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Me temo que es una guerra perdida
Mucho me temo que la digitalización de los contratos de seguros va avanzando “a velocidad de crucero”, ello a pesar de los múltiples comentarios en contra que vemos a diario en este y otros foros. Si una aseguradora como Mapfre apuesta por este camino, no es porque no lo han analizado adecuadamente.
Yo aquí separaría las motivaciones de las quejas
1 – Considerar que el seguro lo cubre todo, todo y todo, como decía hace años aquel anuncio de Catalana / Occidente. No, no es así el seguro tiene sus limitaciones y por más antigüedad en póliza que tenga uno/a, incluso sin haber dado un parte con anterioridad, la compañía negará la cobertura en concetos no asegurados, no se van a considerar “razones comerciales” para atender lo que no está cubierto.
1 – Considerar que el seguro lo cubre todo, todo y todo, como decía hace años aquel anuncio de Catalana / Occidente. No, no es así el seguro tiene sus limitaciones y por más antigüedad en póliza que tenga uno/a, incluso sin haber dado un parte con anterioridad, la compañía negará la cobertura en concetos no asegurados, no se van a considerar “razones comerciales” para atender lo que no está cubierto.
2 – Los servicios de reparación o “manitas”. Aquí por lo que veo en los foros está el problema gordo, al margen de que hay una absoluta falta de profesionales de reparación en todas partes, apunta a que las compañías no subcontratan a los mejores, sino a los que consiguen más baratos, con lo cual entre la falta de profesionales y de éstos contratar a lo mas barato, tenemos la tormenta perfecta.
Las aseguradoras tienen obligación de indemnizar, esto es lo que contratamos, lo de enviarnos a reparadores es un servicio adicional y no obligatorio. Tal como se ha indicado en muchos hilos, a menudo la mejor opción es reparar por nuestra cuenta y pasar la factura a la aseguradora, con el riesgo de que no nos acepten el precio por considerar que es excesivo, pero que luego podremos reclamar ante el SAC.
3 – Seguros contratados por teléfono o web considerando solo el precio y que no ofrecen tales precios ajustados, pero nos limitan las garantías.
4 – Seguros contratados en bancos, correos o gasolineras: No vamos a tener más interlocutor que la propia aseguradora, estos intermediarios no nos harán ninguna gestión se limitarán a darlos un número de teléfono o una web y que nos busquemos la vida y como no tengamos claro si lo que vamos a reclamar está cubierto, nos vamos a encontrar con muchos problemas. Nos podremos haber ahorrado la comisión de la agencia o correduría o tal vez obtenido una bonificación en el interés de la hipoteca, pero esto es cambio de que el trabajo de la gestión del siniestro no hará nadie más que nosotros mismos y si no tenemos claro esto, nos leemos la póliza para ver si aquello que vamos a reclamar está cubierto o nos iremos dando de leches contra un muro.
Si no somos capaces de mas o menos entender los conceptos de la póliza y desde luego empezar por leerla al completo, no digo todos los conceptos, pero si una idea general de las coberturas y limitaciones, tal vez el supuesto ahorro de las comisiones que la aseguradora paga a sus agentes o corredores o las bonificaciones en el interés de la hipoteca, no nos interesa tenerlo, porque tales ahorros (reales o supuestos) nos van a costar caros en caso de siniestro.
5 – El pataleo en lugar de la reclamación formal: Nos podemos quejar en un foto o mandar al cuerno a la persona de la aseguradora que nos atiende (o desatiende) por teléfono, es simple pataleo, no va servir de nada al margen de descargar adrenalina, la forma es la reclamación empezando por el SAC – Servicio de Atención al Cliente, es tedioso, lento y seguros que poco o nuelo interés en ponerse ante este “vía crucis”, pero no hay otro modo, al menos por el momento, porque aquella idea de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero, lleva años en las mesas del Congreso de los diputados y no se ni iniciado el debate.