Lo mejor de este rebote es que nadie se lo cree. Nunca hay que despreciar las cartas…”
Moisés Romero - (lacartadelabolsa)
En Madrid hay un largo puente, como en otras ocho comunidades españolas. Pero la Bolsa sigue abierta, aunque el volumen de negocio se resiente mucho, porque dos de cada tres euros, por redondear, se negocian a través de la City madrileña y, lo que es más importante, de esos dos euros, uno proviene de inversión extranjera. Un largo puente, que cierra el invierno. Pero siempre hay expertos e inexpertos al pie del cañón, en el tajo. Cogí el teléfono sin esperanzas. Pero allí estaba ayer J.T.F. empresario fornido y forjado, amante de su empresa en todo su perímetro. La Bolsa cuenta mucho para él y para sus empleados, como para tantos otros empresarios en España y en el mundo. “Felicidades por el Día del Padre”, le dije, un tanto atontado “¿Qué tal, cómo estás, hace un mes que no hablamos”, me respondió. Carraspeé “¿Cómo ves la Bolsa?”, proseguí. “No la veo, pero lo mejor de este movimiento al alza es que nadie se lo cree. El miedo guarda la viña. Hay mucho análisis técnico y, claro está, un empeño inusitado de los bancos anglosajones por que el mercado tire, por que el tren se ponga en marcha...”
“...Es la ley del sentimiento contrario. Es suficiente comprobar que todo el mundo, todos los participantes, todos, todos se pongan en el mismo lado de la barcaza para que ésta se hunda. O dicho en términos bursátiles, para que los índices hagan lo contrario. Se ponen todos en el mismo lado, porque consideran que ahí están bien protegidos, y resultado lo contrario: todos perecen...”
“...Muy pocos apuestan por la continuidad y firmeza del rebote, el Gran Rebote. Ahí está la clave ¿Duración? No lo sé. Por lo pronto yo he aprovechado muy bien las cartas que el Mercado me ha dado. Es como en las partidas de Mus, Póker o Juegos de Azar: nunca hay que despreciar las cartas, nunca hay que ningunear la diosa Fortuna. Y la diosa Fortuna ha aparecido...”, termina J.T.F, empresario fornido y forjado. Es, también, uno de los mejores jugadores de la Bolsa española. Y de otras.
Sentimiento contrario. Ahí está la clave. Pero ¿cuándo? Esto escribía a principio de febrero (la anticipación te puede matar). Lean:
He leído hace unos días una reflexión que enlaza con el momento actual de los mercados: “cuando algo te obsesione, cuando algo llegue a tal extremo sólo hay que pensar en los contrario, por que ahí está la respuesta”. Obsesionados por el pasado de la Bolsa, obsesionados por el devenir. Desquiciados, que es cuando los sentimientos llegan a un extremo ¿Por qué no considerar que lo correcto es apostar por lo contrario hasta mantener una postura serena, reflexiva, lejos de la compulsión? Hay lecciones magistrales escritas en el gran Libro de la Historia de la Bolsa, que permanecen vivas con el paso del tiempo. Una de ellas recala en el sentimiento contrario (otros la definen como sensu contrario), de los actores. Cuando la mayor parte de ellos se coloca en el mismo plato de la balanza, el fiel de la misma, el índice, hace justamente lo contrario para sorpresa general y regocijo de los más atrevidos. Cuando la mayoría apuesta con ganas y con mucho descaro por una caída de la Bolsa, el mercado suele subir. Y al revés. Lección magistral que hemos aprendido en muchos ciclos bursátiles ¿Va a ser éste diferente?