el que murieron tres militares estadounidenses. China también habría enviado productos químicos para el combustible sólido de misiles, un flujo probablemente cortado por el bloqueo. EE. UU. disuadió a una empresa china de entregar cientos de misiles antiaéreos portátiles. Irán, por su parte, sigue fabricando por su cuenta versiones de antiguos misiles antibuque chinos.
- Irán podría transferir esta tecnología a los hutíes de Yemen, lo que aumentaría su capacidad de dañar la infraestructura saudí.
Diplomacia y percepciones
- Irán, que antes negaba o minimizaba estos lazos, ahora los admite abiertamente en medios vinculados a la Guardia Revolucionaria. Los presenta como prueba de que no está aislado.
- Rusia y China minimizan públicamente su apoyo y se ofrecen como mediadores. Xi lo hizo en la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi y en su cumbre con Trump en Washington, aunque sin ninguna iniciativa concreta hasta ahora. Putin, por su parte, prometió a Pezeshkian hacer «todo» lo posible por una salida diplomática.
- Los expertos no se ponen de acuerdo sobre el alcance de esta ayuda. Unos creen que podría permitir a Irán forzar la retirada de EE. UU. y disuadir futuros ataques. Otros la consideran marginal y fácil de contrarrestar con la superioridad tecnológica estadounidense."
En mi opinión, cada vez es más compleja y entrelazada la relación Irán–Ucrania–Rusia–EE. UU.–China. Primero pensaba que EE.UU. podía elevar la tensión hacia las elecciones para dar un golpe de efecto (militar), pero ahora todo parece apuntar a lo contrario.
A principios de octubre, cuando EE.UU. lanzaba fuertes amenazas y envió otro portaaviones, todo apuntaba a escalada previa a las elecciones. Pero en aquel momento uno de los portaaviones (USS Bush) se retiraba a Tailandia para dar un descanso a las tropas, mientras este (USS Roosevelt) iba de camino, posiblemente para relevar al USS Bush el mes que viene, que ya lleva en la guerra siete meses (el último que relevaron, el USS Lincoln, llevaba 8 meses). Quizás eran amenazas para no ser atacado mientras se quedaba un portaaviones solo en Oriente Medio. Y sus armas siguen escaseando.
Ahora EE.UU. levanta sanciones a Rusia, le compra diesel, pide que se vaya Zelenski, Musk restringe la conexión de StarLink (y luego se preguntan por qué Europa quiere limitar la dependencia de StarLink en la UE)... Esto último también ayuda (o eso intenta) a frenar los ataques de Ucrania sobre instalaciones y buques petroleros rusos. Parecen favores a cambio de paz en Irán hasta pasadas las elecciones. Mientras tanto Irán se refuerza, recibe armas de Rusia, inteligencia de China... Quizás la guerra en Oriente Medio ya no interesa, pero tampoco van a querer dejar bajar el petróleo, ni que China lo reciba libremente.
Veremos si esa escalada tras las elecciones es real, o se queda en susto, porque EE.UU. parece ahora mismo estar bastante pillado por Rusia.
Saludos