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Vivo en un país donde todo el mundo conduce un Dacia.

Vivo en un país donde todo el mundo pide el montadito de chopped en el bar

Vivo en un país donde todo el mundo acude al abogado de oficio

Vivo en un país donde solo hay hostales, ni un hotel de una estrella o más.

Vivo en un país donde solo se vende aceite de girasol

Vivo en un país donde todo el vino es de brick

Vivo en un país donde todo el mundo compra su ropa en tiendas de todo a cien

Vivo en un país donde todos los hombres y mujeres nos perfumamos con heno de pravia

Vivo en un país donde solo bebemos la cerveza en litrona

Vivo en un país donde no existe la propina porque no se reconoce el valor del servicio

Vivo en un país donde la gente se autodefiende en los Tribunales para ahorrarse el abogado

Vivo en un país donde la cirugía se la hace uno mismo

Vivo en un país donde la asesoría financiera de la empresa la hace su primo sin estudios

Vivo en un país donde andamos todos con chanclas

Vivo en un país donde dormimos con colchón de espuma

Vivo en un país donde cerraron Lacoste, V&L, Rolex y Nike. Había falsificaciones suficientes a la venta

Vivo en un país donde todas las casas son de 30 metros con muros de pladur

Vivo en un país donde desapareció la carta en los restaurantes; solo hay menú

Vivo en un país donde los bancos venden ollas, vajillas, jamones, cafeteras, bicicletas, ordenadores y seguros. Con idéntica pasión.

Vivo en un país donde durante 30 años hago lo que me diga el banco renunciando a mis derechos fundamentales como consumidor, sin derecho a elegir. Claro que les debo la vida por dejarme que les pague intereses y comisiones...

 

Realmente, ¿estamos analizando el seguro en términos de inteligencia similares a los de otras compras, por insignificantes que sean estas?

¿Por qué esta repentina obsesión por el precio en algo que no es trivial, que tiene consecuencias de gran importancia?

  1. #7
    06/09/10 22:55

    el problema viene en que nadie le da a sus seguros la importancia que realmente merecen... y claro luego nos sorprendemos cuando no cubre X o Y, (y encima los malos son los de los seguros que están para robarnos...) Me hace gracia cuando se habla del seguro del coche o del hogar, y te dicen, yo el mas barato... yo lo tengo claro, el que mejor me cubra...

  2. #6
    05/09/10 21:48

    El consumidor educa a las empresas, o son las empresas que seducen al consumidor -educándolo- mediante la publicidad?

    Quizás habría que revisar criterios de las Grandes Empresas en márketing, ya que son las que tienen poder suficiente como para poder establecer tendencias.

  3. en respuesta a Avante
    -
    #5
    05/09/10 15:41

    Caliente caliente.. no se si esta la linea pero si que has abordado un tema interesante y en el que la final estamos los dos de acuerdo. En el sector asegurador se está minusvalorando la importancia que supone su correcta contratación.

    Por lo que respecta a la supervisión de las entidades financieras adjunto enlace que ya indica de que va
    https://www.rankia.com/blog/credito-magazine/549431-acuib-denuncia-banco-espana-defensor-pueblo-por-no-querer-inspeccionar-entidades-financieras

  4. en respuesta a Carlos Hernández
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    #4
    04/09/10 22:03

    ¡Bien! Hoy tenemos línea caliente...
    Te cuento:
    - Hace años que pido que en seguros de ahorro se informe la TAE del producto; estoy convencido de que clamo en el desierto pero sigo fiel en mi empeño.
    -Asimismo que los productos en los que el asegurado corre el riesgo de la inversión se gestionen en condiciones MiFID.
    - Estoy completamente de acuerdo contigo en que un mercado con unos 140.000 agentes de seguros conocidos por la DGS de los que las aseguradoras han informado unos 120.000 (preocupante) y que conviven con unos 9.000 corredores y 42.000 sucursales bancarias donde se comercializan seguros es un modelo que garantiza el caos, el desastre y la consiguiente pérdida de confianza en el mismo. El Consumidor tiene muy difícil identificar quien es quien en este sarao pero, desde luego, si su tabla de salvación consiste en aferrarse a la "tienda de los chinos" del seguro lo lleva claro.
    - en ciertos seguros es posible hacer lo que propones: un cuadro en el que sea posible comparar atributos. Y una compañía de seguros médicos puede salir muy bien en la foto del comparador pero luego aportar el servicio con médicos que cobran entorno a los 3 € por acto médico y, en ese momento, evaporarse como por ensalmo toda la bondad del papel porque su puesta en escena es bochornosa. En los comparadores, en internet o en un folleto el consumidor lee la partitura pero ¿y los intérpretes que arrancan música o ruído del instrumento, acaso no tienen su papel en el resultado? Sinceramente yo con dos kilos de plutonio sobre la mesa y un manual acerca de cómo preparar un reactor nuclear para producir energía soy potencialmente más peligrosos que un científico fundamentalista Iraní (que no se entere la CIA, please) preparando una bomba; y no por intención sino por ser un ignorante en la materia.

    Como bien dices muchos al pretender hacerse la cirugía por ahorrarse unas pelas se autolesionan o, abiertamente (muy adecuado) se hacen el Hara-kiri. Están en su derecho y yo con la intención de que entiendan que eso hace pupa y que deben ponerse en buenas manos.

    El problema está en manos de la Administración y de la empresa aseguradora. A la Administración parece que le entra vértigo cada vez que se le comenta esta realidad pese a que su boca se llena de palabras dirigidas a la protección al consumidor. Llama enormemente la atención que el canal de distribución más poderoso y más reclamado por presiones al consumidor sea el menos controlado. Del mismo modo que llama la atención que el más sujeto a garantías y control sea el que está orientado a la representación del asegurado: el Corredor.

    Así, el último informe semestral del Servicio de Reclamaciones de la DGS apunta a un incremento del 15% de las reclamaciones con respecto a 2009 pero del 50% respecto de 2008; de 5.274 escritos recibidos solo 62 atañen a corredores lo cual es sintomático ¿No? Tal vez el consumidor debiera conocer ese ratio y tomar una primera decisión acerca de cual es el canal más conveniente para evitar riesgos: el más formado, el más independiente y el menos reclamado. Un aviso a navegantes.

    A la entidad aseguradora debe salirle hermosamente rentable ese desquiciado modelo porque cada vez que se habla de profesionalizar a base de reducir códigos simplemente abre la puerta y se larga a iniciar otra campaña de captación de agentes.

    Saludos,

  5. en respuesta a Avante
    -
    #3
    04/09/10 21:28

    Estoy de acuerdo en que los comparadores en su configuración actual en la que se limitan al precio son peligrosos, por eso sigo pensando que, al igual que ocurrió con la TAE, sería necesario, sobre todo en los seguros que sos suscritos mayoritariamente por consumidores ( seguros sanitarios, de hogar, El de de automoviles - en sentido amplio-) un comparador con las condiciones contractuales, ventajas etc que permitiera un conocimiento informado.

    Es precisamente en esos seguros que se hacen por millones en los que la dificultad de comparar hace que los consumidores se decanten por el precio dado que hasta la fecha la percepción de que el mediador tampoco es una fuente fiable dado que intentará colocar el que mas comisión le genere. Esa percepción, obviamente errónea en muchos casos, es por el contrario totalmente acertada en otros, seguros impuestos por las entidades financieras, así como ha sido ganada a pulso y promovida además por las propias compañias aseguradoras dando la condición de agente a cualquiera que tenga un par de familiares al que endosarles el plan de ahorro o lo que sea. Esa situación también se da en la Abogacia en la que Abogados dicen que un caso está ganado, o promueven e incitan la conflictividad en procesos de divorcio etc etc.

    Por ello o se faciltia una ifnormación clara y fácilmente accesible al conusmidor para que pueda apreciar las diferencias entre la contratación de un seguro u otro o al final optará por el precio.

    Esa postura de llevar a cabo la contratación sin asesoramiento es ciertamente arriesgada ( lo asimilaría con la automedicación y además comprando el producto a traves de internet) pero la verdad es que mucha gente que ha acudido antes en busca de asesoramiento para no caer en la automedicación ha sido atendida por chamanes sin escrupulos cuyo titulo vale tanto como un periodico de ayer que sólo le han sacado los cuartos.

  6. en respuesta a Carlos Hernández
    -
    #2
    04/09/10 21:06

    Estimado Carlos,
    Como buen profesional conoces y reconoces sin duda el indudable hecho de que cada profesional aporta algo distinto a su cliente. En Derecho todos los letrados trabajáis con las mismas Leyes y la misma Jurisprudencia, del mismo modo que los mediadores de seguros operamos bajo la misma Legislación, con la misma técnica aseguradora, sobre riesgos parecidos y (generalmente) con productos estándar generados por un mismo asegurador. Pero esa situación homogénea cambia cuando el profesional interviene pues entra en juego su capacidad para interpretar riesgos que otro profesional no advierte, su capacidad para conseguir la confianza de un cliente que manifestará una realidad distinta que aquella que presenta a quien no es de su círculo de confianza, y (por qué no) también jugará a favor del cliente la experiencia.

    Del mismo modo que un vendedor de helados guarrete puede contaminar su producto estándar con salmonella un mal distribuidor de seguros puede destrozar un producto nacido para ser útil.

    También algún vendedor conseguirá lucrarse más vendiendo más barato a costa de poner la bola más pequeña. O de ahorrarse la servilleta con que el cliente puede solventar algún que otro problema.

    No todas las bolas de helado de un mismo fabricante son iguales pues el heladero tiene la última palabra. Los detalles marcan la diferencia.

    Por ello no creo en los comparadores. Porque pretenden mostrarnos una realidad estática que es ilusoria. No pocas veces he mantenido a un cliente que me llegaba muy cabreado en la misma solución aseguradora de la que pretendía desprenderse por ser totalmente adecuada. Solo hacía falta ajustar lo que el otro distribuidor (permiteme que no lo llame mediador por respeto a la profesión) no había tenido en cuenta y... aportar el servicio que el otro ni tenía previsto en su aportación de valor.

    Sin duda Burberrys es una marca de calidad y su producto está bien fabricado. Pero si no tengo la formación adecuada puede que exponga esa prenda al sol en el escaparate. Puede que el tejido se decolore y acabe teniendo el frontal del jersey de un tono y la espalda de otro. No se tratará de que el producto sea malo sino de que no he hecho mi trabajo con diligencia y con amor suficiente para cuidar del cliente.

    También tenemos el extremo opuesto: marcas que hacen un producto excelente pero que "disparan y olvidan". Como cuando yo compré mi Opel Kadett y tras un accidente me tuvieron once meses pendiente de recambios y juré que no volvería a comprar Opel. El producto de seguro es totalmente inutil si no va acompañado de una postventa en la que, como bien indicas, se percibe realmente qué es lo que uno ha comprado: es el momento en el que se gana la confianza o se pierde para siempre.

    Pero en la ausencia de utilidad REAL de los comparadores, en un producto donde no sabes realmente si lo que compras sirve para algo y, además, está destinado a resolver asuntos con frecuencia de gravedad ¿por qué se ha permitido que aterricemos en un mercado de baratijas?

    Abrazos,

  7. #1
    04/09/10 15:53

    Porque la unica cosa que es facilmente comparable es el precio, el resto es muy complejo o imperceptible. Hay dos tipos de comparaciones, la posterior, la del servicio cuando se produce el siniestro y la previa es decir la que se recoge en los contratos y que determina los derechos del asegurado.
    1.- Por lo que respecta a la primera es decir la claridad del seguro cuando se ha producido ya el siniestro. La eficacia, calidad y lealtad de un seguro solo se conoce cuando se produce el siniestro al igual que en los airbags. NO puedes hacer pruebas.
    2.- El consumidor no tiene a su disposición con caracter previo todo el clausulado ( condiciones generales, particulares, especiales etc).
    3.- Aunque lo tuviera es posible que no lo entendiera.
    4.- No existe una tabla homogenea que permita efectuar comparaciones entre los diferentes servicios, en los servicios finacieros está la TAE pero por ejemplo entre un seguro medico hay algunos que ya se conocen ( dias de hospitalización) pero ¿y el resto?( por ejemplo hay docenas de especialidades, servicios de ortopedia rejhabilitación fisioterapia, nuevos tratamientos,) al final hay tantas variables que es imposible poder comparar.

    Es el denominado efecto "helado de vainilla",en un supermercado cuando se exponene decenas de helados con diferentes sabores el consumidor al final escoge el de vainilla porque esta aturdido ante el exceso de oferta ( aqui el efecto vainilla se traduce en escoger en base a lo unico que es posible comparar, facilmente, el precio)

    Al igual que ha ocurrido en muchos sectores al final la calidad si no se sabe transmitir, o si el consumidor no percibe la diferencia no paga más ( de ahí el auge de la marca blanca dado que las diferencias entre leche marca blanca o la de marca son inapreciables en un contexto de crisis). La cuestión es que se sepa porqué es mejor que la competencia, ello solo es posible con casos reales y publicidad o información comparativa.

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