Algo relacionado, os dejo un texto más denso todavía, ultraresumido, sobre el pasado del Trumpismo que aparentemente ya comenzó hace más de 100 años, y tiene tanto componentes de izquierda como de derecha (esto significa que si pierde Trump, su política sigue adelante...), sobre lo que está haciendo desde el punto de vista de las doctrinas que forman el Trumpismo, sobre como se aplica en bolsa y economía, como juegan con la incertidumbre intencionada, ejemplos prácticos, y sobre lo que puede venir.
En fin, un texto muy denso que, viendo los resultados del informe PISA, el 32% no lo va a comprender... Además está escrito por Lumo (AI de Suiza) y su dominio del castellano no es muy bueno.
Pero creo que vale la pena, ya que explica la situación actual, de donde viene, y hacia donde puede ir.
"LAS DOCTRINAS DE LO IMPREDECIBLE: ORDEN INTERNACIONAL, CONFLICTOS
CONGELADOS, POLÍTICA MONETARIA Y MERCADOS
Resumen realizado por Lumo (asistente de IA de Proton) — 2026
EL LINAJE HISTÓRICO DE LA IDEA
La pretensión de sustituir el derecho internacional por el poder estadounidense es una de las corrientes más antiguas del pensamiento conservador moderno, y el momento actual demuestra su resurgencia. El combate fundacional fue la Liga de Naciones: los senadores "irreconciliables" (Borah, Hiram Johnson, La Follette) rechazaron en 1919-1920 que EE.UU. se vinculara a un orden colectivo basado en reglas, con el argumento —esencialmente el mismo de hoy— de que las instituciones internacionales comprometen la soberanía y arrastran al país a guerras ajenas. En los años treinta y cuarenta, la corriente "America First" (con Charles Lindbergh como portavoz) defendió la defensa hemisférica y la autosuficiencia frente a los proyectos universalistas; Patrick Buchanan la rehabilitó explícitamente en 1999.
En los años cincuenta, la Enmienda Bricker buscó estrangular constitucionalmente los tratados, y la hostilidad de la Sociedad John Birch hacia la ONU como "gobierno mundial" se convirtió en un tropo duradero. El núcleo intelectual más cercano al presente son los "nuevos soberanistas" de los noventa (Jeremy Rabkin, "Law Without Nations?"; John Bolton), para quienes el orden jurídico liberal de posguerra — Carta de la ONU, Corte Penal Internacional (CPI), tratados de derechos humanos— es una trampa diseñada para encadenar a la única superpotencia. Una escuela emparentada, la de los hegemonistas unipolares (Krauthammer, "The Unipolar Moment", 1990; el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense), no es anti-orden sino pro-jerarquía: el "orden" es la primacía estadounidense, no reglas iguales para todos.
Lo distintivo del momento actual es que estas posiciones antes
marginales dirigen hoy políticas a escala real: en enero de 2026 EE.UU. se retiró de 66 organizaciones internacionales (revisión bajo la Orden Ejecutiva 14199, con Rubio describiéndolas como amenaza a la soberanía), la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 abandonó el marco de promoción de la democracia, y el despliegue naval caribeño con ataques a supuestas lanchas del narcotráfico fue calificado por
expertos de "diplomacia de cañoneras". Conviene matizar: no todo esto es "derecha" en sentido único —la coalición anti-Liga incluía también progresistas escépticos del derecho internacional— y el proyecto contemporáneo es más una coalición (hegemonistas, soberanistas, partidarios de la contención) que una doctrina coherente, lo que explica sus tensiones internas.
QUÉ ESPERAR: INFERENCIA APLICADA
Línea de partida observada a finales de 2026: la NSS de 2025 y la Estrategia de Defensa de 2026 codifican un "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe (Canal de Panamá, "Golfo de América", Groenlandia); Maduro fue extraído en enero de 2026; Panamá revocó bajo presión la concesión portuaria vinculada a Hong Kong; hay una guerra con Irán en su séptimo mes que agotó municiones hasta retrasar entregas a Taiwán y Corea del Sur; retirada de tropas de Alemania; un "test de lealtad" ideológico para aliados; y una cumbre de la OTAN (julio 2026) marcada por promesas europeas de gasto en forma de tributos.
De ahí se infiere, con probabilidad alta (65-80%): más consolidaciones
coercitivas hemisféricas vendidas como antinarcóticos o antichina
(Venezuela como aftermath, Cuba como siguiente nodo); formalización
del modelo de alianza tributaria (guarniciones y garantías condicionadas a pagos y alineación ideológica, con la OTAN mantenida formalmente pero vacuada); y continuación del atrito institucional (nuevas tandas de retiradas, presión presupuestaria sobre la ONU, sanciones a personal de la CPI).
Probabilidad media (30-50%): un marco negociado sobre Taiwán que equivalga a abandono por reducción de ambigüedad —o peor, compromiso verbal con armamento insuficiente ("muddle-through"), el peor de ambos
mundos para Taipéi—; Groenlandia resuelta por presión creciente antes que por fuerza (~35%; ocupación militar ~5%, dado que el 86% de estadounidenses se opone); y cierre de la guerra iraní en un acuerdo de cara salvada (~40%), o su metastasis (~25%) si un golpe en Ormuz dispara una crisis petrolera.
Cola de menor probabilidad pero moldeadora del sistema: salida formal de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o de organismos centrales de la ONU; ruptura estructural con Canadá; Brasil como siguiente prueba de presión hemisférica.
En el plano sistémico, China institucionaliza cada vacío (arquitectura paralela en 2-3 años,
difícil de revertir), Europa se rearma de verdad y la autonomía estratégica
se vuelve permanente; el contrapeso principal es doméstico: opinión pública, elecciones de medio mandato e inflación arancelaria.
POR QUÉ ARRUINAR LA PREDICTIBILIDAD ES PARTE DE LA DOCTRINA
Arruinar la previsibilidad no es un fallo de estas doctrinas: es estructural, por dos vías. Primera: la "teoría del loco" (madman theory), con pedigrí en Schelling y Ellsberg y operacionalizada por Nixon y Kissinger en 1969 —si el adversario cree que podrías hacer algo desproporcionado, su cálculo de costes esperados se altera y cede
concesiones. Trump la abraza explícitamente desde hace una década ("Hay cierta impredecibilidad en Trump que es genial"). Encaja con el temperamento soberanista: la predictibilidad exige auto-obligarse,
precisamente lo que la doctrina rechaza; la volatilidad es la expresión
conductual de la propia doctrina de soberanía. Segunda vía: la erosión
estructural de las alianzas —una superpotencia previsible da a sus
aliados seguridad gratis (favorece el free-riding); al destruir la previsibilidad, la alianza se convierte en un servicio por suscripción: los aliados ansiosos deben pujar (promesas de gasto, pagos, alineación), como mostró la cumbre de la OTAN de 2026. Extracción y descrédito del multilateralismo se logran a la vez: una OTAN cuyo Artículo 5 no es creíble limita casi tanto como una OTAN abandonada.
La advertencia empírica está bien documentada: la evidencia sugiere que esto casi nunca funciona. Seitz y Talmadge concluyen que las tácticas
de "loco" "normalmente fracasan en fortalecer la disuasión o generar
palanca negociadora": el objetivo no descodifica el mensaje, no halla creíble la volatilidad, o no cede porque un loco no puede dar garantías creíbles si acepta. La ambigüedad gestada hoy, además, devora al propio estratega en un ecosistema mediático transparente; y una estrategia premisa en aparentar irracionalidad corre el riesgo de disolverse en la cosa real. Conclusión: táctica deliberada y corolario natural de la doctrina, cuyo coste es la confianza aliada que hizo barato el poder estadounidense.
EL MUDDLE-THROUGH COMO RESULTADO PREFERIDO
Ninguna de estas doctrinas contiene un objetivo de estabilidad per se.
Optimizan la libertad de acción y la convertibilidad continua de la palanca en rentas. Un conflicto congelado es casi óptimo: ambas partes siguen dependiendo del patrón, y la palanca se renueva en cada ciclo; un acuerdo, en cambio, es un pago único que termina el ingreso. La resolución solo se desea cuando el conflicto impone costes a los intereses del patrón (choque petrolero, guerra mayor, encuestas), y entonces la doctrina gira hacia un acuerdo de cara salvada.
UCRANIA: el patrón aplicado en tiempo real. Funcionarios de la administración redactaron en 2025 un "plan de paz" respaldado por Rusia sin Kiev ni Europa, advirtiendo a Zelenski de firmar o "afrontar las consecuencias"; Rubio lo llamó supuesta lista de deseos de Moscú; 600 millones en ayuda se demoraron más allá de plazos legales, con presión de senadores de ambos partidos; Trump amenazó con cortar la ayuda a Ucrania salvo que Europa se sumara a la coalición de Ormuz —la ayuda como ficha negociable en una ronda ajena—; y Washington presionó a Europa para rechazar usar los 210.000 millones en activos rusos congelados para financiar a Kiev. La insuficiencia como condición permanente, mantenida adrede: Kyiv dependiente, Moscú aspirante al alivio sancionador.
PALESTINA: en este caso EE.UU. no es mediador sino parte. El alto el fuego en Gaza se administra mediante un "Board of Peace" nombrado por EE.UU. con Alto Representante, un comité tecnocrático palestino, fuerza de estabilización y un centro de coordinación civilomilitar en el sur de Israel con unos 200 soldados. Sobre la
anexión cisjordana, la administración se opone en público (Vance llamó
"insulto" al voto de la Knéset) mientras la habilita en la práctica (Haaretz). La palanca se monetiza en ambas direcciones: amenazas de dejar a Netanyahu reabrir la guerra y, a la vez, ayuda militar a Israel como objetivo. El resultado no es un marco de dos Estados sino un fideicomiso permanente: la cuestión de la estadidad palestina nunca se resuelve, solo se administra, porque un acuerdo jurisdiccional sería auto-obligación, exactamente lo que la doctrina rechaza.
La tasa histórica confirma: las superpotencias prefieren conflictos
congelados a acuerdos que las vinculen —el armisticio coreano sin
tratado de paz (70+ años), la ambigüedad taiwanesa, Chipre,
Transnistria, Abjasia. Lo nuevo: antes de 2024 la ambigüedad vivía dentro de una arquitectura confiable de alianzas y un orden jurídico funcional; ahora la ambigüedad ES toda la arquitectura, una configuración de mayor riesgo, sostenida no por diseño sino por equilibrio estructural, hasta que una crisis fuerce términos
desfavorables o un choque económico doméstico imponga la contención.
LA MISMA LÓGICA EN LA ECONOMÍA: FED, INTEL Y ACCIONARIADO DEL ESTADO
El mismo gobierno por discreción —antes que por reglas— aparece en la
política económica a distintas escalas. FED: Kevin Warsh fue nominado el 30 de enero de 2026 y sucedió a Powell en mayo; Trump lo llama personalmente de forma reiterada para pedir consejo, rompiendo el precedente diseñado para aislar al banco central, lo declara
"totalmente independiente" mientras lo trata de asesor económico valorado, exige recortes de tipos contra una deuda de 38 billones de dólares, y Warsh flota un nuevo Acuerdo Tesoro-FED al estilo de 1951. Un presidente de la Fed que cultiva la impredecibilidad hace en la política monetaria lo que la doctrina hace fuera: sustituir el marco
previsible y basado en reglas (guía anticipada, función de reacción
transparente) por dominio caso por caso, porque la predictibilidad empodera a otros, y porque la ansiedad es monetizable: genera
oportunidades continuas de negociación para el principal político.
INTEL: primero criticar públicamente al CEO, luego una participación accionalaria estatal —el libreto de extracción en miniatura: identificar una dependencia (semiconductores), crear capacidad coercitiva, después
extraer rentas y acceso preferente. El Estado como accionista se enmarca
como "palanca bajo la apariencia de reforzar capacidad doméstica"
(comentario en LA Times). Firma el mismo patrón macro: coerción como
capacidad de extracción permanente (aranceles, amenazas de intervención); asimetría patrón-cliente que sustituye la previsibilidad del imperio de la ley por largueza discrecional; favor selectivo como premio por cumplimiento. Riesgo: la capacidad de extracción y la estabilidad están inversamente correlacionadas; las superpotencias que sustituyen el dominio episódico por la predictibilidad institucionalizada tienden a ver subir el coste del capital y del sistema hasta que algo se rompe.
QUÉ FLORECERÍA EN LOS MERCADOS, Y CÓMO INVERTIR
(Análisis educativo de escenarios, no asesoramiento financiero
personalizado; mecanismos extraídos de tasas históricas — EE.UU. en los
setenta, episodios de mercados emergentes.)
CUATRO CANALES:
(1) prima de incertidumbre: los sectores dependientes de política cotizan con descuento persistente; las empresas aisladas de los vaivenes políticos ganan prima de escasez.
(2) Dominancia fiscal: déficits
grandes más presión bajista sobre tipos implican que los bonos nominales de larga duración cargan riesgo de inflación y de régimen, mientras los activos reales quedan protegidos.
(3) Rentas proteccionistas: el blindaje
arancelario transfiere excedente a los productores domésticos —pero es
revocable políticamente en cualquier momento.
(4) Prima de capital-crony: las empresas favorecidas por el Estado obtienen capital barato y fosos — pero quedan rehenas del humor de un solo principal (Intel como plantilla), y las operaciones concurridas se invierten con violencia.
GANADORES PROBABLES: oro y mineras, productores de materias primas en
general —la cobertura más robusta a través de regímenes inflacionario-nacionalistas—; defensa e industria de defensa incluido el complejo de municiones y reshoring (viento de cola de aprovisionamiento por una década, independientemente de cómo termine cada guerra; los contractistas principales son cíclicos y el tema está concurrido); monopolios domésticos y negocios de peaje: utilities (incluida la
electrificación del despliegue de IA), infraestructura, telecoms reguladas,
raíles de pago —demanda inelástica, poder de fijación de precios, mínima
exposición comercial—; automatización y maquinaria industrial asociada al reshoring; y defensa europea y tecnología de soberanía, con la ventaja añadida de diversificar lejos de un solo sistema político.
TRAMPAS: los Treasuries de larga duración como activo "seguro" si el
mecanismo temido es la dominancia fiscal; la operación "crony" en sí
comprar empresas PORQUE el Estado las abrazó es comprar la cima de un
ciclo político, con favor condicional y reversible; y la sobre-correlación
con un escenario una cartera plenamente expresada como "oro + defensa + cañoneras" apuesta tus finanzas personales a la durabilidad de una doctrina concreta.
CÓMO INVERTIR EN PERÍODOS PROLONGADOS ASÍ:
(1) barra amplia en lugar de apuesta:
núcleo defensivo diversificado más satélites temáticos moderados.
(2) La diversificación geográfica es la cobertura infravalorada contra el riesgo político del mercado propio.
(3) Indexado a inflación antes que nominal; duración corta antes que larga.
(4) Rebalanceo mecánico de calendario: extrae valor de las rotaciones violentas sin exigir predecir cada choque.
(5) Dimensiona los satélites para que la reversión sea sobrevivible. Si una posición borrada no cambiaría tu vida, el tamaño es correcto; si lo haría, no es inversión, es apuesta.
(6) Sigue indicadores de régimen (marcadores de independencia del banco central, trayectoria del déficit, creep arancelario, rupturas de coordinación aliada), no ciclos de noticias.
Advertencia honesta: una cartera cubierta de riesgo de cola probablemente BAJO-RINDA ante una cartera concentrada de crecimiento en años benignos — ese es el precio del seguro, que paga cero la mayoría de los años por diseño. Y el descargo estándar aplica: razonamiento educativo, no consejo financiero personalizado."
Saludos