Más allá del momento económico que se está viviendo en España, lo cierto es que las pequeñas y medianas compañías son una de las clases de activo donde veo más oportunidades. De hecho, el regreso de la confianza a los mercados gracias a los primeros signos de recuperación económica está permitiendo que vuelvan a ganar popularidad segmentos del mercado que habían sido arrinconados durante la crisis. Tal es el caso de las small caps, vistas por muchos con recelo por su menor liquidez y mayor volatilidad. Y aunque el mercado de small caps en España subió más de un 46% el año pasado, todavía hay potencial alcista: Si se observa la media histórica de valoración, todavía queda mucho potencial, ya que están por detrás del comportamiento del Russell 2.000 Index. Sin embargo, a medida que la economía mejore, se verá como se reducen las distancias con Estados Unidos.
A diferencia de las grandes compañías del Ibex-35, sobre las que muchas voces del mercado consideran que la recuperación ya está en precio y que deberían sorprender positivamente con sus beneficios como condición para seguir subiendo, personalmente creo que ésto no sucede con las small caps: En los últimos años hemos visto previsiones que las rebajas de beneficios encadenaban 11 trimestres seguidos, pero entre las small caps hay un gran historial de compañías capaces de incrementar beneficios: el desafío es buscarlas. Este tipo de empresas se pueden beneficiar del entorno de recuperación, en primer lugar, por tener una orientación más doméstica y, en segundo lugar, por pertenecer a sectores mayoritariamente cíclicos, por lo que se benefician proporcionalmente de la recuperación del consumo. Otras ventajas que presentan frente a las grandes capitalizadas es que muchos tienen unas cuentas más saneadas, con menores niveles de deuda.