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Blog Subastas judiciales
Las subastas judiciales desde la mirada de un subastero

La fiscalidad que nos atraca y la deuda española en 2019

 

Como cada año por estas tristes fechas, me dispongo a lloriquear un poco por el infierno fiscal en que nuestros amados políticos han convertido a España.

Ya he comentado en otras ocasiones que no está en la condición humana ser feliz pagando impuestos (precisamente por eso se les llama impuestos en vez de denominarlos aportaciones), pero es que estos golfos que nos atracan cada año hacen que las razias del moro Almanzor parezcan simples paseos limosneros si las comparamos con lo que las Administraciones Publican nos roban.

 

De hecho, tres son los motivos por lo que un ciudadano justo puede despotricar de los impuestos:

1) Por su propio interés, porque no le mola que le birlen lo que se ha ganado con su esfuerzo

2) Por el interés general, porque sabe que los impuestos dañan la economía española.

y 3) Por ética, porque los impuestos son injustos y no están moralmente justificados ni aun cuando nos beneficiasen personalmente.

 

Es exactamente lo mismo que gobiernen los socialdemócratas de izquierda o que lo hagan los socialdemócratas de derecha. El resultado siempre es un incremento exponencial del gasto social para alimentar el gigantismo del estado de bienestar. Ni siquiera durante la peor crisis de los últimos 70 años se ha recortado ni un ápice de este gasto social.

Y si hay que aumentar la deuda, se aumenta y sanseacabó.

A continuación un gráfico escalofriante sobre la evolución de la deuda pública en los últimos años:

 

 

¿No creéis que con la barbaridad que pagamos de impuestos ya debería estar cubierto el gasto social de un país como España?

Pero... ¿hasta dónde puede crecer el Estado del Bienestar? ¿Cuál es su límite?

Para los socialistas de todos los partidos no existen límites para el estado de bienestar. Están dispuestos a incrementar el gasto social hasta el punto de que hace mucho tiempo que no ya no es suficiente con el atraco de los impuestos actuales para costearlo sino que la Administraciones Públicas tienen que recurrir a endeudar a nuestros hijos y nietos.

Es decir, que los gastos que se realizan hoy para mantener a nuestros gorrones sociales los pagarán nuestros hijos y nietos dentro de treinta años. Como si ellos no fueran a tener sus propios parásitos a los que mantener, también les vamos a obligar a costear la deuda generada por los nuestros.

¿No os parece una vergüenza endeudar a nuestros descendientes para tirar el dinero de esta manera?

Porque el dinero se tira a espuertas. 

Una pareja paquistaní cobraba 10.000 euros al mes en ayudas sociales

La ruina de las cuentas públicas trae causa de la enervante avaricia de estos parásitos, a quienes todo lo que reciben del Estado les parece poco y que son el motivo de que poco a poco Hacienda le vaya apretando cada vez más las clavijas al sector productivo de la nación con el objetivo para satisfacer la holgazanería de estos gorrones sociales y su insaciable ansiedad de bienes y servicios gratuitos.

Para poder sostener a esta élite de parasitos sociales, las administraciones nos ordeñan hasta unos límites insoportables.

Al final, el resultado de que nos frían a impuestos es que media España se tiene que dejar la piel para mantener a la otra media, formada por parásitos que viven de tocarse las narices. Yonquis del gasto social que sobreviven con muy poco y a quienes no les mola nada eso de madrugar y ganarse el pan con el sudor de la frente. Llevan generaciones viviendo sobre las espaldas de sus conciudadanos.

¿En qué desgraciado momento hemos dejado de darle garrote a esta gentuza para comenzar a protegerles como si fueran especies en peligro de extinción?

Hasta hace dos telediarios estos detritus sociales malvivían como ratas desde que nacían hasta que eran ajusticiados por sus crímenes. Luego llegaron unos gilipollas muy progres y nos hicieron creer que si la sociedad les mejoraba un poco la vida dejarían de ser como son y podríamos reinsertarles como miembros útiles de la sociedad. Pero no ha sido así. Décadas de darles casa, subsidios, sanidad gratuita, escolarizar a sus niños, etc. no han servido de nada.

España no es un país de izquierdas, España es un país de subvencionados, chiringuitos, trepas y mangantes.

Cuando estos gorrones sociales que nos parasitan, estos yonquis del subsidio, exigen más dinero del Estado, lo que están haciendo en definitiva es pedirle a quien tiene el monopolio de la exacción legítima que haga uso de ella para quitarle a otros ciudadanos una porción del fruto de su trabajo para entregárselo a ellos. Cada nueva conquista de todos estos parásitos sociales es siempre a costa de quienes trabajamos y producimos. Sus victorias agravan nuestra esclavitud.

La lucha de clases ya no es entre la clase trabajadora y la clase burguesa SINO entre los CONTRIBUYENTES que aportamos a los gastos generales por medio de nuestro esfuerzo fiscal y los PARÁSITOS Y GORRONES SOCIALES que han decidido que los demás les paguemos su holganza. Es decir, que la lucha de clases actual es entre las clases activas y las clases pasivas, entre quienes trabajamos y quienes viven del Estado del Bienestar. Se trata de un estrato social al que vamos a tener que mantener por la cara y de por vida si queremos evitar que nos incendien las calles o nos limpien el forro en nuestras casas.  

Y encima, los que más contribuyen a la sociedad tienen que soportar la envidia de los mierdecillas ==>>

Y me temo que esto no ha hecho más que empezar. Tras el resultado de la últimas Elecciones Generales se oyen en lontananza cantos de guerra y de triunfo. Son ellos, que anticipan las nuevas dádivas que les van a llover del cielo.

Los políticos de derechas son poco de fiar porque prometen que bajarán los impuestos y luego los suben.

Los de izquierdas son mucho más fiables porque aunque no digan nada y ni los mencionen, luego siempre los suben.

Por eso no me hace falta disponer de una bola de cristal para adivinar que vienen subidas de impuestos. Los mismos que llevaban tres años dando la turra con lo carísima que estaba la vivienda y con el IVA cultural ahora dicen que no les importa pagar más impuestos.

En estos momentos, cuando estoy finalizando este lloriqueo, aún no sabemos si Madrid se va a salvar de la quema o si se va al hoyo fiscal.

Quiero terminar este artículo afirmando que Hacienda No Somos Todos. Hacienda son los parásitos lloricas que se manifiestan todos los fines de semana exigiendo dádivas. Y sus cómplices de los sucesivos gobiernos de la nación.

El resto somos simplemente sus víctimas. 

 

23 comentarios (mostrando del 21 al 24)

Añadir comentario
  1. #23

    Solrac

    Para añadir un poco más de leña al fuego qusiera recordarle amablemente a Tristán que desde el 1 de enero hasta la fecha que escribió este post, finales de mayo, muchos han trabajado sólo para pagar impuestos.

  2. #24

    Solrac

    Qusiera hacer mi contribución al debate desde un punto de vista desapasionado.

    Yo he tenido la suerte, buena o mala, de haber mudado de posiciones políticas muchas veces a lo largo de mi corta historia como votante. He sido afiliado hasta en cinco partidos distintos y he votado a unos siete u ocho. Actualmente no tengo adscripción política, creo. O en todo caso hay ideas que me gustan de todos los partidos españoles y muchos no españoles. De todos. Con esto quiero decir que es muy posible que entienda el punto de vista de muchos de los que opinan a favor y en contra del sistema de impuestos y reparto de la Europa Occidental.

    Creo que el cabreo de Tristán no viene tanto de la cantidad de impuestos que paga sino de como se aplican. Y me parece un cabreo legítimo. Si Tristán viera que su contribución como empresario, y puede que empleador, se invirtiera en condiciones, no estaría tan enervado. En ese sentido creo que el problema no es tanto la presión fiscal española que, ojo, es baja comparada con países europeos similares (sí, en serio), sino su aplicación.

    Pero, ¿no tenemos todos un poco la culpa de que sea así? Yo he visto a "podemitas" viviendo del cuento y jactándose de ello a los cuatrio vientos. A uno de ellos le afeé su conducta y el muy caradura me negó la palabra y el saludo, valiente cabronazo integral. Pero también he visto a empresaurios que asisten a los mitines de Vox que declaran ganar 600€ al mes recogiendo al niño en el cole con un Audi Q7 mientras le están dejando una roncha a la SS, a la AEAT, al casero y hasta a su puta madre mientras se quejan de lo mismo que Tristán, que cara más dura. Y, ¿qué hacemos los que nos damos cuenta de ello al respecto? Nada.

    Debería haber un sistema de denuncia vecinal como el que existe en los países nórdicos para volver a restablecer la necesaria confianza en el sistema. Porque una gran parte de ese aumento de deuda proviene de una parte de la población acostumbrada a la IMPUNIDAD y creerse en el derecho absoluto de ser la parte ancha del embudo por qué sí y al resto que les jodan. Incluyendo a una serie de políticos que están degradando la imagen de una profesión que ejercen de forma intachable miles y miles de personas en España.

    En esta sociedad falta EMPATÍA, ponerse en el lugar del otro. No sé si la solución es obligar a todos los jóvenes tal y como terminan sus estudios un año a ser reponedores del supermercado (asalariados con salarios de mierda), otro año a abrir un quiosco a las seis de la mañana, sábados y domingos incluídos (autónomos puteados), otro año a vivir con 400€ al mes en el paro mientras cuidas a un niño húerfano (madres solteras de 16 años abandonadas que realmente necesitan una ayuda) y al año siguiente irte a África a ver como comes piedras para engordar viviendo de lo que sacas de un vertedero de basura electrónica exportada por el primer mundo (la mayoría de la población mundial malvive de forma similar). Pero, desde luego, tengo muy claro que más de uno y más de dos que tienen firmes convicciones productos de una ÚNICA experiencia en una ÚNICA trayectoria vital cambiarían de opinión al instante y serían mucho más comprensivos con el otro y mucho más intolerantes con los caraduras si vivieran las condiciones del "contrario" en carne propia... y empezarían incluso a defender las ideas del contrario. Por ejemplo, aquí todo el mundo es muy liberal y no quiere pagar impuestos hasta que le detectan un cáncer o se queda inválido. Y todo el mundo es muy comunista hasta que ves como el negocio de tu padre se viene abajo porque no hay cojones de montar una PYME en España por lo legal.

    A lo mejor, simplemente, nos hace falta más educación, en el sentido amplio del término, para llegar a ser una sociedad colectivamente inteligente. Y es que la clave de todo es que no estamos solos en este mundo sino que vivimos en sociedad, mal que no le guste a muchos "liberales" (fachas), ni el dinero crece en los árboles, mal que les pese a muchos "progres" (comunistas).

    Saludos y gracias por tu blog Tristán.

    PD al final no me ha salido tan desapasionado, jajaja.

Autor del blog

  • Tristán el subastero

    Información y opiniones sobre el mundo de las Subastas Judiciales desde la mirada de un subastero.

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