Duro Felguera sigue siendo un valor de alto riesgo y muy especulativo. La cotización se mueve en la zona de los 0,21-0,22 euros, por debajo de los niveles de septiembre, con una capitalización en torno a los 110 millones. El mercado sigue pendiente de que la nueva etapa tras la reestructuración se traduzca en actividad recurrente y generación de caja real.
La junta de septiembre aprobó la entrada en el proyecto de la central de ciclo combinado de Tula (México), junto a Mota-Engil. Ese contrato supone alrededor de 210 millones de dólares de nueva actividad durante casi cuatro años, con Duro Felguera encargándose de la dirección técnica, el Balance of Plant y la coordinación de equipos. Es el primer gran paso comercial de la compañía después de limpiar el balance y reduce algo la incertidumbre sobre la reconstrucción de cartera.
En el primer semestre el EBITDA volvió a terreno positivo (unos 5 millones), aunque la cifra de negocio operativa sigue siendo limitada y gran parte del resultado contable vino de los efectos de la reestructuración. Se avanza también en la posible venta de los talleres de Barros y en la ejecución del plan de viabilidad a más largo plazo. El tamaño de la empresa es ahora mucho más reducido y el enfoque es de contratos más controlados.
Aun así, el historial pesa y el riesgo de ejecución sigue siendo elevado. Cualquier retraso en Tula o en la adjudicación de nuevos proyectos puede volver a penalizar con fuerza. Solo apto para perfiles con mucha tolerancia al riesgo y visión especulativa; la compañía tiene un balance más limpio y un primer contrato relevante, pero todavía tiene que demostrar que puede generar resultados operativos consistentes de forma sostenida.