La reducción del % de propiedad de BBVA en MVC, del 20,85% al 19,95% (bajando de ese 20% crítico) no solo responde a una motivación estrictamente contable y regulatoria.
Reducción de participación: La entidad ha colocado ese paquete accionarial del 0,9%, marcando el inicio de una salida gradual.
Estrategia de BBVA : BBVA (como en TEF) busca limpiar su balance de activos inmobiliarios y participaciones industriales para optimizar su capital regulatorio.
Impacto en Metrovacesa ($MVC): Aunque la salida de un accionista principal introduce presión vendedora en el valor, la compañía cuenta con una de las mayores carteras de suelo residencial en España. El mercado vigilará si el primer accionista de la promotora (Santander) o el magnate Carlos Slim (a través de Realia, CEC o IMC) aprovechan este movimiento para aumentar su control. Aunque en apariencia es una operación muy medida, como la OPA anterior de Slim, que buscaba exactamente lo que ocurrió. La la no aceptación de la opa por parte de BBVA (precio ligeramente por debajo del valor en libros de BBVA en ese momento) Y la salida de un % importante minoritarios.
Por otra parte, La forma en que BBVA ha estructurado su salida de
Metrovacesa es un ejemplo planificado de
ingeniería financiera corporativa y gestión de expectativas. No se trata de una venta apresurada, sino de una coreografía milimétrica diseñada y planificada para maximizar el beneficio contable y mandar un mensaje inequívoco al mercado.que impactará en varios actores del tablero. A todo el consejo de MVC.
Mensaje a Carlos Slim (FCC-Realia) y Santander: BBVA está diciendo formalmente: "Estamos oficialmente en salida y el resto de nuestro bloque (casi el 20%) está disponible al precio adecuado". Esto abre el terreno de juego para que Slim (quien ya controla más del 21% a través de Realia IMC) o el Banco Santander (dueño del 49,3%) muevan ficha si quieren tomar el control absoluto
Control de la presión vendedora: Si BBVA hubiera anunciado la intención de vender todo su 20% en el mercado abierto, la cotización de Metrovacesa se habría desplomado bajo el temor de una avalancha de acciones. Al ejecutar un movimiento tan pequeño y medido, BBVA demuestra que no tiene urgencia por malvender, defendiendo el valor de su paquete restante en libros
Conclusión de la maniobra de la venta del 1% de Metrovacesa por parte de BBVA.
BBVA ha ejecutado una salida técnica planificada en dos fases: gestión de expectativas. Primero rompe para BBVA el corsé contable y regulatorio de la frontera del 20%, con el Fin del método de puesta en equivalencia: Bajo las normas internacionales de contabilidad (NIIF), poseer más del 20% de una empresa implica que tienes "influencia significativa", lo que obliga a consolidar la participación por el método de puesta en equivalencia. Al bajar del 20%, la participación pasa a considerarse un activo financiero disponible para la venta o valorado a valor razonable.
Y segundo, más importante, coloca el cartel de "se vende" sobre el 19,9% restante de una forma elegante, forzando a los potenciales compradores institucionales a negociar un paquete en bloque (que previamente podría haber pactado) fuera de mercado. Santander y el equilibrio de poder: Hasta ahora, Santander y BBVA actuaban como un bloque bancario monolítico que taponaba las intenciones de control de Slim. Al bajarse BBVA de forma medida de ese bloque de control común, el equilibrio de poder se rompe. Santander se queda solo al mando de la gestión, y Slim gana fuerza de negociación con la retirada anunciada de BBVA, pero la gestión y cualquier decisión estratégica sobre MVC seguirá dependiendo del % de control de Santander. Si los indicios están en la línea correcta, lo razonable a estas alturas del ciclo inmobiliario, sería que BBVA saliera de MVC en un precio que debería oscilar entre 11,8 y 12,4 euros. Incluido en ese precio el próximo dividendos de MVC. En unas semanas puede haber noticias que apunten a un intento de control de MVC en varias fases, que conllevaría una OPA, a la que aparentemente no iría el 49,8% de Santander.