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El otro día me dejan en un comentario en el post  acerca de cierto engaño en la comunicación sobre la supuesta quita a las entidades financieras en el rescate a las autopistas, con una propuesta para pedir mi opinión. La propuesta literal es esta:

 

“1. Convertir las radiales de Madrid en las nuevas autovías.

2. Utilizar las antiguas autovías en las nuevas radiales: 

2.1. Se licita su adecuación y modernización 

2.2. A cambio de esa licitación habrá un período de concesión durante XX años.

Resultados: 
1. Tenemos autovías "nuevas".

2. Se modernizan las antiguas dando carga de trabajo a las constructoras

3. Dado que esas autovías antiguas tienen peor trazado pero pasan por zonas más consolidadas (es lo que tiene haber sido de primera generación y que se haya construido alrededor), tendrán más usuarios dispuestos a pagar”

 

Bien; pues la realidad es que esto ya lo he comentado en el pasado en varios post; entre ellos en un post que titulaba: “Una traición a costa de las infraestructuras”. Creo que con un título así mi opinión queda más o menos clara; pero en todo caso voy a tratar de hacer una especie de respuesta ordenada con un poco de historia.

Lo primero que me parece terrible de estos puntos de vista es que no tienen en absoluto en cuenta el punto de vista económico. Es decir; esta medida sirve para destrozar a la economía, pero innegablemente sirve para ayudar a las empresas beneficiarias de las licitaciones y de las concesiones. Es decir, se trataría de traspasar fondos de los nuevos usuarios “dispuestos a pagar” a las empresas concesionarias.  Es evidente, que aquel que haya montado una empresa en una determinada zona contando con una salida a una autovía, tendrá que comerse un incremento de coste, al igual que el que compró una casa para ir a trabajar todos los días….Y de paso se comerán una depreciación de la zona. Todo el mundo perderá dinero, se incrementarán los accidentes y los atascos en las alternativas gratuitas. En definitiva, empeorará la competitividad, la productividad y habrá muertes, con tal de que unas licitadoras ganen un dinero a cuenta de esto.

Evidentemente no tengo nada en contra; (de hecho estoy muy a favor), de que haya gente que plantee negocios que ofrezcan bienes a usuarios que estén dispuestos a pagar, (y que puedan pagar, porque hemos de recordar que la capacidad adquisitiva de la gente cuenta), por este valor. Pero el único valor de pagar ahora por las autovías es generar beneficios para las concesionarias. Esto directamente es muy similar a cuando estoy interesado en pagar a una persona que me apunta con un arma. Esto lo ponía en un post en el que me posicionaba en torno a los 1.400 millones que iba a introducir Fomento en créditos participativos en las concesionarias.  ¿Por qué?. De hecho, cuando nos dicen que no nos va a costar un duro, aparte de las mentiras obvias a futuro, (ya expuestas en su día en el post titulado: “Otro cuento: “no vamos a poner un euro en las autopistas”) ¿Qué es lo que ocurre con los préstamos participativos que se han metido en las concesionarias?. Sí, esos que en el pasado tampoco nos iban a costar. Aspecto importante, porque lo curioso del caso es que en este sistema de locos, el gobierno financia a las constructoras para construir al precio que quieran y luego “conceder” los beneficios para comernos el marrón.

A cambio, nos encontraremos siempre con los discursos de las ventajas sobre las infraestructuras y que será la forma de tener accesos de calidad y autovías “nuevas”… Pero, ¿en que cambia esto el modelo?. En este sentido me gustaría recordar el post “Un modelo concesional de éxito”. En el que recordaba que ahora mismo tenemos unas concesiones de autopistas que han provocado autopistas nuevas, que no son usadas por nadie, que nos ocasionan unas pérdidas brutales y cuyo único beneficio es el obtenido por las constructoras que consiguen unos ingresos brutales, la banca que consigue unos créditos que pagaremos todos y en su caso las concesionarias; para que luego todos nos movamos, (lo que podemos), y nos estrellemos en carreteras de mala muerte sin mantenimiento para que las autopistas sean más atractivas, mientras vemos toda suerte de corruptelas que son simplemente inevitables en todo este panorama.

¿Con esta idea que se cambia del sistema actual?. Pues simple y llanamente esta propuesta lo exagera, con sus virtudes para las concesionarias y constructoras, y sus defectos para todos los demás.

Por lo tanto, entiendo que la solución pasa por revertir todos y cada uno de los fallos del sistema actual. Es decir;

1.       Las infraestructuras y las decisiones sobre estas se han de decidir en base a lo que pueden generar para los ciudadanos y no en base a los beneficios para unos pocos. Es decir: “necesitamos un ministerio de obras públicas en lugar de uno de fomento”.

2.       Decidir muy bien que es lo que tiene que hacer el sector público y que es lo que tiene que hacer el sector privado; en base a que sea bueno para la sociedad y no a negocios o a unos cuantos.

3.       Una vez cada uno en su sitio, olvidarse de esquemas de colaboración público-privada que en numerosos casos son directamente un timo. O las cosas se hacen con medios públicos o con medios privados pero con todas las consecuencias.

4.       Y para el pasado, pues el código penal para los cohechos, la ley concursal para las quiebras y el análisis a futuro para tomar decisiones respecto a burradas cometidas.

En todo caso, cualquier medida que imponga un euro de coste a los ciudadanos, (y me da igual que sea mediante peajes a una empresa privada o impuestos presentes o futuros o lo que es lo más habitual que son las dos), una pérdida de competitividad y un empeoramiento del nivel de vida es MALA con ganas sobre todo cuando no se crea absolutamente nada salvo pagar por algo que ya se ha pagado.

Y mucho más si su único objetivo es darle dinero con todo el morro (y por la razón de darle dinero) a unos cuantos, con el objetivo secundario de reducir la competencia para otras concesionarias quebradas, (muy liberal esto en un mundo donde tampoco se entiende la diferencia entre competencia en los mercados y competencia por los mercados)

 

  1. #2
    07/04/14 12:56

    Pues como artífice de la "propuesta"...un par de cosas:

    1. Mi comentario comenzaba con una frase que has omitido y es fundamental: "Pues respecto a esto que comentas queda la siguiente etapa (y no creo que fuese mala idea si fuese técnicamente razonable)" y entonces enunciaba lo que sí has copiado

    La frase tenía la fracasada intención de exponer cuál puede ser la siguiente fase del latrocinio. No porque lo desee, sino porque lo temo. Y, dentro de por dónde puede ir el latrocinio (porque puede ir por varios sitios), cuál puede ser ménos o más oneroso.

    2. Ya entiendo que no te guste la propuesta comparado con el "nunca debió ocurrir". Tampoco a mí. Pero es que me temo que la tuya ("código penal para los cohechos, la ley concursal para las quiebras y el análisis a futuro para tomar decisiones respecto a burradas cometidas") es sin duda deseable, más bien improbable y mi pregunta es...¿más o menos onerosa?

  2. #1
    07/04/14 12:39

    Lo que se suele decir una merienda de negros, en la que el Estado como casi siempre se lava las manos, las entidades financieras cobran los préstamos que han concedido a las concesionarias y los ciudadanos acaban pagando con sus impuestos la realización de infraestructuras que no eran necesarias o con sobrecoste.

    Cuando un político sale a decir que no le va a costar nada a los españoles, quiere decir todo lo contrario, todo lo van a pagar los ciudadanos y buena prueba de ello es el crédito que comentas de 1.400 millones de € a las concesionarias.

    Comparto la idea de que debe haber mayor separación entre las empresas públicas y privadas, saber qué debe hacer cada una y ante posibles pérdidas, el reparto de responsabilidades, pues parece que siempre debe pagar el pato la empresa pública, es decir, los ciudadanos.

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