La caída en picado de la economía de Finlandia: de abroncar al sur de Europa a tener más paro que España y casi más deuda que Portugal
La economía de Finlandia fue durante muchos años ese alumno aventajado al que toda Europa envidiaba y quería parecerse. Un fuerte crecimiento económico, empresas altamente competitivas, un mercado laboral que gozaba de pleno empleo, cuentas públicas equilibradas y una deuda muy baja en términos de PIB. Su posición de privilegio le permitió abroncar a los países del sur de Europa durante la crisis de deuda soberana del euro (2011-2013) exigiéndoles un mayor esfuerzo fiscal, más recortes y austeridad para equilibrar sus cuentas. Unos 15 años después, alguno de esos países del sur podría hoy dar lecciones o abroncar a la propia Finlandia.
Algunos dirán que la venganza se sirve en plato frío y esto es lo que podría hacer hoy el sur de Europa. Durante la crisis de deuda soberana de la eurozona de 2012, Finlandia, liderada por la ministra de Finanzas Jutta Urpilainen y el primer ministro Jyrki Katainen, mostraron una postura un tanto intransigente demandando a los países del sur una estricta disciplina fiscal, oponiéndose a los rescates incondicionales y obligando a las naciones deudoras del sur de Europa, como Grecia y España, a proporcionar garantías sólidas (como activos estatales o avales) a cambio de fondos de rescate. Además, Finlandia quiso impedir que el Banco Central Europeo comprase deuda de estos países.
Hoy,
Finlandia tiene más paro que España y va en camino de superar los niveles de deuda pública. Si la comparación se hace con Portugal los datos aún son más 'espectaculares'. La tasa de paro de Portugal está por debajo del 6%, mientras que en Finlandia supera el 10%. Por el lado de la deuda pública, Portugal y Finlandia ya presentan ratios parejos del 89% sobre el PIB. España, con un 100% de deuda sobre PIB sigue presentando un ratio peor, pero poco, los malos datos de Finlandia están acercando al país nórdico a España términos de deuda sobre PIB.
Pero más allá de los fríos datos y de la narrativa cuantitativa merece la pena analizar algunas historias que pueden resultar familiares para los ciudadanos y trabajadores del sur de Europa. Tal y como narra la agencia financiera Bloomberg, hace cuatro años, los profesores de Venla Malinen aseguraron a esta estudiante que había tomado la decisión correcta al estudiar Arquitectura de la Construcción en la ciudad finlandesa de Kuopio. Cuando se incorporara al mercado laboral, le dijeron, habría más oportunidades de las que ella y sus compañeros podrían abarcar. Pero ahora que ya tiene el título, esta joven de 24 años pasa los días actualizando su currículum, haciendo crucigramas y limpiando.
"Lo más difícil es la incertidumbre", explica Malinen, que terminó sus estudios en mayo y pasó directamente al desempleo.
"No sabes cuándo terminará esto ni qué se supone que debes hacer después". Con la economía y las finanzas públicas de este país nórdico en una situación muy delicada, sus perspectivas no son precisamente buenas. Aunque esta esta una historia y una situación particular de Finlandia,
Suecia también presenta algunos problemas que se le parecen y que están generando un intenso debate en el país.
En los últimos años, los elevados tipos de interés y la debilidad de la confianza de los consumidores han paralizado el mercado inmobiliario finlandés, lo que a su vez ha frenado la construcción y las contrataciones en estudios de arquitectura, consultoras de ingeniería y empresas constructoras. Arquitectos experimentados y recién graduados compiten ahora por los mismos puestos de trabajo. Cuando Malinen recibe alguna respuesta de posibles empleadores, todos le transmiten el mismo mensaje, es decir, que no hay trabajo disponible, ni siquiera en la región de Helsinki, donde vive actualmente.
eleconomista.es