Los primeros latidos de la crisis
Ayer los sindicatos UGT y CC.OO se echaron por primera vez a la calle para mostrar su disconformidad con el Gobierno de Zapatero y, sobre todo, para protestar contra el modo en que este gobierno socialista trata de enfocar la solución a la endémica crisis económica que golpea a este pais desde hace dos años.Las propuestas de ZP no parecen convencer a los sindicalistas y estos convocaron a sus afiliados para hacer acto de presencia en una manifestación que no convenció a nadie.
Y digo que no convenció a nadie porque los primeros que no estaban convencidos eran los propios convocantes. No les hacía gracia tener que organizar actos multitudinarios que pudieran contravenir la filosofia de izquierdas. Sin embargo, moralmente estaban obligados a ello, pues los trabajadores llevan casi dos años sin tener que llevarse a las manos un mediano trabajo y a las bocas un mediano pedazo de pan. Para los organizadores era una obligación. Era demasiado tiempo sin mantener contacto con la masa obrera. Era demasiado tiempo sentados en las tumbonas y cobrando los subsidios, las pagas y las subvenciones. Era demasiado tiempo sin pulsar el apoyo y fidelidad de sus afiliados. Y, efectivamente, estos demostraron con su escasa asistencia el casi nulo apoyo y desconfianza hacia sus representantes sindicales
Si antes de admitir la crisis, los sindicatos mayoritarios achacaban el malestar a los empresarios y se manifestaron contra ellos, ayer lo hicieron contra el ejecutivo de Zapatero en un vano intento de resurgir de sus cenizas.
Pero, ¿quién acudió al acto?. Unicamente representantes y delegados sindicales obligados por su privilegiada situación laboral. La protesta no resultó multitudinaria o, al menos, no tan tumultuosa y virulenta como la que se convocó contra los empresarios hace unos meses. El gobierno de ZP no se ha sentido afectado por la manifestación en su contra, pues conoce sobradamente que sus chicos, los sindicalistas, no tienen otro remedio, que tienen que hacer el paripé, que las masas necesitan removerse de vez en cuando para que no desconfien, que aparentan estar disconformes pero que ya volverán al redil mañana y nos daremos golpecitos en la espalda.
En fin, aunque esta muestra sindical aparente ser un primer latido de la crisis, lo cierto es que la crisis ya lleva con nosotros dos años. Aunque los sindicatos no se hubieran enterado