Estimado Anrabro:
Como te dije antes, tu comentario tiene mucha “miga”: creo que es difícil tocar tantos temas en tan pocas líneas: el consumo y el ahorro, la inversión, el crecimiento económico, el tipo de interés… Bueno, no me enrollo mas y aquí va mi comentario, desde un punto de vista algo “heterodoxo”.
En primer lugar, no entiendo por qué separas a las personas que toman las decisiones de ahorro de las que toman decisiones de inversión. Creo que tiene que ver con que expliques el ahorro como “consumo diferido en el tiempo”. Ciertamente, esta es una de las razones que hay para ahorrar, pero no es la única. Por ejemplo, una familia puede decidir ahorrar hoy para comprar una nueva lavadora mañana (esto sería un ejemplo de ahorro entendido como consumo diferido en el tiempo). Pero creo que podemos apuntar varias razones más por las que los individuos ahorran: por precaución (por ejemplo, una familia puede decidir ahorrar por si alguno de sus miembros se queda en el paro, o para afrontar los gastos de una posible enfermedad); para especular con ese ahorro (si por ejemplo, el individuo espera que los tipos de interés suban en el futuro, puede ahorrar parte de su renta ahora, con el objetivo de adquirir una activo financiero que le reporte una alta remuneración mas adelante); o también para invertir (podríamos poner como ejemplo el de una persona que abre una cuenta vivienda, donde va ahorrando para poder adquirir una vivienda o inmueble, que no deja de ser una inversión aunque la dedique a vivienda habitual).
Bien, como vemos, hay varios motivos por los que realizar el ahorro; por tanto, desde mi punto de vista no podemos afirmar de forma categórica que el ahorro sea sólo “consumo diferido”.
Además, también estamos viendo que en numerosas ocasiones la figura del ahorrador y la del inversor coinciden en la misma persona: sería el caso del especulador que ahorra para poder jugar con las fluctuaciones de los tipos de interés, o del joven que abre una cuenta vivienda para invertir en un inmueble. También podemos tener otro caso en el que coinciden la figura del ahorrador y del inversor: el de la pequeña empresa que ahorra para poder ampliar el negocio sin utilizar fondos ajenos (esto puede ser algo bastante común entre PYMES o negocios familiares).
Por tanto, motivos para ahorrar hay muchos: consumo diferido, precaución, financiación de inversiones futuras, especulación…
En segundo lugar, haces un comentario con el que estoy totalmente de acuerdo: “si no hay ahorro la inversión es imposible”. Totalmente cierto. Si no hay ahorro, toda la renta se consume, la propensión al consumo sería 1, por lo que estaríamos en una economía estacionaria. Si tomamos el valor del multiplicador keynesiano como 1/1-c, y c=1, tenemos que el multiplicador sería infinito; pero debemos entender esto, no como que un aumento de la demanda autónoma llevaría a un incremento infinito de la renta, sino como que haría falta un tiempo infinito para que un aumento en la demanda autónoma se tradujera en un aumento en la renta.
Lo cierto, no obstante, es que esto no es lo que sucede en las economías capitalistas avanzadas. Lo normal no es que la propensión al consumo sea 1; como he apuntado antes, hay motivos muy variados para el ahorro, por lo que podemos entender que lo normal es que c sea menor que 1. Esto quiere decir, en definitiva, que en una economía capitalista avanzada siempre hay ahorro disponible.
Pasemos ahora al tercer párrafo; lo cierto es que aquí estoy un poco confuso.
“Si existe ahorro disponible las primeras inversiones seran las que den mayor rendimiento, siempre que ese rendimiento sea mayor que el interes que debo pagar por los fondos” (hasta aquí, estoy completamente de acuerdo).
”La curva de fondos prestables tiene pendiente negativa y la curva de demanda de inversion tiene pendiente positiva” Y aquí me lío: ¿no será al revés? Cuando el tipo de interés es alto, lo normal es que se ofrezca más ahorro, los individuos tienen incentivos para ahorrar, ya que obtienen una remuneración más alta por sus ahorros; y al contrario, cuando los tipos de interés son bajos, la oferta de fondos baja, ya que los individuos tienen menos incentivos para ahorrar, al obtener menos remuneración por sus ahorros. Por tanto, la curva de oferta de fondos tiene por tanto pendiente positiva (la cantidad de fondos ofertada aumenta cuando sube el tipo de interés).
Con la demanda de inversión, pues tiene pendiente negativa: cuanto mas alto sea el tipo de interés, menos rentables son las inversiones, y menos fondos se demandarán; cuando los tipos de interés bajan, es más fácil devolver los fondos que se piden prestados, por lo que la cantidad demandada aumenta.
Del cruce entre la oferta y la demanda de fondos prestables, surge el punto de equilibrio, que será una cantidad Q1 de fondos, o “ahorro”, a un tipo de interés i1.
Llegados a este punto, lo que me gustaría resaltar es que mas importante que la pendiente de las curvas de demanda de inversión y de oferta de fondos prestables, es su posición. Veamos por qué.
En una representación clásica de la oferta de ahorro, se relaciona positivamente el tipo de interés y la cantidad de ahorro, tal como acabamos de ver. Pero ¿qué ocurre si, por ejemplo, se elimina el subsidio al desempleo? Es muy probable que la pendiente de la curva de oferta de ahorro no varíe; pero lo que sí cambia es su posición. ¿Por qué? Es muy probable que, si los individuos no tienen qué comer si se quedan en paro, destinen un porcentaje más alto de su renta al ahorro, por motivo precaución. En este caso, el tipo de interés no influye, pero sí que es probable que tengamos una mayor cantidad de ahorro para cada nivel dado de tipo de interés; es decir, lo que ha cambiado es la posición de la curva de oferta de ahorro (toda la curva se ha desplazado hacia la derecha). Esto refleja, a su vez, una variación en el valor del multiplicador keynesiano.
Por otro lado, este mismo efecto puede darse en la curva de demanda de fondos (o demanda de inversión): si por ejemplo las expectativas de ventas se están deteriorando, es muy posible que los empresarios reduzcan su demanda de fondos para invertir para cada nivel dado de tipo de interés. Lo que se ha producido es un desplazamiento hacia la izquierda de toda la curva de demanda de inversión. Esto lo que hace es reflejar cambios en la demanda agregada.
Para mi, este efecto es mucho mas poderoso que una variación en los tipos de interés. La variación de los tipos altera la pendiente de las curvas; mientras que los cambios en las expectativas de los agentes altera por completo la posición de las curvas. Por eso, me parece bastante aventurado afirmar nada sobre lo que pasaría “si los tipos subieran o bajaran”. Creo que, mas bien, habría que analizar qué ocurre con la posición de las curvas, ya que esto determina todo el resultado. Y esto, a su vez, es un reflejo de los cambios producidos en las expectativas de miles de ahorradores y consumidores, y de miles de especuladores, empresarios, trabajadores, etc.
En definitiva, lo que estoy diciendo es que son las decisiones de ahorro, por un lado, y las decisiones de inversión, por otro, las que determinan el ahorro total que se alcanza en la economía, así como el tipo de interés “de equilibrio” (si es que tal cosa existe). Y no al revés: el tipo de interés no es lo que determina el nivel de ahorro, el nivel de consumo y el nivel de inversión, sino al contrario; es el nivel de ahorro y las decisiones de inversión las que determinan el tipo de interés de la economía.
Ya ves, unas cuantas líneas me han dado mucho de sí… tenían mucha miga. Espero no haberte aburrido en exceso.
Un saludo,
Jesús.