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Los primeros latidos de la crisis

9 respuestas
Los primeros latidos de la crisis
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#9

Re: Los primeros latidos de la crisis

Si a la juventud le pedimos una "cacerolada" y pensamos que quemando la tienda de al lado, se me acaban los problemas( porque yo tengo una tienda )o no pensamos que las revoluciones y verdaderos cambios son silenciosos y pacíficos y son de esfuerzo de día a día, constante, sin recompensas a corto plazo e incluso sin recompensa, porque toda frustracción de los deseos debe ser "peleada" a "sangre y fuego" y "debemos" dejar a los impulsos su realización, sin ponerles freno.
Si pensamos que los acuerdos y la resolución pacífica de los conflictos es una mariconada y que la "violencia" se justifica por los fines y que sólo se consiguen cosas si se utiliza la fuerza y no los razonamientos de un diálogo.
Mejor dejad al juventud ser una mierda de conformista, amariconada y pusilánime, pero con una escala de valores demasiado importante, inmunizada de "salvapatrias" con carisma que sólo buscan su propio beneficio, porque sólo con mi esfuerzo saldré adelante, nadie hará nada por mí, sino lo hago yo, nadie me va a regalar nada, no tengo derechos solo, tengo deberes también.
No es una casualidad que sea Grecia y Argentina las naciones más agitadas y que "incumplen" pagos internacionales.
Es más fácil educar contra los profesores, que a su lado, es más fácil socializar contra las instituciones que a su favor...
La juventud es el futuro, nos guste o no y es más fácil decirles que es mejor que trabajen o sus padres, hasta los 65, que a los 67.
¿Nos les ganamos así? Yo pienso que no.
Un saludo

#10

Re: Los primeros latidos de la crisis

Ankaser, Incipiente, Bascoastur, Alcoriza, Jexs71, Madoz, estoy totalmente de acuerdo con vuestros comentarios, en ellos plasmáis la realidad de España, pero falta llegar a la raid del problema, y la realidad tiene dos vertientes.
1º el problema de los jóvenes, a los cuales se les lleno la cabeza, que, con los míseros salarios y los trabajos basura, podían independizarse, ahora se encuentran pagando una hipoteca que en el menor de los casos es a 30 años vista, por lo tanto no pueden moverse ni reivindicar nada, solo trabajar, y que no les falte ese trabajo basura que tienen, para ir pagando la hipoteca.
2º, España es un país de chorizos, que en España haya tramas como la Gürtel no debería extrañar ya a nadie, pues los políticos no son más que el reflejo de la sociedad a la que representan. El problema es que siempre se nos olvida que somos un país de chorizos, pasotas y maleducados. Y claro, en un país así es imposible “fabricar” políticos mejores.
Y es que entre esos españoles que piden la dimisión de los políticos corruptos, están los que si pueden defraudar a Hacienda lo hacen, y además presumen de ello porque saben que serán aplaudidos. Están también los que si se pueden colar en el tren, en el cine, en el Bus, en La Discoteca, etc. etc., se cuelan; los que si pueden robar algo de ropa en Zara, en el Súper, lo roban; los que si pueden hacer un sinpa en un restaurante, lo hacen; los que ponen una manzana de más después de haber pesado la bolsa de la fruta; los que cuando viene el fontanero o el electricista no quieren factura para ahorrarse el IVA…
Son los mismos que tiran la basura fuera del contenedor por la mañana, los que vacían el cenicero del coche en el asfalto, los que roban un paraguas porque alguien les ha quitado el suyo, los que pasean al perro y dejan la mierda en la acera, los que aparcan en doble fila para tomar un café o los que se quejan del precio de los pisos pero no dudaron en pagar unos euretes en negro cuando compraron el suyo.
España es también ese país en el que cuando un profesor castiga a un chaval, va el padre y amenaza al docente. Un país que aprovecha el Plan E para repavimentar las calles ya pavimentadas recientemente. Un país en el que, cuando el gobierno ofrece una ayuda de 200 € para los alquileres, éstos suben por arte de birlibirloque unos 150 €.
Y claro, después nos sorprende que los políticos trinquen dinero, farden de coches, tengan amigos jueces que les salven el pellejo o pasen de ir al trabajo.
P.D. Evidentemente, aunque haya escrito el comentario en tercera persona, yo también pertenezco a esta sociedad española.