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Cuentan que como consecuencia de la sequía que asolaba el departamento mexicano de Las Castañas, en 1833, el alcalde mayor decretó: 
"-Art. 1.: Si en ocho días no llueve abundantemente, nadie irá a misa ni rezará. 

-Art. 2.: Si la sequía dura ocho días más, será quemadas las iglesias, conventos, capillas... 

-Art. 3.: Si tampoco llueve en otros ocho días, serán degollados los clérigos, frailes, monjas, beatas y santurrones.

Además añadía: -Y por el presente, se conceden facultades para cometer toda clase de pecados, para que el Supremo Hacedor entienda con quien tiene que vérselas"

Llovió.

Este curioso relato, que pasa por cierto, me sirve para apoyar la fuerza que podrían alcanzar miles de personas afectadas por cláusulas abusivas en sus contratos de seguro o al ser forzados a suscribir seguros no deseados en el momento de suscribir préstamos. Si se quejaran no en los corros y entre amigos, sino como establece la Ley, ante el Defensor del Cliente o el SAC de la entidad y, en caso necesario, ante la Dirección General de Seguros o el Banco de España.

Igual consiguen acabar con esta sequía de derechos. Igual llueve libertad.

  1. #4
    Anonimo
    26/03/09 22:28

    Una estupidez:
    alguien en una cena pregunto una vez
    ¿sabes cual es la profesion mas antigua del mundo? no, no no es la que pensais algunos, hay otros que creen que la jardineria es la profesionmas antigua del mundo por lo de Adan y la manzana.
    Pero el otro dia leyendo la Biblia, esta nos dice que antes de la creación del mundo todo era confusión y caos.....y es bien sabido que esto solo puede ser obra de los banqueros

  2. #3
    05/03/09 01:24

    Curiosa historia Carlos, no la había oído, y viene muy al caso...

    Ferna2, has sido demasiado duro, no es sólo estupidez, al menos no será congénita, será dirigida.

    Es complicado sacar de la ignorancia cuando no hay forma de enseñar.

    Ningún medio de comunicación cuenta estas cosas porque no interesan que se sepan.

    Nadie se encarga de formar.

    Los profesionales ahorramos energía, haciéndolo fácil, eliminando explicaciones, para reducir las cosas al costo.

    O, quizá, será que la estupidez se contagia...

  3. #2
    05/03/09 01:02

    Amigo Fernan2: acabas de hacerme recordar una cita de William Faulkner : "Se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás". ¿Verdad que es impresionante? Todo encaja.

    Como sabes me dedico al seguro. Y he llegado a la conclusión de que no me dedico a otra cosa que a solventar los efectos de la estupidez humana. Apenas recuerdo algún caso en el que un siniestro no tenga por orígen algo estúpido de orígen puramente humano. Cualquier humano diligente y con una inteligencia orientada hacia el acto que estaba realizando lo habría evitado. Sin darse cuenta.

    Para satisfacción mía he de decirte que ello genera un océano de oportunidades a alguien observador. Decía alguien cuyo nombre no recuerdo (perdón) algo parecido a lo siguiente: la estupidez es infinitamente más interesante que la inteligencia ¿por qué? Simple y llanamente porque normalmente hay muy pocas alternativas para hacer lo correcto, es fácil aprender el procedimiento que conduce al resultado perfecto. Para ser estúpido hay que ser enormemente creativo dado que existen infinitas formas de hacer algo mal.

    ¿Comprendes ahora que mi trabajo sea apasionante? En descargo de todos los estúpidos que moran este mundo, entre los cuales me cuento, he de citar a Einstein quien propuso que "Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas"

    Así uno llega a la conclusión de que nos necesitamos los unos a los otros. De que la sociedad es necesaria porque entre todos podemos llegar a suplir las carencias individuales.

    Este espacio, Rankia, es un buen ejemplo. En él conviven cientos o miles de personas que comparten experiencias y experiencia. Estupideces y soluciones. El experto de un blog es auxiliado por otro en el byte de al lado.

    Así uno puede llegar a ver en la estupidez incluso la mágica herramienta que nos mantiene unidos, útiles los unos a los otros. Siempre que conservemos el espíritu humilde de quien sabe cuanto queda por aprender.

    Gracias Fernan2 por tu estimulante nota y por ser de los primeritos en plantar tu pica en esta plaza.

  4. #1
    04/03/09 23:30

    Frío, frío, Carlos... Contra la estupidez [1], los mismos dioses luchan en vano!! La gente sigue dejándose atropellar por los bancos, tanto en materia de seguros como en comisiones, cláusulas abusivas, emisiones de renta fija, fondos de inversión, Fondos garantizados... lo que sea!!

    Y lo peor de todo es que nadie escarmienta. Una de mis frustraciones personales es no haber conseguido que mis padres (ni por supuesto mis suegros) cerraran sus cuentas de bancos en los que no estaban para nada satisfechos: comisiones, errores en su contra (con los que tragaban), bajísimas rentabilidades... y ni así!!

    s2


    [1] "Estúpido es el que perjudicándose a sí mismo consigue también perjudicar a los demás" (Cipolla), por oposición a:

    Inteligente: aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.

    Bandido: aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.

    Desgraciado: aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.

    "The Fundamental Laws of Human Stupidity" (Cipolla) explores the controversial subject of stupidity. Stupid people are seen as a group, more powerful by far than major organizations such as the Mafia and the industrial complex, which without regulations, leaders or manifesto nonetheless manages to operate to great effect and with incredible coordination.


    El poder de la estupidez

    Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la oportuna defensa.

    Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

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