Ryanair gana 2.137 millones, un 32% más, y ampliará el mandato de O’Leary hasta 2032 con un bonus millonario
La compañía negocia renovar el contrato del consejero delegado a cambio de opciones sobre diez millones de acciones, valoradas ahora en 212 millones de euros
Los resultados del gigante del low cost Ryanair resisten por el momento la crisis del queroseno y la compañía se apunta un beneficio neto de 2.137 millones al cierre de su ejercicio fiscal 2025-2026, lo que supone un aumento del 32%. Los ingresos han mejorado un 11%, hasta los 15.540 millones, tras un paso adelante del 4% en el tráfico de viajeros, que asciende a 208,4 millones. Sus aviones han mantenido un 94% de factor de ocupación en los últimos 12 meses.
El encarecimiento de los billetes en un 10%, frente a la caída del 7% del ejercicio anterior, y un incremento del 6% en los ingresos auxiliares (4.990 millones de euros ó 24 euros por pasajero), también han ayudado a impulsar los resultados. Los costes operativos antes de extraordinarios han sido un 6% más altos, sumando 13.090 millones de euros. Con todo, el beneficio antes de extraordinarios asciende a 2.260 millones, un 40% más.
El consejero delegado del grupo, Michael O’Leary, se ha referido a la fuente de incertidumbre que supone el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del Estrecho de Ormuz, pese a lo que “Europa sigue relativamente bien abastecida de combustible de aviación, con importantes volúmenes procedentes de África occidental, América y Noruega”. Ryanair no ha ofrecido expectativas de beneficio para el ejercicio 2026-2027. El problema para todo el sector a corto plazo es de coste del combustible, con el barril de fuel superando los 150 dólares: “La estrategia conservadora de cobertura de Ryanair, con el 80% del combustible cubierto a unos 67 dólares por barril hasta abril de 2027, protegerá los resultados del grupo en el actual marco de volatilidad en el mercado del petróleo, y aumentará la ventaja de costes frente a competidores europeos”, espera O’Leary. Su compañía ha vuelto a encarar con fortaleza una crisis y espera salir mejor situada que sus competidoras.
Pese al blindaje a través de coberturas financieras, el 20% del consumo que está expuesto a los vaivenes del mercado puede suponer un lastre en el desempeño económico durante este nuevo ejercicio. La dirección va a esperar a tener mayor visibilidad, en julio, para lanzar expectativas.
Ryanair ha cargado con una provisión de 85 millones por la histórica sanción en Italia, de diciembre de 2025 y por 256 millones, acusada de obstaculizar la labor de las agencias de viajes. Sus representantes jurídicos esperan saldar esa batalla con una victoria.
Por mercados, Italia destaca con 3.360 millones en ingresos para Ryanair, con un aumento del 13% respecto al año anterior; el crecimiento de la facturación en España es del 9%, hasta los 2.699 millones, y la actividad relacionada con Reino Unido ofrece unas ventas de 2.273 millones, un 11,2% al alza.
Esta mañana se ha desvelado que la compañía negocia ampliar el contrato de Michael O’Leary hasta abril de 2032, lo que incluiría opciones sobre 10 millones de acciones ligadas a objetivos de beneficio y precio de la acción. El paquete costaría 212 millones de euros este lunes a precios de mercado. El actual acuerdo del ejecutivo con la aerolínea vence en 2028 y se ha anticipado que las conversaciones para la renovación están encauzadas.
Desde la aerolínea irlandesa se sigue percibiendo solidez en la demanda de vuelos, si bien las reservas se anticipan cada vez menos. El mapa de rutas ha aumentado para este verano con 130 nuevas conexiones y la apertura de bases en Rabat, Tirana y Trapani. La capacidad, ha remarcado la empresa en la presentación de resultados, se está trasladando hacia países con menores cargas, como son Albania, Marruecos, Italia, Eslovaquia y Suecia, en detrimento de otros con mayor presión tarifaria, entre los que se encuentran España (el recorte se circunscribe a los aeropuertos regionales), Alemania, Bélgica y Austria.
En el capítulo de las previsiones, Michael O’Leary observa que “la capacidad de corto radio en Europa seguirá limitada hasta al menos 2030 por retrasos en entregas [de aviones], problemas de motores y la consolidación del sector. Estas restricciones, junto a nuestra ventaja de costes, balance sólido y flota eficiente, nos permitirán crecer hasta más de 300 millones de pasajeros anuales en el ejercicio fiscal 2034”. Para el 2026-2027 se ha presupuestado un nuevo incremento de viajeros del 4%, llegando hasta los 216 millones.
Ryanair opera una flota de 620 aviones B737 sin cargas de deuda. La caja neta asciende a 2.100 millones, lo que ofrece margen para amortizar la próxima semana el último bono de 1.200 millones. De este modo, el grupo tendrá la deuda bajo mínimos. “Esta fortaleza financiera amplía la ventaja de costes frente a competidores, muchos de ellos expuestos a financiación cara, aumento de costes de leasing y combustible sin cubrir”, ha expuesto el consejero delegado.
En el ejercicio recién concluido ha sido recomprado y amortizado un 2% del capital (más de 20 millones de acciones), con lo que se alcanza la amortización de un 38% de las acciones desde 2008. También está anunciado un dividendo de 0,195 euros por título para el próximo mes de septiembre. Entre las prioridades expuestas por la compañía figuran ahora la citada rebaja de deuda, financiar la inversión en los aviones MAX-10, el pago de dividendos y completar el programa de recompra (750 millones) con flujos de caja internos. Y todo ello mientras se refuerza la caja bruta hasta los 4.000 millones.
Boeing prevé certificar el MAX-10 a finales del verano de 2026 y ha confirmado que entregará los primeros 15 a Ryanair en primavera de 2027, con 300 de estas aeronaves más eficientes (20% menos combustible y 20% más asientos) previstas hasta marzo de 2034.