El sentimiento ahora es de pobreza, como en crisis anteriores ¿cómo lo interpreta la bolsa?
El sentimiento ahora es de pobreza, como en crisis anteriores ¿cómo lo interpreta la bolsa?
Uno de los principales gurus de la Bolsa, en su concepto global, escribió hace muchos años que los mercados construyen sus propias tendencias y que el entorno las modifica, según el estado de ánimo de los participantes. El sentimiento pesa mucho en el comportamiento de las Bolsas, porque alarga o recorta las tendencias. Sentimiento de pobreza o sentimiento de riqueza. Los í¬ndices evolucionan al compás. Horas bajas en los mercados de valores, que el sentimiento de pobreza las hace más largas. Sobre el concepto de pobreza, A. Sen (1998), al hablar de teorí¬as de las capacidades, apuntó que la pobreza es el no poder tener acceso a los recursos para ser capaz de realizar unas actividades mí¬nimas relacionadas con la supervivencia, salud, reproducción, relaciones sociales, conocimientos y participación social. Por su parte, M. A. Mateo (2001) la define como, aquel proceso en el que las necesidades humanas consideradas básicas (salud fí¬sica y autonomí¬a) no pueden satisfacerse de forma prolongada en el tiempo o involuntariamente. La psicologí¬a tiene siempre un lugar de honor en lo que respecta a la toma de decisiones de los participantes en los mercados.
Dicen los psicólogos que los sentimientos son polarizaciones que hace nuestra mente de los hechos, y que dan forma a la felicidad o a la tristeza. Su origen es el resultado del movimiento de las cargas emocionales a las cuales nuestra mente se ve sometida por la variación del medio. La mente establece el objetivo y los hechos fomentan o contrarrestan su consecución y preservación. La variación del estado preferente que hace la mente del objetivo, induce en ella el sentimiento que la motiva a actuar. En la coyuntura bursátil actual, hay una sobredosis de sentimientos adversos provocadas, en su inicio, por la Crisis de Crédito y agrandada, ahora, por la traslación al entramado económico.
Consideran los sabios, que los sentimientos necesitan de una razón o cauce para ser satisfechos y hacernos sentir equilibrados. Dado que todos los individuos manifestamos los mismos sentimientos en diferentes situaciones, se puede decir que nunca hay dos situaciones iguales ni dos personas que manifiesten exactamente la misma intensidad del sentimiento desencadenado por un evento común a ellos. Está demostrado, así¬, que las personas responden de manera diferente a los sentimientos ajenos, algunas veces fomentando la carga y otras contrarrestándola. En la Bolsa, no obstante, los participantes suelen ponerse en el mismo lado de la barcaza, que es lo que ha sucedido en los últimos meses. Es el largo plazo el que impone su criterio, el que establece los rangos según el contraste de pareceres. Es decir, hay que tomar posiciones ya, que es lo que hacen las Manos Fuertes, cuando la mayoría considera que el Fin del Mundo está próximo. Así entiende la Bolsa, como Ente Abstracto, estos sentimientos.
Los viejos filósofos siempre dijeron, en fin, que ser rico o pobre es una cuestión de sentimientos. Hasta el estallido de la Crisis de Crédito y su posterior traslación al entramado económico global, medio mundo civilizado se consideraba rico, porque no reparaba en el endeudamiento en el que estaba atrapado sino en el valor teórico de los bienes hipotecados. Medio mundo civilizado se jactaba del valor de sus inmuebles sin asumir los riesgos ciertos de las deudas contraí¬das, en la mayor parte de las ocasiones con subrogación de padres a hijos.
El sentimiento de riqueza hizo girar la noria del consumo y éste animó las cifras de crecimiento económico contribuyendo a engordar las cuentas de resultados de las empresas. Muchas se subieron a la ola de los excesos contables y financieros. Todo ello engrasó la maquinaria de unas Bolsas que circularon rápido. Hasta que el motor falló.
Es la historia de hoy, la del corazón que no responde como exige el resto del organismo. Pero El Corazón no se ha parado. Hay esperanza, como en crisis anteriores. Por eso hay que esperar que cambie el sentimiento. Mientras, la Bolsa empieza a tener otros sentimientos al margen de los de la mayoría.
Moisés Romero
EL SENTIMIENTO AHORA ES DE POBREZA, COMO EN CRISIS ANTERIORES ¿CÓMO LO INTERPRETA LA BOLSA?