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España tendrá que esperar

Es curioso:
Cuando decidimos dejar de incluir España en nuestras carteras fue más por prudencia que por certeza en cuanto a la amenaza. 
 
La decisión la tomamos justo después de las elecciones municipales y autonómicas, pensando que, si bien era difícil una extrapolación del resultado a las generales, para qué correr el riesgo si teníamos al otro lado de la frontera el resto de la eurozona, donde ese riesgo no existía o queda más lejano (ya ven lo que ha pasado en Francia pese a los atentados terroristas).
 
Personalmente siempre he añadido otro factor que aconseja evitar el IBEX: su componente latinoamericano. Mientras siga cayendo el precio de las materias primas, subiendo el dólar y estancado el crecimiento global (el de EE.UU. sólo sirve de contrapeso) los mercados emergentes son un factor de riesgo. Si analizan la composición del IBEX y el origen geográfico de los ingresos de muchas de sus más importantes compañías entenderán rápidamente a que me refiero.
 
Pero hoy vamos a centrarnos en el componente político. Porque la política condiciona la economía. Qué duda cabe que en Europa mandan Alemania y el BCE, pero las revueltas – como la de Grecia – no son buenas para los países que se levantan en armas. Acaban pasando por el aro, pero pierden muchos pelos en la gatera. Y sus bolsas también.
 
 
Así que ahora “podemos” decir que es posible que se materialice nuestro peor escenario. Ni los más pesimistas – o prudentes – como es nuestro caso (pocas casas habían eliminado totalmente España de sus propuestas bursátiles, por no decir ninguna) esperábamos un resultado así. Porque, descartada la posibilidad de un gobierno a la alemana – ese sentido de Estado aquí es imposible – formado por los dos partidos más votados, la alternativa es una “italianización” de la política española. Pero en Italia funciona porque llevan décadas así. La negociación y el pacto evitando aventuras es la costumbre. Aquí nos quedan no sé si décadas, pero sí mucho tiempo para ser capaces de llevar con serenidad un arco parlamentario policromado y en el que además todos los partidos tienen cuestiones innegociables.
 
Ojala me equivoque, pero además creo que la inestabilidad política está para quedarse. Hay varios factores que, siento decirlo, están creando un problema que no es coyuntural, a saber: 
 
La contracción de las clases medias, que se reducen en la misma medida en la que les aumentan los impuestos, porque esa contracción no es sólo consecuencia de la crisis económica, sino también de la forma en la que se decide “arreglar” la crisis, basada casi exclusivamente en el aumento de impuestos a las clases medias y medias altas– que no se pueden defender como las altas -, antes que en el adelgazamiento de la Administración. Es más: esto no sólo deprime el consumo a corto plazo – las clases medias son la base del consumo -, sino que tiene un efecto estructural: genera nuevas generaciones que viven en un entorno mucho más precario que el de sus padres y son presa fácil del populismo. La crisis y el aumento de impuestos se cargan la moderación política de las clases medias.
 
El paro estructural, especialmente entre los más jóvenes, que además lleva a un deterioro también estructural de las condiciones salariales y es caldo de cultivo para el populismo. 
 
En este entorno es muy difícil que cambie el panorama político que hemos visto en estas elecciones. Mientras no se cuide a las clases medias la fragmentación y el populismo se mantendrán y, con ello, la inestabilidad política. Si a eso unimos otra fórmula ganadora, la de “solos nos iría mejor” – el independentismo – la inestabilidad está garantizada.
 
Eliminamos España de nuestras carteras porque pensamos que nuestro mercado iría a la cola de Europa, como de hecho ha ocurrido. Los resultados electorales y un análisis de lo que los ha provocado me llevan a pensar que España tardará en volver a nuestras recomendaciones de compra.
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  1. #3
    Franz

    Seamos serios, cada cual defiende sus intereses, y lo veo ni mas que requetebién pero no estaría nada mal, algunas otras opiniones, como la España que reza y no son pocos. Veamos el comentario.
    http://www.hispanidad.com/20-d-la-espana-que-reza-y-la-espana-que-vota.html

  2. #2
    Publicis

    Efectivamente, Víctor.

    España no tiene arreglo y los españoles nos "defendemos" de nuestros políticos, como buenamente podemos. La pregunta es si sabemos siempre lo que hacemos y hacia dónde vamos... Y en eso... tengo mis dudas.

    Personalmente, dejé de votar hace algún tiempo y no me arrepiento. Prefiero dedicarme a observar y a sacar las conclusiones oportunas, antes que a participar en el "engaño", sea cual sea su "color".

    Es clarísimo -desde hace años- que el proceso de "destrucción de las clases medias" está teniendo YA sus consecuencias y las va a seguir teniendo...

    El Paro, el empobrecimiento generalizado y la corrupción NO ayudan -precisamente- a la estabilidad social, política y económica que siempre es deseable.

    Asistimos a una "tragicomedia" por actos, llamada "España" y -me temo- que tan sólo estamos en el Acto I.

    Si Berlanga aún viviera, no tengo duda que filmaría su gran obra maestra, con la mitad de lo que vemos a diario en nuestro querido país.

    Como diría Dalí: "¡¡¡Su...rre...a...lis...mo!!!"

    P.D. Solrac, tu post del año 2013 lo firmo de arriba a abajo. No se puede describir mejor la realidad de este país.

    Un saludo.

    • Dalí

    1 recomendaciones
  3. #1
    Solrac

    Es una pena, pero creo que es lo que tienes que hacer por tus clientes.

    Al margen de consideraciones políticas, me alegro de que estemos los dos pensando igual. Puede que hasta acertemos.

    En parte, adopté la estrategia del MIB-IBEX tras leer un post tuyo. Pero soy optimista y creo que tras una fase de bronca y dimes y diretes tendremos gobierno en minoría del PP con la abstención de PSOE y Cs.

    Respecto a la contracción de las clases medias, es un fenómeno que yo, que entro de medio en esa clase y que por tanto sé lo que es hacer habitualmente ya la compra en "hard discounts" como LIDL y ALDI en lugar de el Corte Inglés, me percaté de eso mismo cuando era ya palpable hace más de dos años, 19 de septiembre de 2013".

    No me hacen falta más señales para dibujar un panorama sombrío para la clase media, de lo que será España en un futuro. Otras variables, como déficit público desbocado, deuda pública asfixiante, clase política despreciable, justicia paralizada, dependencia energética brutal, educación y sanidad progresivamente peores, no hace sino reforzar mi punto de vista.
    Creo que la España de dentro de cinco o diez años será una economía basada en servicios oprimida por el peso de la deuda pública y el déficit, impuestos más allá de lo nórdico (el trabajador medio paga más impuestos en España que en Suecia hoy día), balanza de pagos positiva basada en el turismo clásico y la exportación de productos básicos con poca tecnología o tecnología extranjera (como los coches), salarios deprimidos (el mileurismo será un lujo), derechos laborales deprimidos, paro endémico superior al 20%, menor renta per cápita, pensionistas cada vez más pobres y servicios sociales cada vez más deficientes. Se ha producido lo que se llamaba una argentinización de la economía. Creo que el escenario que describía Niño Becerra, tan criticado él y tachado de optimista, se está cumpliendo a rajatabla.

    Pero sin embargo, y frente a esta depresión o estancamiento generalizado de las rentas del trabajo, vemos que las rentas del capital viven una resurrección que las lleva a florecer más que nunca. Las grandes empresas españolas y las exportadoras de productos básicos tirarán del carro basadas en salarios modestos mientras seguimos dentro del euro sin posibilidad de devaluar todo el país en lugar de sólo a su clase media.

    La clase media tenderá a desaparecer, ya lo está haciendo. (...) Nunca debieron gastarse el dinero en educarme con valores nórdicos para a continuación ofrecerme una estructura económica más parecida a la marroquí, porque era evidente que algún día me percataría de que existe un divorcio entre rentas del trabajo y rentas del capital y no habrá reconciliación posible para esta pareja en muchos años. Ignoro si esta situación la ha provocado el neoliberalismo rampante, la Merkel o los amos del mundo, pero veo muy pocas señales de que se dé la vuelta.

    Perdón por el spam y enhorabuena por el post.

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