Ver a Nextil consolidando los 0,90 euros ha descolocado a más de uno en el foro, especialmente a los que esperaban que el valor se quedara vegetando en las profundidades de los chicharros. Sin embargo, no hay que dejarse engañar por el brillo del gráfico: estar a las puertas del euro no significa que los problemas estructurales hayan desaparecido. En Rankia sabemos que el precio es lo que pagas, pero el valor es lo que recibes, y a estos niveles la exigencia para la directiva es absoluta. Ya no valen las excusas de "año de transición"; a 0,90 el mercado está empezando a descontar que la fábrica de Guatemala es un éxito rotundo antes incluso de ver los retornos reales en la caja.
Lo que es para ser críticos de verdad es que, a pesar de esta recuperación en la cotización, la mochila de la deuda sigue pesando lo mismo. Se ha hecho un esfuerzo titánico por reestructurar y buscar socios que inyecten pulmón financiero, pero el minorista sigue siendo el que paga la fiesta de la dilución cada vez que hay un movimiento de capital. El peligro de estar en 0,90 es que el suelo está muy lejos si los resultados de 2026 no confirman ese salto exponencial en el Ebitda que tanto han prometido en sus presentaciones. Si Guatemala no arranca con los márgenes previstos, la caída desde aquí va a ser mucho más dolorosa que cuando cotizaba a precios de derribo.
Además, hay un runrún en el hilo sobre el volumen. Subir hasta los 0,90 con operaciones contadas y una liquidez tan estrecha es pan para hoy y hambre para mañana. En el momento en que alguien con un paquete decente quiera hacer caja, la cotización se va a resentir porque no hay contrapartida suficiente para aguantar el envite. Da la sensación de que el precio está "sujetado" con pinzas a la espera de una noticia corporativa bomba que justifique el salto al euro, pero mientras tanto, el riesgo de ejecución industrial sigue ahí, intacto.
En definitiva, estar a 0,90 le da aire a la empresa para negociar mejor su deuda, pero al inversor de a pie le pone en una situación de riesgo-recompensa muy delicada. Entrar ahora es comprar una historia de éxito que todavía no se refleja en el beneficio neto. Yo, personalmente, hasta que no vea que el euro se rompe con volumen de verdad y que la deuda neta empieza a bajar de forma orgánica (y no por ingeniería contable o ventas de activos), me mantendré cauto. El que esté dentro desde abajo, que disfrute del viaje y ponga el stop bien pegado, porque en Nextil ya sabemos que el ascensor baja mucho más rápido de lo que sube.