¿Cuáles son las diferencias entre un abogado y un fiscal?

Abogado y fiscal son dos figuras esenciales dentro del mundo del Derecho. Sin embargo, debido a la similitud de sus funciones, muchas veces pueden confundirse, más aún si nos referimos a los abogados especializados en la fiscalidad.

En este post vamos a explicarte en qué consiste un abogado, qué es un fiscal y cuál es el papel de un abogado especializado en fiscalidad ¡verás que son figuras muy distintas!

Asimismo, te explicamos a quién deberías recurrir, como empresa o persona física, en caso de que lo necesitaras.
 

Las funciones de abogados y fiscales

Las funciones de un abogado y un fiscal, como comprobarás a continuación, son muy similares pues ambos se centran en la defensa y/o el asesoramiento de una de las partes implicadas en un proceso o conflicto determinado. Vamos a verlo en detalle.

¿Cuáles son las funciones de un abogado?

El abogado es la persona, licenciada en Derecho, encargada de asesorar y representar los derechos de su cliente frente a personas, entidades privadas y organismos públicos. Es decir, defiende a su cliente en los procedimientos judiciales y en el ámbito extrajudicial, vela por sus derechos e intereses, y les mantiene informados.
 
 



Así, entre sus funciones se encuentran:

● Definir la estrategia de defensa (en caso de conflicto).
● Velar por los intereses de su cliente.
● Facilitar que se entiendan las distintas opciones posibles.
● Resolver todas las dudas legales que puedan nacer en el proceso.
● Hacer inciso en la labor de prevención para evitar enfrentamientos con el cliente.
● Recurrir a la mediación en caso de que exista conflicto con el cliente.

Lo anterior podrán ponerlo en práctica ya sea trabajando para alguna empresa o entidad,por cuenta propia o como autónomos.
 

¿Cuáles son las funciones de un fiscal?


Se trata de un representante del Ministerio Público en un Tribunal. Es por tanto, un funcionario público que se encarga de defender la Seguridad Pública. Es importante considerar que cuando el fiscal actúa ante los tribunales, está velando por el interés general, es decir, no por el de un individuo en concreto.

En este sentido, el fiscal es la persona a cargo de impulsar los distintos procesos, velar por el cumplimiento de los plazos procesales y controlar su legalidad. Asimismo se encargará de velar por el respeto a las instituciones así como de los derechos y libertades públicas.

Además, como parte en el proceso, puede ejercitar la acción penal en los delitos de carácter público y, en caso de que haya denuncia, de los semipúblicos.

Estas son sólo algunas de sus funciones principales, todas ellas están recogidas en el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal.


Abogado especializado en fiscalidad

Quizá debido al término que le da nombre, esta es la figura del mundo de la abogacía que puede incitar a una mayor confusión con la de fiscal. Sin embargo, fiscal y abogado especializado en fiscalidad son dos figuras muy diferentes.

También conocido como abogado fiscalista o tributario, se trata de un abogado que se ha especializado en Derecho Financiero y Tributario. Su trabajo se basa en asesorar en diversas cuestiones que guardan vinculación con el ámbito tributario y puede trabajar tanto con personas físicas como con empresas.

En este sentido, son los encargados de asesorarnos en situaciones muy presentes en nuestra vida cotidiana como puede ser la presentación de declaraciones, impuestos, etc. Por ello, deben tener conocimientos sobre economía; conocer las leyes y estar al día, pues como sabemos las es están vivas y pueden variar.
 
 


Otras de sus funciones, siempre vinculadas al Derecho Fiscal, son:
  • Planificación fiscal del patrimonio de entidades o personas a las que representan.
  •  Intervención en procedimientos recaudatorios, de comprobación y gestión.
  • -Administración de leyes relacionadas con esta clase de derecho.

Las diferencias entre un abogado y un fiscal


Llegados a este punto, puede que sigas preguntándote cuál es la principal diferencia entre abogado y fiscal. La respuesta es que el abogado siempre actúa en defensa de sus clientes, realizando la dirección técnica del conflicto o asunto a abordar. Mientras que el fiscal, por su parte, es un funcionario público que actúa como representante del Ministerio Público en defensa del interés general.

Resumiendo, la diferencia es la persona para la que trabajan. El abogado ejerce la defensa jurídica de una de las partes en un juicio y, a diferencia de los fiscales, no defiende ni al estado ni a empresas públicas.


¿Cuándo contratar un abogado especializado en fiscalidad?

La interactuación de empresas y personas físicas con los impuestos es un hecho. Sí o sí acaba ocurriendo y, por desgracia, hay momentos en los que pueden resultar complicadas e incluso estresantes.

Aunque debido a su escaso grado de dificultad hay veces en las que uno mismo puede resolver un problema de impuestos, hay otras en la que la mejor opción es optar por contratar un experto, es aquí donde la figura del abogado especialista en fiscalidad se hace con el protagonismo.

Estos saben perfectamente cómo tratar todas las cuestiones vinculadas con las obligaciones fiscales. Entre otras situaciones pueden ser de gran utilidad a la hora de:

● Emprender, comprar o vender un negocio.
● Realizar la declaración de la renta.
● Proceder a la planificación patrimonial (de cara a dejar dinero a herederos).
● Casos judiciales que tengan una vinculación con impuestos.
● Casos en los que hay que enfrentarse a una auditoría.
Como ves, si eres de aquellos a los que enfrentarse a temas tributarios le provoca dolor de
cabeza ¡la mejor solución es contratar un abogado especializado en fiscalidad! 

En caso de que cuentes con algún problema vinculado con este tema lo mejor es que ni te lo plantees y contactes con un experto que te ayude a solventarlo de la mejor manera posible.
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