¿Fondos indexados o elegir acciones? A 15 años, alrededor de 9 de cada 10 fondos activos profesionales no consiguen batir a su índice de referencia, según el marcador SPIVA que S&P publica desde 2002. Con ese dato, la respuesta parece obvia —indexarse—, y sin embargo este artículo no es otra soflama de la guerra activa-contra-pasiva. Es el criterio de decisión que dejó escrito un seleccionador de acciones convencido, en un hilo legendario del foro de Rankia, explicando cuándo NO deberías hacer lo que él hacía. La regla: si no vas a batir al índice, elegir empresas individuales es asumir riesgo gratis.
Es la octava entrega de Sabiduría Rankiana, la serie que rescata las mejores lecciones de la comunidad; en esta colección, las del hilo «Encuesta Margrave» (2012–2025, 57.695 mensajes, 358 participantes). Ya establecimos qué significa de verdad el largo plazo; hoy decidimos con qué vehículo recorrerlo.
El criterio dicho por quien vive de lo contrario
Lo que hace único este material es quién lo firma. @Margrave fue seleccionador de acciones —cartera concentrada, análisis fundamental, empresas con foso—, y precisamente por eso su formulación del criterio, en el mensaje #38166, no tiene el sesgo tribal habitual de este debate:
«Si no vas a batir al índice de referencia, no tiene sentido seleccionar empresas individuales. Es asumir un riesgo añadido al del mercado. Por eso, si la rentabilidad anual es menor o igual a la del S&P 500, lo indicado es un fondo tracker de índice: gestión pasiva, un simple replicante, sin elevadas comisiones de gestión y rotación. Es lo adecuado para las personas que no saben, no quieren o no tienen tiempo para gestionar su cartera».
Fíjate en la lógica: una cartera de acciones individuales siempre lleva dos riesgos —el del mercado y el de tu selección—, mientras que el índice solo lleva el primero. El segundo riesgo únicamente se justifica si viene acompañado de rentabilidad extra; sin ella, es riesgo sin prima, que es la definición técnica de una mala apuesta. Y en su manual de protección patrimonial (mensaje #42061), @Margrave daba a la indexación el papel de primera muralla: «puede ser la solución ideal, con bajas comisiones, para las personas sin cultura financiera o sin tiempo o ganas de administrar su dinero», porque la diversificación «protege al ahorrador de su propia ignorancia». Ningún vendedor de cursos de bolsa te dirá esto; un inversor sin nada que venderte, sí.
Los datos: cuántos profesionales baten realmente al índice
La intuición de 2012 tiene hoy dos décadas de datos detrás. El marcador SPIVA de S&P Dow Jones compara cada semestre los fondos activos con su índice, corrigiendo el sesgo de supervivencia (los fondos que cierran por malos resultados cuentan). El resumen:
Horizonte |
Fondos activos de gran capitalización de EE. UU. que NO baten al S&P 500 |
Lectura |
|---|---|---|
1 año |
65-79 % según el ejercicio |
Hasta en el mejor año, la mayoría pierde contra el índice |
5 años |
≈ 76 % (Europa: ≈ 91 %) |
Tres de cada cuatro profesionales, por debajo |
10 años |
≈ 84 % |
Solo 1 de cada 6 sobrevive batiendo al índice |
15 años |
≈ 90 %; ninguna categoría de renta variable con mayoría ganadora |
La probabilidad de haber elegido al ganador: 1 de cada 10 |
20 años |
≈ 92 % |
La ventaja de la gestión profesional, neta de comisiones, casi desaparece |
Dos matices hacen el dato aún más duro. Primero, la persistencia: los escasos fondos que baten al índice en un periodo rara vez repiten en el siguiente —el propio S&P lo resume: la habilidad persiste, la suerte es efímera—, así que identificar hoy al ganador de los próximos 15 años es más difícil todavía que la cifra sugiere. Segundo, estos son profesionales: gente con equipos de análisis, acceso a directivas y jornada completa. El particular que compite contra ellos desde el móvil, tras su jornada laboral, parte con desventaja en todo… salvo en una cosa que veremos al final.
El precio del intento: la aritmética de las comisiones
¿Por qué pierden tantos profesionales? En buena parte, por el peaje. La gestión activa cobra comisiones altas por intentarlo, y las comisiones, como vimos con el interés compuesto, no restan: componen en contra. Con números verificados:
Escenario (100.000 €, 25 años, 7 % bruto anual) |
Capital final |
Lo que se llevan los costes |
|---|---|---|
Sin costes (teórico) |
542.743 € |
— |
Fondo indexado (0,2 % de comisión) |
517.942 € |
24.801 € |
Fondo activo caro (2 % de comisión) |
338.635 € |
204.108 €: el 46 % de toda la ganancia |
Léelo despacio: un 2 % anual «solo» parece la quinta parte de un 7 % de rentabilidad, pero a 25 años se lleva el 46 % de toda la ganancia. El gestor activo no necesita ser malo para perder contra el índice: necesita ser un 2 % mejor que el mercado cada año solo para empatar, y la tabla anterior dice cuántos lo consiguen. Es la ventaja estructural, silenciosa y acumulativa de la indexación de bajo coste, y la razón de que el TER sea el primer filtro al comparar fondos en el comparador de fondos de Rankia.
«No me permitieron ganarlo»: la primera lección de Valentin
El hilo aportó también la cara española y biográfica de este debate. @Valentin —el inversor más metódico del hilo, en el mensaje #16819— contó su primera experiencia con la inversión delegada: en los años noventa, sin internet ni forma de comparar, confió su dinero a la banca de inversión de una gran entidad. Cuando por fin pudo comparar, descubrió «que todo el tiempo la entidad bancaria estaba trabajando para con sus intereses, introduciéndote en tu cartera aquello en lo que la propia entidad estaba sobreexpuesta». Su conclusión merece marco:
«Aunque no perdí dinero en esta primera aventura, NO me permitieron ganarlo. Fue una primera lección aprendida que jamás olvidaría».
Es el tercer término que el debate activa-vs-pasiva suele esconder: no eliges solo entre índice y selección propia, sino también contra la banca de colocación, que vende como «gestión» productos diseñados para sus márgenes. La indexación barata no solo compite contra los buenos gestores activos (y suele ganarles por costes): sobre todo protege del producto malo con comisión alta, que es lo que históricamente le han colocado al ahorrador español. La primera victoria del indexado no es batir a nadie: es dejar de ser batido por su propio intermediario.
Qué exige de verdad intentar batir al índice
¿Y entonces quién debería seleccionar acciones? El mismo mensaje #38166 lo responde sin adornos: «la única posibilidad de batir al índice es seleccionar las MEJORES empresas: las más rentables, sólidas, líderes y con ventaja competitiva duradera». No las conocidas, no las baratas a secas, no las de moda: las mejores, encontradas mediante trabajo de análisis real, y aun así «no todos los años se va a conseguir: alguno habrá en que la rentabilidad quede por debajo del fondo indexado; son gajes del oficio». Y en el mensaje #38362 dejó la confesión de rentabilidades que da credibilidad a todo lo demás: «ando entre el 15 y el 17 % de media. No soy un gestor top, no alcanzo el 20 % de Buffett» — con años del 5 y del 7 % «donde ganaron más que yo los inversores de IPF». Ahí está el precio completo del intento: años de trabajo de análisis, años sueltos de resultados humillantes, volatilidad muy superior a la del índice y una contabilidad honesta que la mayoría no lleva. Quien lea esa lista con ilusión, adelante; quien la lea con pereza, ya tiene su respuesta.
El árbol de decisión
Condensado en cuatro preguntas que conviene responder por escrito:
1. ¿Tienes tiempo, ganas y método? No «me gusta la bolsa»: horas semanales de leer cuentas anuales, durante años. Si no → indexación global de bajo coste y a otra cosa. Es la respuesta correcta para la mayoría, y no es un premio de consolación: es batir al 85-90 % de los profesionales.
2. Si los tienes, ¿has definido tu ventaja? Qué sabes o haces tú que el mercado no. «Leo mucho» no es una ventaja; un círculo de competencia profesional o sectorial real puede serlo. Sin respuesta concreta → indexación.
3. ¿Te has medido honestamente? Tres a cinco años de cartera real comparada contra un indexado global equivalente, con todos los costes e impuestos, en un registro que no perdone (una herramienta como MyPortfolio sirve exactamente para esto). Si tras ese periodo no bates al índice, el propio criterio del hilo dicta la conclusión: tu mejor selección de valores es dejar de seleccionar valores.
4. ¿Y si no quiero elegir? No hace falta: la estructura núcleo-satélite que el propio hilo practicaba resuelve el dilema — núcleo indexado que garantiza el resultado del mercado, satélite acotado de selección para poner a prueba la presunta ventaja con dinero que puede permitirse estar equivocado.
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Lo que la indexación no resuelve
Para que este artículo tampoco sea una soflama en el sentido contrario, tres límites de la gestión pasiva.
El primero y mayor: la indexación no indexa tu conducta. El fondo replica al índice, pero el partícipe que lo vende en el pánico y lo recompra en la euforia obtiene mucho menos que el índice; el vehículo barato no cura el miedo ni la avaricia.
El segundo: indexarse es comprar el mercado tal cual está, incluida su concentración —cuando unas pocas megaempresas pesan una fracción enorme del índice, el indexado lleva esa apuesta dentro, la quiera o no—; es un riesgo aceptable, pero conviene saber que existe.
Y el tercero es de honestidad con el material de esta serie: este hilo lo escribieron seleccionadores de acciones a los que les fue bien, y los leemos precisamente porque sobrevivieron; por cada Margrave con su 15-17 % hubo foreros que se quedaron por el camino y no escriben hilos de trece años. La lección coherente con todo lo anterior no es «la selección funciona» ni «la selección es imposible»: es que funciona para una minoría que paga su precio completo, y que la honestidad —medirse, contarse los fallos, comparar contra el índice— es el único árbitro fiable de a qué grupo pertenece cada cual.
El primero y mayor: la indexación no indexa tu conducta. El fondo replica al índice, pero el partícipe que lo vende en el pánico y lo recompra en la euforia obtiene mucho menos que el índice; el vehículo barato no cura el miedo ni la avaricia.
El segundo: indexarse es comprar el mercado tal cual está, incluida su concentración —cuando unas pocas megaempresas pesan una fracción enorme del índice, el indexado lleva esa apuesta dentro, la quiera o no—; es un riesgo aceptable, pero conviene saber que existe.
Y el tercero es de honestidad con el material de esta serie: este hilo lo escribieron seleccionadores de acciones a los que les fue bien, y los leemos precisamente porque sobrevivieron; por cada Margrave con su 15-17 % hubo foreros que se quedaron por el camino y no escriben hilos de trece años. La lección coherente con todo lo anterior no es «la selección funciona» ni «la selección es imposible»: es que funciona para una minoría que paga su precio completo, y que la honestidad —medirse, contarse los fallos, comparar contra el índice— es el único árbitro fiable de a qué grupo pertenece cada cual.
Preguntas frecuentes sobre indexarse o elegir acciones
¿Qué porcentaje de fondos bate al índice?
Según los marcadores SPIVA de S&P, en fondos de renta variable de gran capitalización de EE. UU. solo en torno al 16 % bate a su índice a 10 años, un 10 % a 15 años y un 8 % a 20, netos de comisiones y corrigiendo el sesgo de supervivencia. En Europa las cifras son similares o peores. Además, los ganadores de un periodo rara vez repiten en el siguiente.
¿Es mejor empezar con fondos indexados o comprando acciones?
Para el patrimonio principal de un principiante, la evidencia favorece de forma abrumadora la indexación global de bajo coste: diversificación instantánea, costes mínimos y el resultado del mercado garantizado por construcción. La selección de acciones puede añadirse después, en una cartera satélite pequeña, cuando exista tiempo, método y una ventaja definida.
¿Puedo combinar las dos cosas?
Sí, y es lo que hacía el propio hilo: la estructura núcleo-satélite. Un núcleo indexado con el grueso del patrimonio y un satélite acotado para selección de valores, midiendo cada año el satélite contra el núcleo. Si el satélite no gana tras varios años, la conclusión se ejecuta sola.
¿Qué comisión es aceptable en un fondo?
En indexados, los TER competitivos rondan entre el 0,1 % y el 0,4 % anual. A partir del 1 % la carga empieza a comerse una fracción seria del interés compuesto, y un 2 % anual puede llevarse cerca de la mitad de la ganancia total en 25 años. Toda comisión debe justificarse con algo que no puedas conseguir más barato.
La honestidad como estrategia
Queda la paradoja que hace grande este material: el mejor argumento a favor de la indexación que se escribió en aquel hilo lo firmó un hombre que nunca se indexó. La pregunta correcta nunca fue «¿activa o pasiva?» —eso es fútbol—, sino «¿bato yo al índice, medido con honestidad, después de costes, durante años?». Quien responde que sí con datos tiene un oficio; quien responde que no tiene un tracker esperándole, y la tranquilidad estadística de estar haciendo lo que 9 de cada 10 profesionales no logran superar. En ambos casos, la herramienta decisiva es la misma que recorre toda esta serie: un espejo que no negocia.
Este artículo forma parte de «Sabiduría Rankiana», la serie que rescata las mejores lecciones de la comunidad de Rankia. Esta colección está dedicada a la Encuesta Margrave (2012–2025), el hilo creado por @Margrave que reunió 57.695 mensajes de 358 participantes. Las citas se reproducen con la ortografía normalizada y enlazan al mensaje original; cada idea se atribuye al usuario que la escribió. Las estadísticas de fondos proceden de los marcadores SPIVA de S&P Dow Jones Indices, enlazados en el cuerpo; los cálculos de comisiones son elaboración propia con capitalización compuesta.
Anterior artículo de la colección: Invertir a largo plazo: cuántos años son de verdad largo plazo.