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blog El blog de Echevarri
O lo que se me ocurre sobre el mundo financiero

¿Vendedor de coches o genio financiero?

Juan había tenido un día duro. Las clases del Master en Gestión Financiera que estaba a punto de concluir le habían ocupado toda la mañana. Un mini-rato para comer, y luego reunión con su equipo de compañeros del postgrado para preparar un trabajo a presentar en los próximos días. Casi a última hora se había acercado a una sucursal bancaria. Era la sucursal de referencia para su familia y su propósito era recoger una oferta financiera, asi como puntualizar algunos extremos.
Se trataba de un Préstamo personal para adquirir un coche. Era una operación a nombre de sus padres, con los que él estaba viviendo. Los padres disponían de la suma requerida, unos 30.000 euros, para adquirirlo, si bien eso supondría la venta de un Fondo de Inversión. Ni él ni el padre estaban por la labor. Si bien esperaban una revalorización sustanciosa del Fondo, la razón fundamental era obligarse a ahorrar.
El caso es que, con la pignoración del fondo como garantía del préstamo Juan creía haber obtenido unas condiciones dignas, y mientras hacia balance del día, las repasaba antes de cenar, a la espera de que viniese su padre. Con un Euribor anual en un 3,75%, había conseguido un Préstamo al 4,50%, si comisiones de apertura ni de cancelación, ni ninguna otro compromiso. Los únicos gastos adicionales eran los de la intervención de la póliza, 90 euros. ¿Podría haber apurado más? Quizás, pero tampoco le interesaba tensar la cuerda en exceso (los préstamos personales sin pignoración rondaban el 7%) , y además creía que eso le bastaba para ganar la apuesta.
¿Qué apuesta? Su padre, dueño de un pequeño negocio, le había retado. Estaba orgulloso de él, y de que hubiese podido llegar académicamente donde el no pudo. Pero siempre le decía que no tenía la escuela de la calle, que era un poco pardillo aún, y que tenía mucho que aprender. Y por eso le propuso que le demostrase a ver como se le daba el tema de la negociación de condiciones. El se iba a negociar con el comercial del concesionario, un viejo amigo de toda la vida, que había estudiado con él y que habían comenzado trabajar a la vez en la misma empresa. Mientras, Juan iría a pegarse con el Director del Banco, un joven licenciado de apenas 3 o 4 años más que Juan. A ver quien conseguía un mejor precio, si los viejos rockeros o la nueva ola.
Juan creía tener las de ganar. Desde un primer momento tuvo claro la baza de la pignoración como medio para rebajar las condiciones del préstamo.Unicamente, y sabiendo el modelo del coche, le preocupaba que la financiera de la marca financiase a perdida por sacarse stock de encima. Pero un breve trabajo de campo (web, llamadas, amigos) se lo quitó de encima. Las condiciones de financiación eran buenas, pero con margen comercial razonable. La financiera de la marca te daba un préstamo a 5 años al 6%, también sin comisiones de ningún tipo. Le sacaba 1,50% a la oferta de su padre, y por lo que le contaban, los comerciales no tenían ningún margen para negociar.
Su padre llego con una sonrisa de oreja a oreja.Se sentaron los 3 a cenar, mientras su madre observaba divertida el pique que flotaba en el ambiente. Nada más terminar se fueron al salón, y comenzaron a hablar. Juan le expuso las condiciones, diciéndole que lo sentía mucho, pero que creía que su operación era insuperable, e incluso le explico los motivos por los que la entidad financiera había ajustado tanto su oferta (garantía real de las participaciones del fondo, amenaza de sacar el fondo en caso contrario, contribución de las comisiones del fondo a la cuenta de resultados del Banco) Le parecía un acuerdo win-win. Y entonces salto la sorpresa para Juan.
El padre se reía. Tantos estudios, decía y este viejo ha conseguido una oferta mejor que esa maravilla tuya. Y sin tener que inmovilizar dinero alguno. Entre risas, decía que a ver si estaba malgastando el dinero en ese postgrado, Y es que él había conseguido un 3,19% anual. Juan se quedo blanco. Le parecía imposible. No solo era distinto a la oferta que le habían comentado o que el había podido comprobar. Es que la oferta de su padre estaba por debajo del euribor. ¿Financición a perdida? Acribilló al padre a preguntas: no, no tenían que firmar ningún seguro, ningún otro compromiso adiciona, ni era variable el primer año y luego cambiaba, no. No. un 3,19, claro y transparente que lo había visto y que lo había repasado con su amigo el comercial.
Juan, intrigadísimo le pregunto si tenia alguna documentación. Le dijo que no, que entre amigos no hacia falta, que la palabra era la palabra, pero que aun así si que había apuntado la cuota mensual que salía: 579,98 euros. Y ahí, el que se empezó a reír fue Juan.
Y es que era imposible. Los 579,98 euros que, según su padre y el comercial, se correspondían con un tipo de interés del 3,19% anual, suponían una cuota superior a los 559,29 de su préstamo al 4,5%. No tenia sentido. Su padre enfurruñado le decía que le habrían engañado en el Banco, que el había comprobado los números con su amigo y que estaban bien.
Juan agarró el portátil y a través de un simulador calculó con que tipo se correspondían esas 60 cuotas de 579,98 de su padre. El ordenador era claro. Un 6%. El padre blanco negaba con la cabeza, diciéndole a ver de donde había sacado ese simulador, si no tendría algún virus o no sabía manejarlo. Juan se limitaba a negar sonriendo. Que no, que el préstamo de la financiera del concesionario era al 6%.
El padre le dijo que lo iba a hacer manualmente, sin ordenadores ni chorradas. Papel y boli, tal y como lo habían hecho ambos amigos en el concesionario. Multiplicó los 579,98 por 60 cuotas. En total se obtenían unos pagos de 34798,8, o lo que es lo mismo, que pagaban en intereses, 4,798,8. Esa suma de intereses la dividió por los 30000 euros de capital prestado, y por los cinco años de duración del préstamo, y ahi estaba, segun el ufano padre, más claro que la patena el 3,19%. Y es que, como decía el padre tras exponer sus cálculos, la cuenta de la vieja no falla.
Juan, atónito ante lo que acababa de ver, y ante el arte comercial del "amigo" de su padre, solo pudo decir:
- Papá, tenemos que hablar...
PD: Basado en hechos reales.
  1. #1

    Fernan2

    Yo también tuve una de esas... al comprar los muebles, me ofrecían pagarlos en 10 meses al "5%" de interés. Obviamente, como aquí, se trataba de que pagabas un 5% más, pero el interés real rondaba el 12% y los mandé a paseo.

    Y es que si desde el principio se van haciendo pagos, los 30.000 euros no están prestados cinco años; la última cuota sí que habrá estado cinco años prestada, pero la primera sólo habrá estado prestada un mes!!

    El ejemplo más sangrante es ese del 10% de entrada y un 10% más durante 10 meses; la gente cree que paga un interés del 10%, y es del orden del 25%... y ve a intentar explicárselo!! Claro, los vendedores se aprovechan de la incultura financiera de la gente...

    s2

  2. #2

    Tristán el subastero

    Bueno, para un vendedor de coches no está tan mal. Y sus clientes se van tan contentos pensando que son unos hachas.

  3. #3

    Anonimo

    Bueno, ya puestos, una oferta muy buena de un banco muy rojo..., crédito nómina al 0% de interés..., máximo 6000 euros, a 6 meses.... ¿a que suena bien?...

    Pues sí, hasta que preguntas y, poco antes de firmar, te piden 120€ de comisión de apertura de préstamo.... ¿calculan el TAE???

    Saludos

  4. #4

    Gurús Mundi

    T.A.E. ngañao, Papá.

    Salud y €.

  5. #5

    Anonimo

    Supongo que a muchos que lleguen a la anotación vía buscadores les interesará verificar que el interés es el 6% RAE.

    En esta página hay una calculadora para préstamos:
    http://www.expansion.com/calculadoras/consumo.html

  6. #6

    Anonimo

    Me parto de risa :-D.

    Y tomo nota para futuros post sobre las "magias" de las matemáticas financieras aplicadas a la vida real.

    Esto se merece un post "pseudoahorrativo" abre ojos.

    Excelente artículo Echevarri :-D

  7. #7

    Echevarri

    Fernan2, te va a sonar elmpost de mañana...
    Tristan, compran coche y encima se chulean con sus colegas en la barra del bar. ¿Qué más se puede pedir?
    Anónimo, me suena. En esencia es la que comento en un post que publicaré mañana.
    Gurus, eres un saladete.
    Maty, tienes razón. la vez anterior,cuando mencioné lo del préstamo que comenta anónimo a alaguno le costaba entenderlo.
    Gracias Remo. Lo que es triste es que no es fruto de mi imaginación.

  8. #8

    Anonimo

    Muy bueno el post. Creía que estaba leyendo una columna de Millás. La ignorancia de la gente tiene mucho que ver con el sistema educativo de este país donde siempre se ha estigmatizado a las matemáticas. No se ha sabido enseñar matemáticas en la escuela y huímos de los números como el gato aquél del agua caliente.
    Muy bueno.
    Saludos,
    Apamos

  9. #9

    Echevarri

    Gracias Antonio por la comparación que no alcanzo ni de lejos.

    A los que les gusten este tipo de historias, recomendarles los Episodios Económicos

Autor del blog
  • Echevarri

    Usuario de Rankia desde sus inicios. Su blog está considerado uno de los más representativos de Rankia.

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