Creo que has explicado muy bien el concepto de utilidad marginal, y sus implicaciones en el comportamiento de un individuo completamente racional.
El problema es que por lo general, los individuos, las personas que estamos en el mundo real, no somos "homo economicus", no actuamos de forma racional.
Recuerdo ahora un manual de mis tiempos de estudiante "Microeconomía y conducta", en el que se ponían montones de ejemplos para ilustrar que, en el mundo real, la gente no se comporta de forma racional.
Creo recordar uno que era mas o menos así: se había entrevistado a dos grupos de personas. Al primer grupo de control se les planteaba lo siguiente: por un lado, se les decía que imaginasen que iban a acudir a un concierto que les apetecía mucho, y la entrada costaba 15€. De camino al concierto, perdían la entrada. Tenían la posibilidad de comprar otra entrada en la taquilla por 15€ exactamente. La pregunta que se les hacía era ¿comprarían la entrada o dejarían de asistir al concierto?
Al segundo grupo, se les planteaba prácticamente lo mismo, con la diferencia de que lo que perdían de camino al concierto no era la entrada, sino 15€ que llevaban en el bolsillo. Y se repetía la pregunta ¿dejarían de asistir al concierto por haber perdido los 15€?
La respuesta racional debería ser: es indiferente, ya que la pérdida económica en ambos casos es la misma, 15€, tanto si pierdes la entrada como si pierdes el dinero del bolsillo. Por tanto, que hayas perdido la entrada o el dinero debería darte igual al tomar la decisión de asistir o no al concierto.
Lo sorprendente es que un porcentaje muy elevado del primer grupo (los que perdían la entrada) contestaba que sí, que dejarían de asistir al concierto, mientras que los del segundo grupo (los que perdían el dinero del bolsillo), contestaban que no dejarían de asistir al concierto por haber perdido el dinero.
La conclusión del autor era que, en el mundo real, los humanos no nos comportamos de forma enteramente racional, sino que, cuando elaboramos el presupuesto para gastar, hacemos "compartimentos": destinamos un % a comida, un % a ropa, etc. En el caso del ejemplo, los individuos del primer grupo consideraban que habían perdido la entrada, que correspondía al compartimento "ocio"; por tanto, como ya habían gastado el dinero destinado a ese compartimento, decidían no asignar mas renta, y no compraban la entrada (dejaban de asistir al concierto)
Por el contrario, los individuos del segundo grupo, consideraban que la pérdida de dinero que se les caía del bolsillo, era del compartimento "imponderables"; como este compartimento no tenía nada que ver con el compartimento "ocio", seguían asistiendo al concierto.