Crash inminente: Todos los detalles
Alejandro Martínez Todos los periodistas saben muy bien que las malas noticias venden, y que menos gente estaría leyendo esto ahora si lo hubiera titulado “Tranquilo, todo va bien”. Nos alerta el peligro porque somos criaturas de emoción, lejos de ser tan racionales como nos gustaría pensar, y nos dicen que esas emociones explican buena parte del movimiento de los mercados. ¿Pero realmente es así?