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¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos?

131 respuestas
¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos?
¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos?
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#121

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

La parte final de tu post creo qu es la correcta.Si hay mas de los de la primera parte algunas veces tambien es por que algunos de los de detras de la ventanilla o mesa son casi como tu los pintas, (rabo,pezuñas,etc).
Por suerte para la gente tambien hay profesionales y eso hay quien lo valora.

#122

Re: ¿Que hago ... Y el 3, 4 o 5 por uno

Hay cosas interesante para sacar de todo esto, yo destacaría:

1.- Si hay dos productos iguales, lo que va a primar en una decisión racional es la calidad del servicio, tanto dada como percibida.
2.- Ante dos productos con pequeñas diferencias, lo que puede hacer decantar uno respecto a otro, es la calidad del servicio, tanto dada como percibida.
3.- Hay cosas que ni siquiera el mejor comercial del mundo puede vender (y eso que he visto cosas que vosotros no creeriais); pero no es lo mismo contarle a un amigo: ayer vi una peli que estaba muy bien, a contarle: ayer vi el mayor peliculón de la historia, con explosiones, pibones históricos y con los chistes más graciosos del universo. Es la misma peli pero si me la cuentas con la segunda versión, es más probable que la vea. Esto es un poco chorra porque ya lo sabrás, pero a mi siempre me gusta recordarlo, porque a veces se olvidan las bases.
4.- La gente es vaga por naturaleza, pero tiene momentos de hiperactividad. Somos como garfield cuando ve lasaña; la queremos ahora porque nos entra por los ojos, pero cuando terminamos de comer lo que queremos es volver a la cajica a dormir (que tiene nuestro molde y está calentica). Es decir, a todo el mundo le gustaría ganar mucho dinero, pero hay que estar informado y moverse. Internet ahora hace mucho, pero es un coñazo rellenar formularios y enviar papelitos (y ya lo de hacer cola ni hablamos), asi que por norma general, el humano medio (a parte de medir entre 90 cm y 7 metros y estar hecho de una masa con pelos, envuelto en una camiseta) lo que hará es: 1 no hacer nada, 2 preguntarte a ti y hacer lo que digas, 3 preguntarte a ti, lamentarse, no hacer nada, 4 buscar una oferta mejor e irse, 5 encontrar una oferta mejor, intentar que tu le de mas y sino irse 6 encontrar una oferta mejor, intentar que tu le de más y no hacer nada.

P.D. lo siento, he intentado ser serio, pero es que a veces no puedo y se me va. Cada persona es un mundo, y aquí lo que vas a encontrar son opiniones sesgadas (toda la gente de aquí se mueve). Tu cliente "común", solo miraría este foro una vez al año en su periodo de hiperactividad y nunca escribiría, solo leería los primeros comentarios. Soy de la opinión que hacer bien tu trabajo y dar un excelente servicio al cliente, es lo mejor y lo más rentable, tanto a corto como a largo plazo y lo que al final, puede hacerse decantar a una persona entre un banco u otro.

#123

Re: ¿Que hago ... Y el 3, 4 o 5 por uno

Tomatelo con paciencia vienen malos tiempos en muchos sectores,en el tuyo de los peores por primera vez en muchos años.En I.P.F. los extratipos que estan dando es con cargo a perdidas,los productos de inversion dan perdidas a los clientes (casi todo depende de la renta variable directa o indirectamente) lo unico que queda es salvar la situacion con imaginacion.
Yo dependo de la construccion y si autorizo los precios de mercado perdemos hasta la camisa,si no perdemos clientes,los comerciales se quejan de que les diga que intenten vender a nuestros precios,los clientes les da igual que perdamos si pueden comprar mas barato y por el camino los impagados,solucion intentas cubrir perdidas con las inversiones financieras,pero como no sabes si necesitara liquidez solo te quedan los I.P.F. aunque te penalicen llegado el caso.
Como puedes ver no te puedes permitir el lujo de ser generoso .
Ah y nosotros tenemos suerte? de no tener problemas de solvencia.

#124

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

La cuestión planteada me ha recordado una anécdota de mi época universitaria. Tenía un compañero, con el que solía conversar largamente, ya que pertenecíamos al mismo grupo de amigos de clase, era inteligente y sus opiniones denotaban un análisis de la realidad muy perspicaz,(una de las personas más interesantes que conocí en la carrera) pero era poco agraciado físicamente. Un día, en una clase, el profesor inició una disertación sobre las bondades de la belleza interior como esencia del verdadero valor del ser humano, de aquello que permanece y lo define, en contraste con la burda materialidad de la belleza corpórea, tan banalmente sacralizada en estos tiempos, y que constituye una exaltación de lo transitorio y aparente, un espejismo que nos esclaviza, etc, etc, etc... Mi compañero, según transcurría la exposición había empezado a dar signos crecientes de una ira contenida, hasta que alcanzado el límite de su capacidad de contención, e interrumpiendo al profesor, exclamó en voz alta:

"¡La belleza interior es el opio de los feos!"

Esta tergiversación de la conocida sentencia de Marx ("la religión es el opio del pueblo") sintetizaba su amplia y amarga vivencia personal, que había compartido con nosotros a lo largo de nuestras conversaciones, y que él ejemplificaba, sobretodo, en una de las situaciones que más recurrentemente le habían sucedido, y de las que en más de una ocasión yo, al igual que otros compañeros, fuimos testigos directos: las clásicas fiestas de universitarios en los pisos de estudiantes. Contaba él, (y yo lo presencié más de una vez) como durante la mayor parte de la velada, cuando la gente se mueve de grupo en grupo de conversación, alternando con unos y otros, mientras corría la cerveza y dábamos cuenta de los platitos de avellanas, queso barato y sandwiches caseros, él solía conciliar a su alrededor muchas chicas a las que les encantaba, y así se lo decían a él, encontrar un chico cuya conversación fuera inteligente, amena, variada, transcendiendo los habituales monólogos insustanciales de los guaperas de turno sobre sí mismos, sus hazañas deportivas, coches, fiestas anteriores, chistes...; solían decir que les agradaba muchísimo conversar con un chico que sabía escuchar y que emanaba una empatía natural. Pues bien, cuando con el transcurrir de la noche, los combinados relevaban generosamente a la cerveza y se alcanzaba el momento crítico en el que la desinhibición daba rienda suelta al deseo, con un estupor al que nuca se acostumbró, mi compañero observaba como esas mismas chicas que habían estado hablando con él durante horas se iban en busca de los mismos guaperas a los que habían estado denostando durante toda la noche, o en todo caso, se iban con cualquier otro, menos él.
Con él era un gustazo conversar, y con los otros, un gustazo enrollarse.

Así que mi compañero, estaba convencido de que la sobrevaloración y exaltación de la belleza interior era una de los mitos contempóraneos que más daño había hecho a tantos que con una belleza física en desventaja, como él, se habían agarrado a ella como una tabla de salvación.

Nadie duda de que la belleza interior sea importante, pero sobrevalorarla como la panacea es un error del que la realidad, inmisericorde, se encarga gustosa de sacarnos.

El trato personalizado, el asesoramiento, la amabilidad, la paciencia, la dedicación... constituyen un activo indudable en la relación comercial entre los clientes y un banco, pero atribuirle más valor del que tiene es tan erróneo como infravalorarlo. ¿Y quién determina cuál es ese valor?: la realidad, que en este caso es el conjunto de los clientes. Habrá de todo, el que se vaya por una diferencia de 0.10% de interés de más en otra entidad y el que se quede con una diferencia en contra de 2.75%. Pero, lo relevante es lo que hace la media ponderada de la mayoría, y ese dato es mensurable aproximadamente, de hecho los bancos intentan ofrecer ese interés justo que hace que la mayoría de sus clientes no se les vaya, pese a la diferencia con la oferta más competitiva. Esa diferencia, es la que determina el valor que los clientes dan a la atención personal que les ofrece su banco. Igualmente, encontramos el caso inverso, hay entidades que tienen que ofrecer un interés sobre el mercado debido a su mal funcionamiento y atención, (muchos rankianos comentan: "yo para irme a tal entidad me tendrían que ofrecer un 1% por encima de mercado porque funciona fatal..") y esa diferencia representa el valor (en este caso deficitario) que los clientes otorgan al trato y atención que reciben.

Tú te puedes desvivir en la atención al cliente que ofreces, pero si tu oficina, paralelamente, no respalda ese activo, ofreciendo un tipo de interés que, sumado al "valor objetivo" de tu trato al cliente iguale los extratipos del mercado, la sangría de clientes es inevitable.

#125

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

Bienvenido al mundo real.
Por fin, los consumidores somos autónomos e incluso algunos más cultos que antes de la época troglodita.
Este tipo de ejercicio se repetirá más y más cada día.
Esto permitirá sanear al bueno, del malo y del feo.
Yo no me preocuparía mucho, pues igual que se van de tu entidad, seguro que otros aparecerán en la tuya.
Me preocuparía si tu entidad no ESPABILA.
Aquí ya interviene la fuerza laboral (o sea, tu y tus compañeros).
Suerte.

#126

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

Te felicito por tu exposición, llevas toda la razón a lo que planteas, y lo has descrito rozando la maestria.

Método, disciplina y tiempo

#127

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

Gran racion de realidad perfectamente expuesta.Ha sido un gustazo leerte.Gracias

#128

Re: ¿Que hago cuando mi banco no ha entrado en guerra de extratipos

Maravilloso post. ¡Enhorabuena!

Es cierto que algunos comerciales se desviven por ponerse a tu nivel y explicarte de pe a pa el producto que te ofrecen, el amplio abanico de posibilidades de inversión que puedes tener, y, a veces, si otra entidad mejora la oferta en un 0.1% te vas aunque te traten peor. Es una injusticia, pero en esta vida frecuentemente pagan justos por pecadores.

En el caso de tu amigo de la uni, si un chico, ha estado conmigo conversando durante horas y cuando bebe se va con la guapita de turno a enrollarse, automáticamente me dejaría de interesar. Primero por frívolo y después por borracho (y viceversa). Al enemigo que huye puente de plata... ¡¡a semejante elemento se lo pondría hasta de oro!!

Reconozco que mi femenina mentalidad me hace pensar probablemente de una manera muy distinta a la mayoría varonil que puebla este foro, pero las chicas que comentas no merecen la pena en absoluto, en mi humilde opinión.

Un saludo y reitero mi felicitación.

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

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