Decidí solicitar el préstamo a COINC a principios de septiembre, desoyendo las pésimas críticas que se pueden leer sobre esta entidad.
Al principio el proceso es ágil y rápido y, si bien es cierto que hay incidencias cada dos días y que piden documentación que ya tienen, éstas se resuelven rápido.
El problema vino con la tasación, pues tenía la cuenta bloqueada, sin que a día de hoy me hayan sabido decir el motivo, por lo que no podía hacer la transferencia para que se la encomendaran a la empresa tasadora.
En ese momento, después de 25 días de incidencias y de que nadie se haya puesto nunca en contacto conmigo para resolverlas, decidí abandonar el proceso y llevarlo a un banco tradicional.
Si la forma de hacer negocio es marear a la gente, ofrecer unas condiciones muy buenas a las que no puedes acceder porque no existe nadie detrás, ni atención al cliente, ni gestores competentes, ni nada, prefiero pagar algo más, pero tener a alguien que me resuelva dudas, que me llame, que me informe y que tenga interés en finalizar una operación que beneficia a las dos partes.
Menos mal que me lo olía y a la vez que hablaba con Coinc, también lo fui solicitando a otras entidades; de lo contrario hubiera perdido las arras y la casa, pero la paciencia y los nervios perdidos no me los quita ya nadie.