En primer lugar, el plan contempla que las decisiones de Paulson sobre cómo gastar el dinero sean inatacables, es decir, que no se puedan contestar por via administrativa o judicial. El tal Paulson no sólo ha estado a cargo de vigilar todo este jaleo durante los últimos dos años, sino que es el ex-CEO de Goldman, donde ha pasado la mayor parte de su vida profesional. Los principales beneficiados del plan como está ahora son Goldman y Morgan Stanley.
En segundo lugar, el plan básicamente consiste en comprar los activos "tóxicos" muy por encima de su precio de mercado actual. Los contribuyentes asumen el riesgo pero no obtienen ningún beneficio. Si todo sale bien la ganancia es mínima porque han comprado caro. Si sale mal la pérdida es tremenda. Por contra, los vendedores reciben dinero fresco y eliminan todo el riesgo de los activos aunque quizá tengan que reconocer una pérdida inicial porque esos activos estarán valorados en sus libros a precios incluso superiores a los recibidos.
Evidentemente, los contribuyentes tendrían que poder obtener al menos un beneficio si las cosas salen bien, ya que están asumiendo el riesgo. Por lo tanto es necesario que el Estado obtenga una participación en las empresas a las que ayuda lo que supone que se perjudique a los inversores (ordinarios y preferentes).
Rescatar a un banco no quiere decir rescatar a sus accionistas, sino a la institución, porque esta es la determinante para la estabilidad financiera. Esto es lo que ha pasado en los casos de Bear Sterns, Freddie y Fannie y AIG donde los accionistas han tenido que asumir pérdidas cuantiosas, como era justo y necesario.
Saludos