Es más que evidente que este gobierno no pasará a la historia, si bien es cierto que se han conseguido algunos logros económicos como una reforma laboral que a pesar de sus problemas y cuestiones que quedaron en el tintero, también por el acierto en los incrementos del salario medio, por la mejora de PIB de estos últimos dos años, y algunas otra mejoras relevantes, no obstante en la parte negativa hay demasiados temas, empezando por la vivienda que a pesar de las múltiples promesas se ha hecho poco o nada, intentando poner en la espalda de los/as caseros/as el problema con la excusa de los “grandes tenedores” y “fondos buitre” que ciertamente existen, pero que no es ni mucho menos la propiedad de la mayoría del parque de viviendas en alquiler, que son de tenedores de una, dos o tres viviendas, muchos/as personas físicas, ni siquiera son sociedades, y con “la excusa” de los “grandes tenedores” se está legislando sin hacer una justa compensación en deberes y derechos de los/as inquilinos/as versus propietarios/as, provocando una inseguridad jurídica y una litigiosidad que va veremos como acaba en 2, 3 o 4 años. Mientras tanto las promesas de parque público de viviendas no empieza o es meramente testimonial, más allá de anuncios de miles de viviendas a futuro, que no vemos ni empezadas, salvo insisto, unas pocas de manera más testimonial que efectiva.
A ello hay que sumarle los temas de corrupción clara y con indicios muy firmes según los sumarios judiciales que se van instruyendo. O en otros casos sin que se pueda considerar así en términos legales, “la moralidad” de algunas actuaciones políticas o en los círculos políticas mas cercanos a las posiciones de poder, sea estatal, autonómico o municipal, dejan mucho que desear y como poco habrá que calificarlo de impresentable. Por si no fuera suficiente solo nos faltaba la aparición de otros impresentables, eso si de un calado distinto, en su relación con personas del sexo contrario, considerando al menos presuntamente que su posición les daba del derecho a tratar a sus subordinadas con vejaciones verbales, cuando no actitudes que si no alcanzaron la presunta calificación de agresiones sexuales, poco les iba faltar.
Y ¿Qué hace la oposición ante todo ello? Lo que hizo siempre que estuvo ahí y al menos yo no tengo tan claro que sea la mejor forma de hacer tal oposición, echarse las manos a la cabeza, anunciar el diluvio universal en algunos casos o el apocalipsis en otros, sin ofrecer alternativas reales de gobierno, sus programas sus ideas distintas al partido de gobierno y las actuaciones que considerar que están mal, indicando que es concretamente lo que si fuera correcto y adecuado según su posición política. No me sorprende que actúen así, lo hicieron siempre y les funcionó consiguiendo un cambio de color políticos en las siguientes elecciones, no obstante en la ecuación hay una nueva incógnita que no estuvo en 1996 cuando Aznar formó su primer gobierno, tampoco en el siguiente de 2004 o 2011 con Mariano Rajoy, renovado su gobierno en 2015, me refiero a la concurrencia de VOX en un número considerable de escaños en cualquiera de los parlamentos, el estatal o los autonómicos, con lo cual esto “los anuncios” del diluvio, la apocalipsis, la rotura de España y no sé cuántas sandeces un poco menores les va a servir para gobernar en la próxima contienda electoral con una mayoría suficiente para desarrollar su programa que es de suponer que lo tienen y para todas las facetas de la actividad política y económica.
Como es lógico VOX va a pedir su cuota de poder y de opinión sobre las actuaciones, como hace cualquier partido cuando su concurrencia es necesaria, y estos como muchos de los planteamientos populistas sea de derecha o de izquierda, suelen tener (mejor dicho afirmar que no es igual de tener) soluciones simples a problemas muy complejos, que cuando hay que aplicarlas no acaban de funcionar adecuadamente.