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                                                FERNANDO ESTEVE MORA

Lo diré de salida y a lo bruto: hoy en día, si alguien se mete en política, con toda seguridad o es un idiota rematado o es un ladrón o padece algún trastorno psiquiátrico. No hay otras opciones. Y lo que acabo de decir no es una boutade, sino que se deriva de modo directo, es un corolario, de una de las proposiciones mejor establecidas en la Teoría económica, la de la selección adversa.

La selección adversa es un mecanismo económico que ha "salido" repetidas veces en este blog (por ejemplo en https://www.rankia.com/blog/oikonomia/5263269-informacion-asimetrica-seleccion-adversa-macrogranjas-mercado-carne, o en https://www.rankia.com/blog/oikonomia/428783-expertos-financieros-prueba-algodon ). Por ello, no me repetiré aquí más de lo imprescindible a la hora de explicar de qué va. El punto de partida es un mercado en que  hay información asimétrica, ello quiere decir que o bien los compradores o bien los vendedores tienen menos información que aquellos con quienes comercian. O sea, hay información asimétrica cuando los compradores en un determinado mercado saben menos de la calidad del producto que se intercambia que los vendedores, como sucede, por ejemplo,  en el mercado de coches segunda mano en donde los vendedores saben mucho más del estado real de los vehículos que ponen a la venta que los compradores. También la asimetría puede darse a la inversa, o sea que  los compradores sepan más de su "calidad" como tales, es decir de su capacidad y disposición para cumplir los contratos y pagar lo contratado  que los vendedores, como sucede por ejemplo en los mercados de compra a crédito o en los mercados de alquiler o en los mercados de seguros.

Pues bien lo que sucede entonces, cuando hay información asimétrica, es que a menos que haya algún tipo de instituciones que los regulen, tienden a desaparecer de esos mercados no los peores sino los mejores actores, es decir que los mercados donde hay información asimétrica expulsan a los vendedores que venden los productos de mejor calidad o a los compradores más legales o fiables, como resultado de la actuación de un mecanismo que se conoce como la selección adversa ya que -como acaba de decirse- selecciona o elige y da continuidad a lo peorcito.

Pongamos, por ejemplo, el paradigmático caso de un mercado de coches de segunda mano. En ausencia de garantías y otros mecanismos de señalización, un comprador no sabe de la existencia de posibles vicios ocultos en un coche cualquiera de segunda mano que sale a la venta, por lo que para prevenirse y cuidarse en salud y evitar el ser engañado, no estará dispuesto a pagar por un coche cualquiera el valor que para él tendría un coche del que estuviera seguro que es de alta calidad, sino que como mucho estará dispuesto a pagar por ese coche de calidad no conocida el valor que para él tiene un coche de calidad media. Normal y lógico, ¿no? Así, si procede así, luego  puede ocurrir que le salga bien o le salga mal, pero por término medio no se vería engañado.

Pero entonces ¿qué pasaría si los compradores en los mercados de coches de segunda mano se comportan así de razonablemente? Pues que los vendedores de coches de calidad más alta a la media abandonarían el mercado por no recibir por sus coches un precio apropiado a su calidad diferencial. Y no acaba ahí la cosa pues en la medida que los coches que quedarían en en los mercados tras ese abandono  serían ahora de calidades inferiores, por lo que la calidad media disminuiría, con lo que se repetiría el proceso: los compradores rebajarán los precios a los que estarían dispuestos a comprar  pues la calidad media de los vehículos que quedaran ha caído y esto expulsaría del mercado a los vendedores de coches de calidad media que quedaban. La calidad media vuelve entonces de nuevo a caer, y el mecanismo de selección adversa seguiría operando hasta que al final sólo quedaen en el mercado los vendedores de coches de calidad ínfima.

¿Son los precios bajos que "ofrecen" los compradores los responsables de que la calidad de lo que se ofrece en el mercado sea muy baja o es esa calidad baja la que explica que los precios que están dispuestos a pagar los compradores sean bajos? Pues las dos explicaciones son a la vez ciertas....y falsas. pues la causa eficiente y última de la selección adversa en contra de los productos de calidad media y alta es que hay información asimétrica en ese mercado.

Y, ahora, a lo que íbamos. Saltemos del mercado de coches de segunda mano al mercado de los políticos. Pues bien, ¿qué pasa en el mercado de los políticos, independientemente del "color" de los mismos?  Mi respuesta es que pasa lo mismo en ese mercado que en el mercado de coches de segunda mano . Y es que si se piensa un momento resulta claro que se da  en ambos  una circunstancia  muy similar como es la existencia de información asimétrica. Y es que  los compradores/votantes nunca pueden estar seguros de la calidad de los políticos que se ofrecen para ser "comprados"/elegidos. Y más aún en sistemas como el español donde , pese a lo que dice la Constitución, en la realidad no se vota a personas sino a partidos políticos, o mejor, a las listas que proporcionan los partidos políticos rellenas de perfectos desconocidos para los votantes.

Es innegable, pues, que en los mercados de políticos la información asimétrica prevalece, más incluso que en los mercados de coches de segunda mano, y, como es de esperar con las mismas consecuencias que se derivan del ineluctable desarrollo en esos mercados de políticos de los procesos de selección adversa y sus efectos, que se resumen en que -a menos que se actúe de modo directo y radical pàra evitarlo-  en los mercados de políticos sólo quedan malos políticos, políticos de calidad inferior ya sea porque son idiotas de remate, ladrones o corruptos o tipos de comportamiento manicomial, que es lo que dije al principio. Y es que los políticos buenos o muy buenos, los de calidad media o superior se ven obligados a abandonar la Política, de modo que sólo se quedan los políticos de mala calidad.

Pero, ¿cómo se produce el mecanismo de la selección adversa en el mercado de los políticos? Pues muy sencillo, porque la compensación (por no decir el "precio") que reciben los políticos buenos por dedicarse a la política deja de compensarles, es decir está muy pero que muy pòr debajo de lo que pueden obtener por su valía, por su calidad fuera del mundo de la Política.

Veamos, en primer lugar hay que darse cuenta de que la compensación de un político por su trabajo no es sólo su retribución monetaria, sino que hay que tener en cuenta la presencia de lo que los economistas definen como retribuciones no-pecuniarias. La satisfacción de la vanidad, el sentimiento positivo de trabajar por los demás, los privilegios asociados al poder caso de que el político lo llegue a ostentar,  el respeto y la admiración de la sociedad por su desvelos y sinsabores pues junto a las cosas buenas de la profesión hay que valorar las malas: las jornadas agotadoras sin fines de semana, la ausencia de libertad de expresión pues nada puede decir un político que se aleje un milímetro de la línea del partido (el famoso "argumentario"), la obligación al uso de un lenguaje estereotipado (el de lo "políticamente correcto") y a un comportamiento siempre autoconsciente pues la más mínima falta (el pasarse de velocidad en carretera, el uso de una palabra malsonante, la discordancia con lo que se lleva de moda, cualquier error o salida de tono...) es observada y castigada pues los políticos más que figuras sociales son figurones siempre a la vista de los demás. En suma, que la "remuneración" de los políticos se ve afectada de modo directo por la existencia de factores y elementos no pecuniarios.

Y ¿qué es lo que ha ocurrido en los últimos "tiempos"? Pues, en mi opinión lo que ha pasado es que esa remuneración no pecuniaria no es sólo que haya ido cayendo de modo rápido y brutal sino que ha pasado a ser negativa, caída asociada a la caída continuada en la calidad media de los políticos en ese proceso que se autorealimenta de la selección adversa, de modo que hoy por hoy quien quiera dedicarse a la política sabe que si lo hace tiene con seguridad por delante padecer un auténtico calvario personal y familiar pues, de salida, va a sufrir de la persecución salvaje declarada por parte de  sus rivales y de sus partidarios en los medios de comunicación y en las redes sociales. Los bulos, las "fake news", los insultos desproporcionados, la presunción de corrupción o de indecencia de salida, el escrutinio descarado de la intimidad... es eso lo que espera de salida -repito- a quien quiera dedicarse a la Política. No el sueño de una placa en la casa donde nació, o el nombre de una calle en su municipio o una estatua cagada por las palomas en un parque público, sino una estancia real y presente y cotidiana en el Infierno.  Dada esta remuneración no pecuniaria esperada no es nada extraño que cualquiera con dos dedos de frente y cierta cordura huya de la Política como de la mierda por mucho que le gustase y quisiese dedicarse a su imprescindible gestión. Y a la inversa, si alguien decide hoy  dedicarse a la Política cabe tener lógica y naturalmente serias dudas acerca de su honradez, su inteligencia o su cordura.

En suma, que la Teoría Económica explica de forma sencilla pero bastante completa el que al menos las nuevas generaciones de políticos cada vez estén mayoritariamente  plagadas  de tipos que dejan muchísimo que desear intelectual y moralmente. Es lo que hay.

Ejemplos de esto que acaba de decirse creo que abundan. No hay más que fijarse en quienes dirigen ahora mismo los EE.UU., la Comisión Europea, Francia, Gran Bretaña, Italia...y por no ir tan lejos, las comunidades autónomas de este país empezando por la que me toca más de cerca, o sea, la de Madrid para darse cuenta de que el mecanismo de la selección adversa en los mercados políticos ya  lleva tiempo actuando a pleno rendimiento lo que explica en mi opinión buena parte de lo que los sociólogos y politólogos llaman ampulosamente la crisis de la democracia. Y es que ¿qué es lo que se puede esperar cuando los encargados de las democracias son cada vez más  mediocres, corruptos, cobardes y manicomiales?

La pregunta entonces pasa a ser si se puede hacer algo para invertir esa tendencia ya tan consolidada. De nuevo el mercado de coches de segunda mano puede servir como guía a la hora de buscar formas de hacer frente y pagar el mecanismo de la selección adversa. En ese mercado, se han desarrollado instituciones y sistemas públicos y privados que atenúan mucho los efectos de la información asimétrica. La ITV, las garantías legales, los certificados de los concesionarios, etc., señalizan la calidad de los coches de segunda mano que salen a la venta y permiten que los compradores estén razonablemente seguros de que no se les engaña, y como consecuencia, esos mercados son florecientes y en ellos se pueden encontara coches de todas las calidades a los precios adecuados. 

¿Cabe imaginar algo semejante para los mercados de políticos? Pues se diría que sí. Sin llegar al extremo de Platón, que exigía de todos los dedicados a la política que fuesen filósofos, está claro que no estaría mal que, al igual que se exigen determinados requisitos para dedicarse a la medicina, a la arquitectura o a la abogacía, también se exigiesen ciertas capacidades para dedicarse a la Política so pena de que las sociedades acaben abandonando el sistema democrático, si bien hay que reconocer que no es nada fácil el decidirlas sin caer en la exclusión injusta de algunos. Pero en principio parecería apropiado que los políticos tuviesen de salida cierta formación intelectual, cierta estabilidad emocional y cierta autonomía personal en el terreno económico de modo que supiesen como "buscarse la vida" fuera de la Política, como garantía mínimas de que sus comportamientos en ella fuesen lo suficientemente razonables y honestos. 
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