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Duro Felguera

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#61770

Re: Duro Felguera

Ya están poniendo disculpas, es increíble!!!!, se las van a permitir?, si es verdad que hubo retrasos a qué fueron debidos?, igual a su propio desempeño en su caótica presentación de dicha Homologación, colocando hechos que los de La Panda sabíamos perfectamente que no se iban a poder cumplir, se lo van a permitir?, que dirá ahora el juez que la aprobó?, habrá que añadir su nombre a los "corruptos" que aprobaron las Ayudas a la compañía, ...SEPI, MINISTROS, CONSEJEROS, etc etc, LA PANDA sigue acertando en sus pronósticos, NOTA: no son dificiles
#61771

Re: Duro Felguera

Las demandas habían sido interpuestas, contra Duro Felguera y filiales por parte de las mercantiles Romgaz, Zgounder Millenium Silver Mining, Asturfluid, Luongo Underwriters and Consulting, Aerzen Ibérica, PMI 'WWtech' Przemyslaw WÓjcik Yslaw Wójcik, Scafom España, RSB Advisors, y las Sociedades del Grupo General Electric.
#61773

Re: Duro Felguera

Voy a contar una anécdota, el artículo de Vozpopuli puesto aquí por el Destructor se lo mandé el lunes a Yago González de La Nueva España, en un correo junto con unas "palabritas", me contestó al correo, yo le repliqué, y hoy saca este artículo
 misión cumplida, que es Asturias se sepa la situación de DURO FELGUERA, la verdad y sin información manipulada










#61775

Re: Duro Felguera

Cons­truir la tran­si­ción eco­ló­gica
Es el momento de demos­trar que este cam­bio de modelo puede mate­ria­li­zarse, exten­derse y ope­rar a escala

Pre­si­dente eje­cu­tivo de Duro Fel­guera
13 Agosto 2026
La tran­si­ción eco­ló­gica –con la tran­si­ción ener­gé­tica como su prin­ci­pal expre­sión– es, sin duda, uno de los moto­res de trans­for­ma­ción eco­nó­mica y cul­tu­ral de nues­tro tiempo. Solo la irrup­ción de la inte­li­gen­cia arti­fi­cial parece ame­na­zar su lide­razgo como mayor meta­mor­fo­sis glo­bal del siglo. Pero incluso esa falsa dis­yun­tiva remite a una misma dis­cu­sión: mate­ria­les, ener­gía, infraes­truc­tura y capa­ci­dad indus­trial.

La tran­si­ción eco­ló­gica aspira a reor­de­nar nues­tra vida: pre­tende cam­biar cómo pro­du­ci­mos ener­gía, cómo nos move­mos, cómo fabri­ca­mos, cómo cons­trui­mos… Pero, como toda gran trans­for­ma­ción, llega un punto en el que las ideas deben mos­trar no solo su fuerza y capa­ci­dad de pene­tra­ción, sino la soli­dez de las estruc­tu­ras capa­ces de sos­te­ner­las.

Tras una pri­mera fase mar­cada por los obje­ti­vos de reduc­ción de emi­sio­nes, por la regu­la­ción y el desa­rro­llo tec­no­ló­gico, la tran­si­ción eco­ló­gica entra en una etapa más exi­gente: demos­trar que puede mate­ria­li­zarse, exten­derse y ope­rar a escala. Durante años se per­si­guió la pene­tra­ción de fuen­tes reno­va­bles, la elec­tri­fi­ca­ción, la neu­tra­li­dad cli­má­tica, los nue­vos vec­to­res ener­gé­ti­cos y la reduc­ción de cos­tes. Esa etapa abrió camino. Pero los obje­ti­vos solo pro­du­cen resul­ta­dos sos­te­ni­bles cuando, al mismo tiempo, madu­ran las capa­ci­da­des indus­tria­les que los hacen posi­bles. De lo con­tra­rio, la polí­tica choca con la rea­li­dad. Como ocu­rre con los orga­nis­mos vivos, la tran­si­ción afronta una cri­sis de cre­ci­miento: adap­tar su estruc­tura a un sis­tema adulto.

Fer­nand Brau­del decía que tras los gran­des acon­te­ci­mien­tos his­tó­ri­cos ope­ran estruc­tu­ras más len­tas y deci­si­vas: rutas, téc­ni­cas, recur­sos, orga­ni­za­ción; algo pare­cido sucede ahora. En una geoe­co­no­mía mar­cada por cho­ques aran­ce­la­rios, res­tric­cio­nes comer­cia­les y com­pe­ten­cia por mate­rias pri­mas, la tran­si­ción eco­ló­gica es tam­bién una dis­puta indus­trial. Pero su pelea deci­siva se librará en un campo menos visi­ble: redes, alma­ce­na­miento, sumi­nis­tro de mine­ra­les e inge­nie­ría de eje­cu­ción con mon­taje, ope­ra­ción y man­te­ni­miento inclui­dos. Una cadena tan amplia que difí­cil­mente podrá des­ple­garse sin embu­dos. Todo eso es lo que debe­mos ali­near para lograr un desa­rro­llo sos­te­nido.

La tran­si­ción ener­gé­tica es la expre­sión más visi­ble de ese desa­fío, pero no la única. Es la pieza que pri­mero llama la aten­ción, no por­que agote la tran­si­ción eco­ló­gica, sino por­que es donde antes se han mani­fes­tado sus lími­tes físi­cos: gene­ra­ción, red, alma­ce­na­miento, segu­ri­dad de sumi­nis­tro y capa­ci­dad de eje­cu­ción. El reto ya no es solo pro­du­cir ener­gía lim­pia: es hacerla dis­po­ni­ble, alma­ce­na­ble, conec­tada y segura. Y para ello es

La segu­ri­dad ener­gé­tica ya no se mide solo en petró­leo y gas, incluye mine­ra­les crí­ti­cos, bate­rías y elec­tró­nica de poten­cia
urgente desa­rro­llar las capa­ci­da­des indus­tria­les que per­mi­tan sos­te­ner la tran­si­ción eco­ló­gica en su con­junto. La cues­tión ya no es qué tec­no­lo­gía ganará, es quién tiene el cono­ci­miento y los pro­fe­sio­na­les capa­ces de cons­truir, conec­tar, alma­ce­nar y ope­rar para que los sis­te­mas fun­cio­nen.

Den­tro de la trans­for­ma­ción ener­gé­tica, las redes eléc­tri­cas son un buen ejem­plo, aun­que no el único, de la situa­ción real. La Agen­cia Inter­na­cio­nal de la Ener­gía (AIE) ha adver­tido de que el mundo ten­drá que aña­dir o reno­var más de 80 millo­nes de kiló­me­tros de redes antes de 2040 para cum­plir los obje­ti­vos de clima y ener­gía. Por su parte, ACER, la agen­cia euro­pea de regu­la­do­res ener­gé­ti­cos, estima que la inver­sión anual en redes de dis­tri­bu­ción en Europa, que era de 23.500 millo­nes de euros en 2021, lle­gará a unos 47.000 millo­nes en 2027. Las cifras reve­lan la dimen­sión del pro­ceso.

Ese mismo patrón se repro­duce en múl­ti­ples ámbi­tos, desde la mine­ría y la edi­fi­ca­ción hasta la logís­tica o los cen­tros de datos. Incluso la inte­li­gen­cia arti­fi­cial, apa­ren­te­mente eté­rea, depende de mate­rias pri­mas, soporte físico y capa­ci­dad indus­trial: solo la car­tera de pedi­dos vin­cu­lada a infraes­truc­tu­ras de com­pu­ta­ción se cifra ya en torno a los dos billo­nes de dóla­res.

Lo que está en juego es una cues­tión de auto­no­mía, poder indus­trial y posi­ción en el orden eco­nó­mico que viene. La segu­ri­dad ener­gé­tica ya no puede enten­derse como antes. Durante déca­das pen­sa­mos en petró­leo, gas y gran­des rutas de sumi­nis­tro. Hoy incluye mine­ra­les crí­ti­cos, bate­rías, elec­tró­nica de poten­cia y las cade­nas logís­ti­cas que los conec­tan con la indus­tria. Las res­tric­cio­nes a la expor­ta­ción y la gue­rra aran­ce­la­ria no son epi­so­dios exter­nos al pro­ceso: son su expre­sión más cruda.

En mate­rias pri­mas crí­ti­cas, por ejem­plo, la con­cen­tra­ción de la pro­duc­ción ha con­ver­tido la tran­si­ción en un asunto de segu­ri­dad y equi­li­brio geo­po­lí­tico. Europa parece asu­mirlo así cuando, a tra­vés de la CRM Act, busca aumen­tar la extrac­ción pro­pia, refor­zar el pro­ce­sa­miento y limi­tar la depen­den­cia exte­rior. No obs­tante, la buena volun­tad choca con pla­zos admi­nis­tra­ti­vos, con­flic­tos terri­to­ria­les, exi­gen­cias ambien­ta­les y limi­ta­cio­nes indus­tria­les.

China lo enten­dió pronto. Mien­tras el debate occi­den­tal se con­cen­traba en metas cli­má­ti­cas, el país asiá­tico levan­taba infraes­truc­tu­ras, ganaba capa­ci­dad de fabri­ca­ción y afian­zaba su posi­ción domi­nante en impor­tan­tes cade­nas de sumi­nis­tro.

España tiene una opor­tu­ni­dad rele­vante en este nuevo esce­na­rio. Dis­pone de recur­sos reno­va­bles, capa­ci­da­des indus­tria­les, posi­ción logís­tica y expe­rien­cia en sec­to­res vin­cu­la­dos a la ener­gía, la inge­nie­ría y la cons­truc­ción de infraes­truc­tu­ras. Pero esa ven­taja no se mate­ria­liza por sí sola. Los epi­so­dios recien­tes de ten­sión del sis­tema eléc­trico han recor­dado que la ener­gía solo se con­vierte en com­pe­ti­ti­vi­dad si puede ges­tio­narse e inte­grarse en pro­ce­sos pro­duc­ti­vos.

Europa no puede limi­tarse a regu­lar la tran­si­ción; tam­bién tiene que cons­truirla y con­ver­tir esa ambi­ción en riqueza y empleo. De lo con­tra­rio, cederá a otros la indus­tria, el desa­rro­llo y la influen­cia. Las posi­cio­nes que no se ganen ahora con talento, tec­no­lo­gía y gene­ra­ción de valor serán difí­ci­les de recu­pe­rar. En este marco, las empre­sas indus­tria­les afron­tan una etapa que pre­miará el ofi­cio: no a quien intente estar en todo, sino a quien sepa ele­gir los cue­llos de bote­lla donde su capa­ci­dad de eje­cu­ción sea dife­ren­cial.

La tran­si­ción eco­ló­gica crece cuando deja de medirse solo por sus obje­ti­vos y empieza a medirse por las capa­ci­da­des rea­les para sos­te­ner­los. Ese es el desa­fío: cons­truir lo pro­me­tido.


#61776

Duro Felguera convoca junta extraordinaria en septiembre para aprobar un proyecto clave con Mota-Engil México

 
Duro Felguera ha convocado junta extraordinaria de accionistas para el próximo 18 de septiembre, en primera convocatoria y de forma exclusivamente presencial, para aprobar uno de los proyectos clave de su nueva etapa, el proyecto Tula, una central de ciclo combinado que desarrollará junto a Mota-Engil México, ha anunciado este lunes la compañía asturiana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El orden del día de la junta, que se prevé celebrar en primera convocatoria, queda limitado exclusivamente a la aprobación o al rechazo del proyecto Tula, según ha precisado la empresa.

El proyecto Tula, junto al proyecto Escolín --una planta de fertilizantes, también en México-- forman parte del plan de crecimiento que se ha marcado la compañía de ingeniería asturiana tras lograr el visto bueno judicial a su plan de reestructuración el pasado mes de junio.

En concreto, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón desestimó íntegramente las demandas incidentales de oposición a la homologación judicial del plan de reestructuración conjunto del Grupo Duro Felguera, suscrito el 21 de octubre de 2025.

Las demandas habían sido interpuestas contra Duro Felguera y filiales por parte de las mercantiles Romgaz, Zgounder Millenium Silver Mining, Asturfluid, Luongo Underwriters and Consulting, Aerzen Ibérica, PMI 'WWtech' Przemyslaw WÓjcik Yslaw Wójcik, Scafom España, RSB Advisors, y las sociedades del Grupo General Electric.

En virtud de la sentencia, el Juzgado homologó el citado plan, cuyos efectos se extenderán a los créditos afectados, incluidos los acreedores y clases disidentes, en los términos previstos legalmente y en la documentación del plan de reestructuración, sin perjuicio de las adaptaciones, operaciones de ejecución, comunicaciones, inscripciones y actuaciones complementarias que resulten necesarias para su plena efectividad.

El presidente de Duro Felguera, Eduardo Espinosa, señaló que la homologación judicial del plan de reestructuración de la compañía permitirá abrir una nueva etapa en la sociedad, enfocada en contratos de menor tamaño y menor riesgo, con oportunidades de negocio en México, como el proyecto Tula y el de Escolín