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Blog El blog de Echevarri
O lo que se me ocurre sobre el mundo financiero

En defensa de las tarjetas

Me recordaba El Gallina mi anuncio de dedicar un post a manifestar mi postura sobre las tarjetas bancarias, incluyendo expresamente las de crédito. Lo cierto es que finalmente, a pesar de mi compromiso no lo había hecho. Me di cuenta de que en distintos posts había ido dejando caer algunos argumentos, incluyendo precisamente el último dedicado a Ajuste de Cuentas. No me gusta aburrir al personal soltándoles el mismo rollo una y otra vez, pero lo he reconsiderado. Igual conviene hacer un post resumen, en el que además vosotros podáis manifestaros.
Parto de que las tarjetas son una herramienta financiera. Y las herramientas no son buenas o malas. Las herramientas son útiles o no. El buen o el mal uso depende del que las maneje. Y si, coincido con Gallina en son armas con una fuerte potencia de fuego, pero para lo bueno y para lo malo.
Antes de desgranar los puntos positivos que les veo a mis amigos los plásticos conviene señalar su doble naturaleza. Por un lado son medios de pago, instrumentos a través de los cuales satisfacemos deudas. Además de éso, aquellas tarjetas que son de crédito tienen la facultad de ser una modalidad alternativa de financiación. Y, como luego veremos, creo que es ahí donde radica el principal de los problemas para la gente que no sabe usarlas.
¿Que le veo de positivo a las tarjetas?
1. No le veo la gracia a andar cargado de dinero en efectivo en el bolsillo. Me parece sumamente arriesgado (si te dan el palo a ver como demuestras lo que llevabas, por ejemplo, a efectos de seguro) e irrentable (el dinero en el bolsillo solo cría telarañas). Por tanto por seguridad y por maximizar la rentabilidad de mi dinero, prefiero no llevarlo en el bolsillo.
2. La tarjeta me parece que es un buen registro de donde se va nuestro dinero. El extracto de los movimientos de la tarjeta es ideal para llevar una contabilidad. Mucho mejor que el libro que defiende Vicens. Es mucho más sencillo que se nos olvide en que se va el dinero en metálico. Y esa información puede sernos de mucha utilidad. Por ejemplo para acreditar que se ha pagado algo para una reclamación ante el vendedor-el seguro-la policía, para nuestra contabilidad familiar, etc. Es por ello que no acabo de entender a la gente que a la hora de comprar en un comercio saca dinero del cajero y luego paga en efectivo en dicho establecimiento.
Eso lo saben perfectamente las empresas, que en general, están más cómodas otorgando tarjetas de negocio a sus empleados que con un molesto y laborioso sistema de seguimiento de anticipos para gastos de empleados.
3. Dicha información no solo es relevante para nosotros. También para nuestro proveedor financiero.Le da un perfil de lo más interesante de como funcionamos y le ayudará a ajustar al máximo su oferta de productos y servicios. Llegado este punto señalar uno de los lunares. Es posible que no confiemos en que se haga buen uso de esa información, o que no queramos que un pago en concreto quede registrado. Nada que objetar al uso del dinero en metálico en estos casos.
4. En el caso de la Tarjeta de Crédito sabemos que tiene en esencia dos modalidades. La de pago fin de mes y la de pago revolving o aplazado, donde solo nos cargan un parte del saldo dispuesto. Todo el mundo critica lo caro de la segunda. Cierto, los tipos de interes se van por encima del 19, salvo excepciones. Pero a la gente se le olvidan dos cosas.
La primera es que, salvo algunas tarjetas, todas admiten la modalidad de pago fin de mes. Eso significa que lo que facturemos durante esos 30 días , nos lo cargaran en la primera semana del mes siguiente. ¿Y a que costes ? Coste 0 para nosotros. Nada de nada. Mientras nuestro dinero, mucho o poco, ha estado disponible para nosotros, pudiendo producir.
La segunda es que, aunque nominalmente el coste del revolving nos parezca una pasada, para operaciones de pequeño importe y a muy corto plazo puede ser más interesante que la financiación tradicional bancaria, donde si bien el tipo es más bajo, hay comisiones, gastos de formalización, seguros, etc...que, al tener unos mínimos independientemente del saldo solicitado, elevan con mucho el coste real de la operación.
Soy consciente de que en este punto esta el mayor de los problemas. La gente, que como la madre de la de familia Herrera, ante la comodidad de la tarjeta se apalanca en ellas. Y como es evidente, tiene que recurrir a nuevas tarjetas para satisfacer las anteriores. Pero eso no es un problema de la tarjeta, es un problema de la señora que la usa. No tiene más que fijar el límite de crédito mensual que desea y seguir la evolución del saldo dispuesto mes a mes. Si no es capaz de hacer eso es su problema, pero que no criminalice a la tarjeta.
5. Las tarjetas nos permiten obtener un tipo de cambio en el extranjero, bien en cajeros, bien en compras en el establecimiento, habitualmente mejor que otras alternativas.
6. Las tarjetas van cargadas de seguros gratuitos de todo tipo: de viaje, contra robos, de vida, etc....de carácter gratuito.
Creo que con esto es más que suficiente. Se me olvida algún punto más seguro, pero para éso están los comentarios.
  1. #1

    Anonimo

    Ademas, en algunas situaciones es especialmente comodo pagar con tarjeta. Por ejemplo, en maquinas de parkings o de billetes de metro. Empezar a buscar monedas y billetes, meterlos en la maquina, que te los escupe, que la moneda de dos euros no la traga, 5 personas esperando mientras buscas otros billetes... Una pesadilla.
    O cuando metes un billete de 20 o 50 porque no tienes otro y te devuelve todo en monedas de dos euros. Adios costuras en los bolsillos.

    Por otro lado, yo cuando compro una camisa y miro el precio, si veo que es mas cara que en la tienda de al lado, o se pasa de lo que tenia pensado gastar, por mucho que tenga la tarjeta preparada al cinto, no compro. Aunque la tarjeta me baile un zapateado en el mostrado yo se lo que me piden y si no me interesa no lo compro ni en efectivo, ni con tarjeta ni con oro en polvo. No lo compro y punto. Y me acuerdo perfectamente de lo que he ido comprando, aunque no tenga una cajita en casa que se va vaciando.

    Y el tema de financiar con la tarjeta, en fin... No creo que haya que ser un genio de las finanzas para saber que si haces eso la deuda no desaparece, se retrasa y aumenta. Y si al mes siguiente te has olvidado y haces lo mismo, pues felicidades. El infierno esta empedrado de olvidadizos. Que no le echen la culpa a la tarjeta de su irresponsabilidad.
    ¿Que hay gente que no lo entiende y se lian? ¿Prefieren tenerlo todo bajo una baldosa?
    Pues mejor aun, que se dediquen al trueque, como en la edad de bronze. Te doy dos gallinas y me das una playstation usada. Asi no hay ningun peligro de sobreendeudamiento.

  2. #2

    Anonimo

    Al final va a resultar que estamos de acuerdo en lo fundamental.

    En primer lugar he de confesar que soy usuario habitual de tarjetas de débito. Cuando digo tarjetas me refiero a únicamente dos. Por si falla una de ellas.

    Considero de gran utilidad las tarjetas de débito porque también soy partidario de transportar poco dinero en metálico, sólo para satisfacer mis pequeños vicios diarios. Para el resto de compras prefiero utilizar el plástico.

    No obstante me parece importante tomar algunas pequeñas precauciones con las tarjetas de débito, para evitar sorpresas desagradables:

    1.- Debe ser gratuita y por tiempo indefinido. Las entidades bancarias nos las colocaron en un primer momento bajo la condición de que su uso no nos obligaba a soportar gasto alguno. Todo ventajas. Nosotros nos ahorrábamos visitas al banco y ellos reducían el número de clientes metesaca, necesitarían menos empleados en la caja, el cajero automático se encargaba de prestar servicios veinticuatro horas al día durante todo el año, sin vacaciones ni salario y cobraban a los comerciantes y grandes superficies las oportunas comisiones. Una vez que crearon la dependencia, algunos bancos optaron por limitar el acceso a determinados cajeros vía comisiones y adquirieron la mala costumbre de cobrar por la tenencia y uso de las tarjetas.

    2.- La cuenta bancaria a la que está vinculada la tarjeta de débito debe contar solamente con el saldo necesario para las necesidades habituales más un determinado margen de seguridad que cubra los imprevistos que puedan surgir. Con ello se evitan los problemas que puedan surgir ante situaciones de pérdida, hurto o similares y al mismo tiempo se reducen las tentaciones de realizar compras quizás no tan necesarias. Una forma recomendable de mantener un saldo no demasiado elevado sin quedarse tieso, es realizando transferencias periódicas en fechas determinadas.

    Y ahora voy contra las tarjetas de crédito:

    1.- Aunque existe alguna que es gratuita, la mayoría no lo son y tienen unos costes mucho más elevados que las de débito, tanto por emisión como por mantenimiento o renovación.

    2.- Es cierto que su gran ventaja es el pago a fin de mes, pero a la mayoría de la población, con modestos ingresos y por tanto escasa capacidad de gasto, esta modalidad de pago sólo le va a reportar unos modestos céntimos en beneficios que incluso pueden ser muy inferiores al importe de los gastos que genera la propia tarjeta.

    3.- Si la llevas en tu cartera y no la usas con frecuencia, puede que no le eches en falta en quince días y para entonces pueden haberte ocasionado un destrozo importante. Dudo que en ese caso tengas cobertura del seguro, al no haber denunciado el hecho con inmediatez suficiente.. Con el débito ese posible daño se reduce notablemente ya que sólo te podrán desplumar con el saldo de tu cuenta.

    4.- Es cierto que tienen unos seguros más generosos que los de débito, pero los importantes sólo se cobran si te meten en una caja de madera (y los cobrará otro) o te quedas considerablemente retorcido (algo que a nadie le apetece demasiado).

    5.- Lo del revolving me suena a colocar unas balas en el tambor del revolver y disparar a la sien. Allá cada uno con sus aficiones.

    Entiendo que algunas personas por razón de su actividad, por ejemplo un transportista o un representante de comercio que soportan gastos importantes en concepto de carburante, comidas, hospedajes..., pueden rentabilizar el pago aplazado a treinta días y beneficiarse de la devolución del importe de un porcentaje de las compras que realicen, pero siempre teniendo en cuenta que la diferencia entre los beneficios y los gastos sea favorable.

    Débito sí, crédito ni hablar, al menos para la mayoría, pues no aporta nada o casi nada.

    Pido disculpas por el rollazo y espero que mi banco no me diga que no intereso como cliente.

    El Gallina

  3. #3

    Anonimo

    Solo me gustaria apuntar algo a ANONIMO, y es que puedes tener una tarjeta de credito en la que puedes fijar el importe maximo que se puede sacar de cajeros, el importe maximo que se puede cargar al mes... y esto la hace mas segura que la mayoria de las tarjetas de debito

  4. #4

    Anonimo

    SERGIO: De acuerdo. Se puede hacer todo eso, pero en ese caso tienes una tarjeta de crédito capada que la hace perder todas las supuestas ventajas adicionales ¿Al final que te queda?

    El Gallina

  5. #5

    Echevarri

    Pasarell, cien por cien contigo.
    Gallina, yo, respecto de las tarjetas me gusta que sean gratis, pero te direque tengo alguna de pago, ya que he comprobado que su funcionamiento me merece la pena, y entiendo que todo tiene un precio. No me voy a extender en ello.
    No pretendeo responder cada uno de los puntos de tu comentario, pero si al menos uno, y es lo qe señalas sobre la gente, en general, ahorra unos pocos céntimos con el pago aplazao. Quizás algo más, si evita quedarse en descubierto, hast que le llegue la nomina. Con un par de reclamaciones de posiciones deudoras ya tiene para la tarjeta.
    PD: Y lo de los seguros, hay que pensar en los demás hombre, parece mentira que un egoísta como yo lo diga ;).
    Sergio conicdo contigo en la maelabilidad de la tarjeta de crédito y en lo bien que se adapta al concepto de presupuesto mensual.

  6. #6

    Anonimo

    Estando de acuerdo en lo que se ha expuesto, añadir que la tarjeta de crédito te permite la adquisición de bienes / servicios que otros medios de pago no te lo facilitan: compra por internet, alquiler vehículos etc...

    Se ha apuntado un servicio que voy a remarcar: el tipo de cambio en el extranjero. Desde que "lo descubrí" apenas tomo efectivo en mis viajes, es con mucho, el más favorable.

    - yoanper

  7. #7

    Echevarri

    Yoanper, gracias, se me habia psado que para determinadois servicios se suele exigir tarjeta de crédito.

  8. #8

    Anonimo

    Acepto el tirón de orejas por lo del seguro pensando en los demás.

    Sobre la dificultad para realizar determinadas compras en internet, si me ha ocurrido alguna vez.

    Mis compras en internet son muy escasas y se limitan básicamente vuelos, vacaciones, alquiler de coches y poco más.

    Siempre que me he encontrado con ese problema, he terminado encontrando alguna web alternativa a precios similares.

    La mayor dificultad la he tenido en el alguiler de coches. Supongo que por la posibilidad que les da el crédito de retener cantidades para cubrir posibles responsabilidades. No obstante existen webs en las que se hace la reserva y se paga en destino que es todavía mucho mejor.

    Descomozco como funcona el tipo de cambio en el extranjero. Aunque mis viajes al más állá desgraciadamente son muy poco frecuentes, si alguien puede ilustrarme estaría agradecido. ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Es más barato que acudir a una oficina bancaria local?

    El Gallina

  9. #9

    Anonimo

    El Gallina dixit "Descomozco como funciona el tipo de cambio en el extranjero. Aunque mis viajes al más állá desgraciadamente son muy poco frecuentes, si alguien puede ilustrarme estaría agradecido. ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Es más barato que acudir a una oficina bancaria local?"

    Si tiene alguna ventaja con el cambio, ya que creo recordar que los cambios de unas monedas a otras se hacen con grandes volumenes, una vez al dia, con lo cual se logra un buena tasa de cambio. Si es mas barato que comprar la correspondiente divisa en las oficinas bancarias.

    Saludos JU.

  10. #10

    Anonimo

    Hola,

    pues yo soy uno de los que defienden las tarjetas de crédito a muerte...
    Es lo más cómodo del mundo. Vas a comprar y no tienes que pensar en llevar dinero encima, simplemente pasas la tarjeta y listo.
    Además, como se comenta en el post, es la mejor forma de tener un control de todos los gastos para poder llevar mejor la economía doméstica. Todo lo que pagas con tarjeta queda registrado y a fin de mes tienes el extracto para revisarlo y ver cómo vas.
    Eso, sí, SIEMPRE cancelo el total de la deuda a fin de mes. Si algo me lo puedo comprar, me lo compro y punto, y sino puedo, no lo hago, independientemente de que lo pudiera aplazar con la tarjeta.

    Saludos, Iván.

Autor del blog

  • Echevarri

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