Picopaco
10/01/11 02:02
Ha comentado en el artículo
China frente a la segunda dècada del siglo
Bueno, es que hemos de ser conscientes de que esta nueva era, creada a partir de la generalización del uso de ordenadores, móviles e internet, y que desembocará en una gran globalización y otro montón de cosas que aún no conocemos (entre las que aventuro a decir que se incluirán una gran revolución energética y una implantación descomunal de la robótica) está prácticamente en pañales. Las personas estamos empezando a darnos cuenta de las nuevas posibilidades que todo esto nos brinda, de conocer y comprender cómo es el mundo en otros sitios, y sólo ahora comenzamos a darnos cuenta de que habrá que hacer cambios importantes para poner en marcha todo eso que apreciamos será bueno. Cambios a los que se resistirán, por supuesto, los más favorecidos hoy día.
Así que llevará su tiempo, aunque nos gustaría que los cambios fuesen más rápidos. Pero es un proceso imparable. Entre otras cosas, porque somos muchísimos los que queremos que ocurra y hablamos de ello. Y como va tan despacio, nos parece que no está dejando beneficios. Pero sí lo hace, y muchos.
Y respecto a la globalización, yo creo que los países occidentales nos estamos engañando. Creemos que hemos sacado mucho provecho de la fabricación barata y deslocalizada, que nuestras multinacionales se están forrando a base de explotar a chinos, indios y africanos, y que todo esto es muy injusto para ellos. Pero creo que ocurre precisamente lo contrario: los grandes favorecidos de la globalización serán los que ahora parecen más perjudicados. La economía de todos esos países ha sentado las bases para resurgir, sus sistemas educativos mejoran para atender a la demanda de mano de obra y las motivaciones para sus individuos son potentísimas (mientras que en occidente dormitamos y dudamos entre tirarnos en el sofá a ver la tele o jugar a la consola). A corto plazo puede parecer que nos estamos aprovechando (tampoco hay que olvidar que antes no veíamos lo mal que estaban en estos países, porque el escaso desarrollo de las comunicaciones no nos lo mostraba tan vivamente como ahora) pero a largo plazo todo son motivos para la esperanza de estas naciones y de preocupación para los insolidarios occidentales.
En España, tras la guerra, supimos lo que era el hambre y no tener nada. Y el ser mano de obra barata para quienes eran más ricos. Pero fue eso precisamente lo que nos hizo crecer y llegar al nivel de vida que tenemos hoy día. No dudo de que con China, India o Brasil terminará ocurriendo lo mismo. Y habrá sido, en buena parte, gracias a la globalización.
Sin saberlo, y probablemente sin quererlo, los poderosos de occidente están exprimiendo tanto la situación que ellos mismos serán quienes más contribuyan al cambio de las cosas. Puede que haciendo otras cosas aceleremos el proceso. Pero aun sin forzar los cambios, se van a producir. Y sólo puedo decir que me alegro.