Acceder

Participaciones del usuario crates

crates 17/12/15 18:02
Ha comentado en el artículo 2015 Pico de petróleo, con el precio sin suelo
"... porque creo que en algún momento la producción va a caer más rápido que la economía" Beamspot, he estado pensando un rato en eso y pienso que así no debería de suceder, salvo quizá, en momentos puntuales muy breves que apenas afectaran al precio del petróleo. Creo que pensar así en el descenso es caer en el mismo error de los clásicos analistas del pico del petróleo, que imaginaban una demanda creciente sin fin en un contexto de bajada de la producción, que daría como resultado precios del barril astronómicos. Ellos parece que pasaron por alto que en última instancia el precio no lo fija el productor sino el consumidor. En mi opinión creo que la secuencia de hechos más razonable a partir de ahora debería de ser: caída de la economía-ajuste de la producción- más caída de la economía-más ajuste de la producción... es decir, a la inversa que en la subida, con una tendencia a la baja en el precio, sin descartar subidas transitorias que en cualquier caso no deberían de ser muy elevadas (precios como los del año 2008 me parecen impensables que se vuelvan a dar) así hasta que el último barril cueste cero dolar como dijo en una ocasión Lacalle (aunque para él eso no era un problema jaja...), o bien hasta que el mercado del petróleo se de por concluido, tal y como dice Know. Lo que no imagino es que otro modelo de distribución podrá sustituir al actual, que no sea el de la guerra. El asunto del pico del volumen, siendo apasionante, ya es un tema menor que no va más allá de certificar ese hito histórico. Confirmado el fin del crecimiento del petróleo barato la economía firmó su sentencia, pero es ésta la que ahora tiene la palabra y la que marcará principalmente el tempo de los acontecimientos. En mi humilde opinión. Por otro lado hablabais del colapso de la civilización basada en fósiles, y claro que será escalonada porque algo de semejante tamaño no desaparece de un día para otro, pero ese final del mercado del petróleo bien podría significar el colapso de la economía actual, "el super escalón" si me permites llamarlo así. Ese es el que debemos de temer por su relativa proximidad y el que va a arrasar a muchos de los que andamos por aquí, y que convertirá al mundo en algo que a día de hoy no podemos prever. Un saludo.
crates 17/12/15 13:06
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
"Que va hombre. "Me llamo Earl" es una serie cómica de TV entre 2005 y 2009." Lo ves, eso confirma lo que piensa de mí mi pareja. Supongo que leerá esto a lo largo del día en el trabajo, esta noche nos veremos en casa, se reirá de mi un poco, y luego dirá: "Vamos a verla"... grrrrr...
crates 17/12/15 01:59
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Te olvidas de que el mundo está repleto de auténticos hijos de p..a. Yo no sé que puede decir el karma respecto a eso.
crates 17/12/15 01:57
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Pues no, no la he visto. Desde "Las aventuras de Jeremiah Johnson " y "La Leyenda de la Ciudad sin Nombre", y todas las de Berlanga, he perdido el interés por el cine. Estoy obsoleto, como dice mi mujer.
crates 16/12/15 18:31
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
"Cuando te cobras el karma con una venganza, la deuda se te pasa a ti." Pues vaya unos cojones con el karma! Lo cierto es que no me duró demasiado la ira hacia mi compañero después del suceso que he narrado. Sentí vergüenza y lástima de mi mismo por haber cometido semejante error como persona ya totalmente madura que era, de elegirle como compañero. El puñetazo entonces hubiera sido como una especie de prevención: mi compañero se lo hubiera pensado mejor con el siguiente, no fuera a ser que no se ande con tantas chiquitas y le hubiera retorcido el pescuezo ahí mismo. Antes has dicho una cosa que me ha dado por pensar. Debería de haber denunciado su comportamiento en la Federación de Montaña con el propósito de salvar vidas? No hubiera sido esto una gran venganza disfrazada de solidaridad, en el fondo? Difícil cuestión... y es que con el karma uno nunca sabe que se debe de hacer.
crates 16/12/15 17:46
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Buena respuesta, y estamos de acuerdo. Si el karma es el modo en que el budista nombra a las dinámicas de causa-efecto y acción-reacción, entonces el karma existe. Aún así, sigo pensando que un buen puñetazo hubiera sido el modo más rápido de aplicar y garantizar la aplicación del karma, o al menos, de ayudarle para que empiece a hacer su trabajo.
crates 16/12/15 16:24
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Bueno, si algún día topas con alguien que ponga en duda la gravedad o que crea que por cerrar los ojos la luz deja de existir, ten por seguro que de ese sujeto debes de huir como de la peste y sin demora jeje...
crates 16/12/15 03:08
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
El economista Carlo M. Cipolla dice algo al respecto. https://es.wikipedia.org/wiki/Carlo_Maria_Cipolla Hay que ponerse a cubierto sobre todo de los estúpidos. Pero son muy difíciles de detectar a tiempo, y cuando se hace ya te han arruinado la vida de algún modo. No hay ninguna evidencia de que exista algo parecido al karma, como no la hay de Dios, más allá de un legado de nuestros ancestros. Es mejor no esperar esa compensación divina Comstar, porque la probabilidad de que eso ocurra es muy baja. Le tenías que haber lanzado un buen puñetazo a tu mal amigo, por si acaso no se encarga de hacerlo en el futuro el karma. Y yo también. En fin, fuimos incautos, y lo que no nos ha matado nos ha engordado.
crates 15/12/15 00:01
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Hola Know, muchas gracias por el enlace y tu respuesta, que como siempre, son muy valiosas para mi y para todos. No te veo de sumo sacerdote. Replantéate esa estrategia de supervivencia porque me parece que no lo vas a hacer demasiado bien, y descubrirán antes que tarde que eres un impostor (o sea, un científico) y te van a lapidar (no dilapidar como dije antes... en que estaría pensando). Permíteme ahora que esto está más tranquilo, y dado que se acerca la navidad que es tiempo de cuentos varios, que utilice este espacio para narrar una vivencia personal que transversalmente tiene que ver con esto que hablamos del sentimiento religioso. Espero que no te importe y que sea de tu interés y de los lectores de Game Over. Es la historia de un milagro. Hasta hace relativamente poco tiempo, yo practicaba el alpinismo más o menos de alta dificultad. Ya sabes, intentar subir la más alta, la más difícil, y si son invernales, mejor que mejor. En una ocasión me encontraba con mi compañero de escaladas en el refugio de una montaña (una cabaña de pastores abandonada), en febrero y en mitad de una borrasca de las gordas. Decidimos no quedarnos a esperar el buen tiempo, y dado que mi compañero había subido varias veces ese pico con anterioridad y conocía bien la montaña, emprendimos la ascensión a sabiendas de no no estar cumpliendo con la más elemental recomendación de seguridad montañera. Eso no es una locura, y los buenos montañeros lo hacen a veces para entrenar y aprender a escalar en condiciones adversas, para cuando te pille otras similares en terreno desconocido, y no te entre el acojone y te quedes bloqueado. Alcanzamos la cumbre sin grandes contratiempos por una vía técnicamente no muy difícil, pero que requería el uso de cuerdas. A esas alturas, la tormenta se había tornado feroz, como nunca antes lo había visto: vientos de más de cien kilómetros por hora que te levantaban del suelo y temperatura de menos de veinte grados bajo cero según termómetro (obviamente la sensación térmica debía de ser mucho peor). La situación aconsejaba descender con premura, y el descenso debía de ser por una gran ladera sin gran dificultad pero que estaba totalmente helada y con la ventisca dándonos de cara. La visibilidad era prácticamente nula. Muy pronto comprendí que había cometido un gran error, no el peor ni el único de aquella aventura como muy pronto comprobaréis, y es que las gafas que estaba utilizando en esa ocasión no eran las adecuadas para esas condiciones, y el hielo se acumulaba sobre los cristales impidiéndome tener la suficiente visibilidad como para conseguir seguir el ritmo de mi compañero, mejor equipado y conocedor de la ruta de descenso al refugio que corría como alma que ha visto al diablo. Así que decidí prescindir del uso de las gafas porque iba a perder la referencia de éste, apenas ya una sombra que se movía entre la ventisca. Durante un tiempo la solución funcionó, pero era tal la violencia de los impactos de las partículas de hielo que el viento proyectaba violentamente sobre las córneas de mis ojos, que sumado a la refracción de la nieve, finalmente fui atacado por el mal que se conoce como "ceguera de montaña". Todo mi campo visual se tornó absolutamente blanco y brillantes puntitos luminosos revoloteaban agitados en torno a mi cabeza. Me había quedado ciego y cometí otro error de principiante: me deje apresar por el pánico y no interrumpí el descenso. Entonces fue cuestión de muy poco tiempo el dar un mal paso trabándome el crampón con el cubre botas, y caer rodando ladera abajo sin saber hacia donde diablos me dirigía. Finalmente logre frenarme con el piolet y detuve la caída si mayores consecuencias. Ahí tirado y abatido sobre la nieve helada, analicé la situación en la que me encontraba: la hipotermia se estaba apoderando de mí. La virulencia de la tormenta no dejaba de aumentar. No conocía la ruta de descenso. De nada servía gritar a mi compañero dado lo inútil de ese acto entre el estruendo del viento. Además era obvio que éste había decidido salvar su culo. Pero sobre todo, estaba ciego. No hace falta ser un montañero experimentado para saber lo que significa eso: estás muerto. Somos unos bichos muy curiosos los seres humanos. Recuerdo que pensé: "maldita sea, voy a morir aquí y voy a pasar a la historia del montañismo español como aquel alpinista anónimo que falleció en una montaña sin prestigio porque no tuvo la solidaridad de su compañero de cordada. Seguramente se creará un pequeño e intrascendente debate ético en los pequeños círculos montañeros, y mi madre tan solo dirá que su hijo nunca supo elegir bien a sus amigos. Qué deshonor! Sentí la necesidad de hacer algo impensable para mí. Rogué a Dios como sólo un ateo sabría hacer: "Padre nuestro que estás en los cielos no permitas que muera aquí como un perro abandonado por el cabrón de mi compañero... por favor...!!!" Era tal la alteración de mi estado de ánimo ante la certeza de una muerte por congelación, la traicion inesperada del que yo tenía por amigo, la vergüenza que eso me producía, lo irreal del escenario en el que me encontraba y mi diálogo deshonesto con lo que podríamos denominar como "la divinidad", que rompí a llorar con la desesperación de un niño. Noté que la calidez de las lágrimas y un dulce escozor reconfortaban mis lesionados ojos. Pasado unos minutos los abrí de nuevo y se hizo la luz. Volví a ver de nuevo. Hice lo único que se puede hacer en esas circunstancias y es intentarlo de nuevo. Tras varias horas de delirante deambular por esa inhóspita montaña logré al fin alcanzar la seguridad del refugio. Cuando entré, mi compañero me dijo que estaba muy preocupado y que se disponía a salir en mi búsqueda. Tan sólo acerté a decirle: "Muchas gracias por no haberme esperado porque ya sé con quien no debo de escalar la próxima montaña". Tengo claro que ese día, Dios me salvó la vida. Nunca hubiera pensado que Dios se encuentra en mis genes...
crates 11/12/15 20:58
Ha comentado en el artículo Siria y petróleo. No aprendemos nada
Tampoco te he percibido como especialmente tecnoptimista, sino más bien como alguien que no es del todo consciente de la dimensión del problema y de las implicaciones que tendrá en el futuro próximo. El otro día estuve intercambiando unos comentarios con alguien claramente inteligente, además de amable, que sin embargo si que encajaba con la idea que tengo de un tecnoptimista de libro. Contra toda evidencia física, biológica, económica etc sentenciaba cosas del tipo: "algún día haremos minería en el sistema solar" y cosas aún más increíbles y lo argumentaba diciendo más o menos que sólo es cuestión de hacer las cosas bien de aquí en adelante. Es un modo de pensar claramente religioso: basta que el Dios Ser Humano lo conciba y se lo proponga, para poder lograrlo. Sin embargo, he de confesar que si a mí me hubieran preguntado antes de ser consciente de este asunto de la energía y la importancia que tiene en la creación de la civilización moderna, también hubiera dicho que sí, que era cuestión de tiempo que el hombre pudiera realizar semejantes proezas. Pienso que es normal, porque todos hemos sido educados en el tecnoptimismo y en la idea de que el progreso ya es irreversible, el gran logro de la humanidad (es la gran narrativa de nuestro tiempo). Sin embargo eso no explica por qué muy pocos somos los que abandonamos esta creencia al enterarnos del asunto del pico del petróleo, y la mayoría no lo hacen (de esto doy fe debido a la actitud final de la gente a la que he intentado introducir en esta cuestión tanto en la vida real como a través de la red). Interesante cuestión ésta, que tiene muchas cosas que decir acerca de la naturaleza humana. En fin... un placer intercambiar unas palabras contigo. Un saludo.