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A principios de 2019 publiqué un post en Rankia en el que comentaba sobre la importancia de las sensaciones en la toma de decisiones de inversión. Al final decía que me parecía un buen momento para invertir en empresas y que estaba haciendo algunos movimientos poco ortodoxos en la cartera e iba a hacer algunos más. Por otra parte no dije los movimientos concretos porque podían ser peligrosos si alguien se inspira en ellos e invierte sin conocer bien la empresa.

Siguiendo una lógica de inversión poco ortodoxa desde el punto de vista de la “industria”, pero la misma exigencia de siempre en el análisis, el rendimiento de la cartera en lo que llevamos de año, al cierre del día 27/5/2019 es del 35,42% mientras el Ibex está en el 7,92% y el Ibex con dividendos en 9,71%.

Los inversores que gestionamos nuestra cartera, debemos tener mentalidad de empresario, nuestra cartera es nuestra empresa y si queremos obtener buenos rendimientos, debemos formarnos, estudiando y aprendiendo de los mejores gestores. Pero no estoy pensando en los gestores, asesores, comercializadores y demás gente de la “industria”, ellos no viven del rendimiento de las inversiones, viven de sus comisiones y su lógica es distinta de la nuestra. Se trata de aprender de los buenos empresarios e inversores que gestionan sus empresas de forma excelente y las llevan a cotas impensables.

La literatura, la formación y la información sobre inversión, está totalmente influenciada por los intereses de “la industria”. Los inversores no pintamos nada. La mentalidad que impera es la del gestor, asesor, comercializador, etc.. y por desgracia, la mayoría de inversores asumen su lógica sin cuestionarla.

La “industria” nos influye con dogmas que no necesitamos los inversores, pero no voy a meterme con ellos, voy a hablar de inversión y de inversores. Dejemos a esta gente que siga con su marketing para captar dinero y con su filosofía basada en convencer a la gente para que les entregue su dinero, cobrarles sus comisiones y obtener sus ingresos de cualquier cosa relacionada con la inversión, pero no de la propia inversión.

Normalmente, por estas malas influencias, solemos pedir muchos requisitos a la inversión y buscamos empresas que los cumplan todos. Están relacionados con la rentabilidad, seguridad, volatilidad, diversificación, bajo precio, solidez de la empresa, liquidez, etc… y luego consideramos el peso que deben tener en la cartera, el equilibrio de la misma, el rebalanceo temporal, el momento de entrar o salir, el tiempo que hay que mantener, donde hay que poner los stops (aunque no tengo muy claro lo que significa esto), incluso la edad del inversor, etc …

Hay tantos requisitos y se necesitan tantos masters para poder invertir en bolsa que los inversores que arriesgamos nuestro propio dinero no tenemos otra opción que dejar la inversión en manos de los especialistas de la “industria” pues, esto de la inversión solo está al alcance de unos pocos privilegiados, gente que "sabe lo que hace y sabe invertir" (con el dinero de otros).

Como empresarios-inversores, debemos olvidarnos de la “industria” y fijar nuestros propios objetivos, seleccionando los medios necesarios para conseguirlos.

Si queremos encontrar empresas que se ajusten a todos los requisitos, es muy probable que nunca encontremos una empresa adecuada. Voltaire decía: “no permitas que lo perfecto sea enemigo de lo bueno”. Si intentamos enfocarnos en todo, no seremos capaces de centrarnos en nada. En mi caso el objetivo en inversión, es la rentabilidad y todo lo demás debe supeditarse a ella. No digo que haya que obviar el resto, pero el resto forma parte del análisis y no de la inversión.

El análisis es condición necesaria y suficiente para saber en qué empresa debemos invertir, se trata de entender el negocio y estimar la calidad del propio negocio y la gestión, de forma que, junto al estudio de las circunstancias de su mercado real, obtendremos las pistas que necesitamos para determinar la capacidad de crecimiento rentable de la empresa.

Si hemos hecho un buen análisis y estamos convencidos de que le empresa es buena, hay que entrar, pero hay que hacerlo sin miedo, sin importarnos el nombre de la empresa. Fisher decía que “a veces, lo más sensato es lo que en principio parecía lo más arriesgado”

Hace años un amigo tenía una papeleta de lotería de Navidad comprada en una falla, se jugaba unos 3€ y estaba esperando a ver si le tocaba el gordo. ¡Lo peor que le podía haber pasado es que le hubiera tocado!. Eso es algo que ocurre una o ninguna vez en la vida, si te toca cuando juegas 3€, no es para alegrarse, es para pegarse un tiro.

Hay empresas que parece que tengan mucho riesgo y lo parece porque la mayoría de inversores lo piensan así y se paga muy poco por ellas. En estos casos, muchos inversores actúan con miedo y en el caso de atreverse a entrar, lo hacen con muy poco dinero por aquello de “por si acaso estoy equivocado”.

Si invertimos 100€ solo podemos perder hasta 100€, si invertimos 1M€ podemos perder mucho más, pero si hemos trabajado en el análisis y estamos convencidos, si la inversión se multiplica por 5, en el primer caso ganaremos 500€ (vaya negocio para una vez que encontramos una buena inversión) y en el segundo caso ganaremos 5M€. Si no tenemos confianza en la empresa o no tenemos el dinero, lo que debemos hacer es no invertir ni un euro, pero si tenemos confianza en la misma, hay que entrar sin miedo, independientemente de lo que piense el resto de inversores, pues una empresa capaz de multiplicarse, no se encuentra todos los días y si la encuentras, hay que entrar a saco.

Cuando publiqué aquel artículo que decía al principio, ya estaba trabajando en línea con mi objetivo para 2019: rentabilidad de triple dígito. Mi intención era reflexionar durante el año sobre la conveniencia de intentar alguna forma de obtener esas rentabilidades en el año y en el futuro. Sí ya sé que parece que esté hablando de ciencia ficción, pero todos los años hay empresas que se multiplican por alguna cifra positiva y mayor que uno, independientemente de que suban o bajen los índices que son la referencia para decir que la bolsa sube o baja.

Si están ahí (donde sea), ¿porque no ir a por ellas? ¿Por qué no estudiar la forma de encontrar estas empresas? ¿Acaso alguien puede afirmar que es imposible? Que hubiéramos pensado si un día se nos hubiera acercado un chaval (llamémosle Larry) con las manos en el bolsillo y mirando al suelo, mientras le daba una patada a una piedra, nos hubiera dicho: voy a crear una aplicación capaz de organizar toda la información que circula por internet y en todos los idiomas del mundo, de tal forma que dará una respuesta adecuada a cualquier pregunta que le hagas y lo hará en milésimas de segundo. Seguro que hubiéramos sonreído, mientras hacíamos cálculos sobre si la cosa estaba relacionada con la hierba, el chocolate o algo sintético de gran potencia.

Este mes de Mayo he estado una semana entera en la que no he mirado la bolsa. Normalmente miro los precios todos los días, es mi negocio y quiero saber cómo va, aunque no me motiven a comprar ni a vender, ni me base en ellos para invertir. Tampoco he utilizado el ordenador, ni el móvil, ni he abierto el correo (bueno el miércoles no me pude aguantar y lo abrí), ni siquiera he mirado las noticias en algún periódico, TV o internet. He estado estudiando un libro sobre gestión de empresas. Mi intención era entender la mentalidad y como se gestionan las empresas que dominan el mundo. Son empresas que tienen crecimientos enormes y ganan más dinero del que podemos imaginar. Mi objetivo era, intentar aplicar lo que fuera aplicable, a la gestión de la inversión en empresas a través de la bolsa, concretamente el libro habla (entre otros) de Alphabet y la utilización de los OKR Objectives and Key Results (Objetivos y Resultados Clave) en su gestión.

Evidentemente una parte de su filosofía no me sirve de mucho, Alphabet tiene unos 100.000 empleados y gran parte de su gestión se orienta a que todos trabajen en la misma dirección, yo estoy solo y ese problema no lo tengo, lo cual es “una ventaja” que tengo sobre Google para conseguir lo que parece imposible.

La cuestión es que algunas conclusiones saqué y voy a intentar aplicarlas y explicarlas. Evidentemente no voy a entrar en ninguna empresa que no haya analizado en profundidad previamente y esté convencido de que es buena. La conclusión del análisis siempre es y será lo fundamental.

No se trata de cambiar la forma de decidir si una empresa es buena o mala para invertir,  se trata de aplicar una disciplina y un método de trabajo que me permita encontrar empresas capaces de multiplicarse, para conseguir un objetivo muy ambicioso.

 

Para conseguir estas altas rentabilidades, además de confiar en el análisis, hay que fijarse objetivos ambiciosos (rentabilidades anuales de triple dígito) y disponer de resultados intermedios medibles para seguir el avance hacia el objetivo. Por supuesto hay que intentarlo con todos los medios, pero si no se consigue el objetivo, no pasa nada, solo queda reflexionar, para insistir en la misma inversión o para pasar a otra. La experiencia no sirve de nada si no se reflexiona sobre ella y el fracaso hay que admitirlo como algo normal en inversión.

Con riesgo o sin riesgo, con empresas más o menos sólidas y compradas baratas o no, con mayor o menor diversificación, con mayor o menor liquidez y pesos equilibrados y con todos los requisitos del mundo que queramos aplicar, el fracaso siempre es posible cuando invertimos en bolsa y hay que admitirlo y asumirlo como algo normal, para invertir sin miedo a ganar dinero y para poder recuperarse rápido si llega el fracaso.

Si lo que se pretende es ahorrar, hay que comportarse como tal, pero en inversión se trata de ganar dinero y si se pretende vivir de esto, hay que trabajar mucho y atreverse.

Ahora parece que hay cierta moda por la que mucha gente busca la independencia financiera. Una vez estuve leyendo en un foro un debate sobre el tema y me pareció un debate estéril en el que alguno decía que se dedicaría a viajar cuando la consiguiera. ¡La independencia financiera no se consigue nunca!. Para conseguir ese objetivo, hace falta disciplina, método, estudio, pero sobre todo, mucho trabajo y hasta dinero, pero una vez se consigue el objetivo pretendido, te llevas una gran desilusión porque, entonces te das cuenta de que lo que has conseguido es ser dependiente financiero y tienes que seguir trabajando, estudiando, invirtiendo, … ¿Acaso Buffett o Amancio Ortega o cualquier otro similar se les puede considerar independientes financieros? Ellos son dependientes financieros y no se dedican a vivir la vida viajando y a rascarse la barriga, despreocupándose de los problemas económicos porque no los tienen, se dedican a trabajar y a mejorar como inversores, a pesar de su edad siguen en la inversión, exigiéndose tanto como el día en que empezaron e intentando superarse a sí mismos.

Volviendo al tema del Post, no se trata de comprar mucho o muchas veces, se trata de apuntar bien y dar pocos disparos, pero cuando se está razonablemente seguro de que la empresa es buena y está bien encañonada, hay que disparar sin miedo, aunque sea la última bala que nos quede. No vale guardarla por si acaso.

 

El tema de los OKR de Alphabet parece algo tan simple que en la primera lectura no me enteré de nada, buscaba algo excepcional y complicado, pero es tan simple, lógico y la vez tan potente que me quedé algo desilusionado cuando entendí el “secreto”. De hecho, después de no sé cuántas lecturas, todavía dudo y pienso que tal vez habré pasado por alto la “gran revelación” y no me habré enterado de nada.

De todas formas, lo que entiendo es que se fijan un objetivo muy exigente para una parte de la organización o para toda ella, tan exigente que muchas veces el objetivo parece imposible de conseguir en el momento inicial. Luego se coordinan los objetivos de todos los grupos e individuos participantes en el proyecto (pueden ser miles de personas y de diferentes países) y se fijan los resultados intermedios cuantificables y claramente medibles que debe conseguir cada equipo y cada miembro del grupo. Todos ellos cuelgan de forma visible, en sus respectivas zonas de trabajo y en su intranet, sus objetivos, sus resultados y el seguimiento, midiendo el grado de avance en la consecución de sus resultados, de forma que todo el mundo puede ver los objetivos, los resultados esperados y el grado de avance del resto del grupo, tanto hacia arriba, como hacía abajo y hacia los lados.

Esto provoca, por una parte una presión en todos los miembros para conseguir los exigentes resultados intermedios, porque todo el mundo puede comprobar cómo está avanzando el resto del grupo en conseguir sus resultados y por otra parte provocan el que, como están coordinados, el avance del conjunto del grupo depende de los resultados que consiga cada uno de los miembros. Todo el grupo conoce el sentido y el encaje de su trabajo en relación al objetivo principal, junto al grado de avance parcial y total del proyecto, porque pueden comprobarlo en todo momento simplemente mirando el cuadro colgado en el puesto de trabajo del miembro o responsable correspondiente y/o en la intranet.  Todo el mundo puede comprobar cómo influye su propio avance en el avance del resto del grupo.

Cualquiera que compruebe que su compañero (o su jefe, o su subordinado) tiene dificultades para cubrir sus resultados, está motivado para ayudarle porque sus propios resultados y objetivos dependen de que el resto del grupo consiga los suyos. La colaboración y la ayuda permanente entre los miembros del equipo, provoca un intercambio de ideas y en este proceso, incluso el que se ofrece a ayudar, puede obtener ideas que le ayuden en su propio progreso, al estudiar los problemas del otro (que están relacionados con los suyos) y conocer las diferentes soluciones que ha estado estudiando y está intentando implementar su compañero.

Todo esto adaptado a la inversión y tal vez interpretado a mi manera e interés, me ha llevado a pensar una forma de trabajar que me pueda ayudar a obligarme y comprometerme en conseguir mis propios objetivos de rentabilidad de triple dígito y a la vez, también he pensado que podría dar entrada al inversor que quiera hacerlo y tal vez podríamos beneficiarnos, apoyándonos mutuamente, de la misma forma que hacen en Alphabet con los OKR y en otras empresas. En cualquier caso, yo voy a hacer mi marcha.

Lo que voy a hacer es, colgar en mi web, en la sección de “mi cartera” el objetivo y los resultados intermedios que tengo que alcanzar, junto a su seguimiento. Esto estará de forma permanente colgado y el seguimiento por mi parte será continuo.

El objetivo es claro: rentabilidad de triple dígito.

Los resultados a cubrir, los fijaré de forma que me obligaré (de hecho ya lo estoy haciendo sin obligarme demasiado, desde hace meses) a analizar determinado número de empresas con posibilidades cada mes y cada trimestre, para conseguir encontrar un número de empresas determinado capaces de multiplicar su cotización. Estos resultados son perfectamente medibles y son de fácil seguimiento, el número de empresas a analizar al mes y al trimestre será un número concreto (dos resultados medibles) y el seguimiento de los resultados es evidente, si se cubre se consigue y si no, no se consigue. El que consiga obtener el número de empresas adecuadas en el periodo determinado (tercer resultado medible) es más complicado, pero si los resultados marcados de número de empresas analizadas no dan los frutos esperados y son detectadas menos de las fijadas en el tercer resultado, habrá que analizar más empresas o seleccionarlas mejor. En este caso tendré que cambiar las exigencias de los resultados (1 y 2) que debo cubrir mensual y trimestralmente por otras cifras más exigentes.

Posteriormente, tanto si son buenas las empresas, como si no lo son pero podrían serlo, estableceré un seguimiento de todas ellas (tal vez esto sería el cuarto resultado medible a conseguir y el último) por si cambia su situación y pasan a ser buenas o siendo en principio buenas, dejan de serlo.

Son objetivos y resultados que me pongo a mí mismo y voy a conseguirlos, pero voy a abrirlos a todo el mundo.

Todo el que quiera participar, puede hacerlo aportando ideas de empresas de cualquier país que, en principio y de forma razonable y razonada, sean capaces de multiplicar su cotización. No busco gráficos que digan que se va a disparar la cotización en subida libre, o empresas que por el único motivo de que han bajado mucho pueden subir mucho o posibles OPAs, ni nada parecido, no busco precios bajos sino valores altos. Busco fundamentales buenos, en empresas capaces de explotar al alza. Estas empresas, previo tanteo y selección, las analizaré y sea cual sea el resultado del análisis, lo enviaré primero al que la propuso y posiblemente, después de un tiempo las publicaré, de forma que cualquiera que haya participado (o no), podrá tener acceso al análisis y hacer con él lo que mejor le convenga.

En realidad, la filosofía de inversión es la misma, solo cambia la presión, la disciplina de trabajo y algunas de las características exigidas a las empresas a las que se apunta con el análisis.

En aixó estem.

Saludos

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