Re: ¿Dónde está el suelo de los bancos españoles? ¿Qué situación está descontando el mercado?
Pues parece que tu hipótesis tiene visos de confirmarse. Ahora falta ver si la inyección es lo suficientemente importante como para que SAN y BBVA reboten
El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ha dicho en una comparecencia en el Parlamento Europeo que los 'observadores' están infravalorando la determinación de las autoridades europeas para estabilizar la eurozona. Además, a la espera de la reunión de tipos de interés del jueves, ha dejado una puerta abierta a nuevas medidas de compra de deuda por parte del BCE. Su visión sobre la situación actual es de tranquilidad y en cuanto a la falta de credibilidad de la deuda soberana de los países periféricos ha sido tajante. "No creo que la estabilidad financiera de la eurozona esté en tela de juicio", afirmó.
En su discurso, el banquero central se ha referido a la situación macroeconómica de la eurozona. "Los recientes informes y datos confirman las previsiones del BCE de una recuperación económica de la zona euro. La inflación actualmente está en 1,9% y que la previsión es que ronde en este nivel durante los próximos cuatro meses", apuntó. También se ha referido a la guerra de divisas: “Es un concepto equivocado. No necesitamos más guerras de ningún tipo sino un fuerte y renovado compromiso a la cooperación que resuelva y aporte confianza".
¿Compra de deuda de España?
Trichet ha dicho en su discurso que el programa de compra de deuda por parte del BCE sigue en marcha y ha añadido que los miembros del consejo aún pueden tomar decisiones. “Ya veremos lo que decidimos”, ha matizado.
Este lunes, el BCE informó que casi había duplicado las compras de obligaciones del estado en el contexto de deuda de la crisis de Irlanda. La institución compró por 1.348 millones de euros en obligaciones públicas la semana pasada, lo que las eleva a 67.000 millones de euros desde el inicio de este inédito programa de BCE. El importe duplica casi los 713 millones adquiridos la semana precedente.
Este programa había se lanzó en mayo, en plena crisis por la deuda pública griega, para intentar apaciguar a los mercados de obligaciones. Se reanudó a principio de noviembre, tras tres semanas de inactividad, debido a las inquietudes que suscitaba Irlanda, lo que provocó un aumento de los tipos de interés de las obligaciones de este país, pero también de los de otros miembros frágiles de la zona euro, como Portugal, España y Grecia.