En uno de los escasos libros de Economía del siglo XX a los que se puede honrar con el adjetivo de "clásico", Salida, Voz y Lealtad, su autor, Albert O. Hirschman, analizaba los modos en que los agentes económicos responden al deterioro del comportamiento de los agentes con los que interactúan ya sean estos individuos, empresas o instituciones.
Hirschman señalaba que hay dos mecanismos básicos de respuesta de un agente al deterioro en el comportamiento de otro con el que se relaciona. Uno, al que denominó la salida, consiste en dejar a un lado al agente cuyo comportamiento ya no es el adecuado o el pactado o contratado, y buscarse otro agente diferente con el que interactuar. El otro mecanismo, al que denominó la voz, consiste en quejarse, en negociar con la otra parte, en fomentar con incentivos, castigos o persuasión que esta otra parte recupere su anterior estándar de buen comportamiento.
Hirschman apuntaba que un error manifiesto del análisis económico convencional u ortodoxo es su olvido de la voz, o sea, de la política como forma de hacer frente al deterioro comportamental de los agentes económicos y de su apoyo casi exclusivo al otro mecanismo para solucionar este tipo de problemas, o sea, el centrarse en la salida, en el mercado y la competencia como casi única manera de fomentar el buen comportamiento de los agentes. En efecto, en los mercados se privilegia el mecanismo de la salida: si el producto de una empresa pierde calidad, la respuesta adecuada para sus clientes en un mercado suele ser el dejarla de lado e irse a la competencia.
En su maravilloso libro, Hirschman se dedicaba a investigar las complejas relaciones entre la salida y la voz, que a veces son complementarias y a veces sustitutivas, y dado que el uso de la competencia estaba de sobra estudiado por la Teoría Económica, se dedicaba a estudiar de que dependía el éxito o fracaso relativos de la voz respecto a la salida como mecanismo corrector del deterioro en el comportamiento de individuos, empresas y organizaciones.
Pues bien, no requiere un gran esfuerzo imaginativo darse cuenta de que el análisis de Hirschman viene como "anillo al dedo" a la hora de analizar la compleja cuestión de la emigración y de su control. Concretamente, resulta obvio que buena parte de los fenómenos migratorios puede encontrar su origen en el deterioro (ya sea en términos absolutos, pero también en términos relativos, es decir, en comparación con otros países) de las condiciones de vida en un país. Y es que, a fin de cuentas, ¿qué es la emigración sino el recurso a la salida como modo de afrontar por parte de la población de un país el deterioro o el estancamiento en sus condiciones de vida?
Ese deterioro (absoluto y/o relativo, repito) en las condiciones de vida de un país para amplios segmentos de su población puede deberse a causas exógenas, como el cambio climático por ejemplo, contra el que el uso de la voz, el quejarse no sirve para nada; pero también no es nada infrecuente sino todo lo contrario, que se deba a causas endógenas, como por ejemplo el comportamiento excluyente y rapiñador/explotador de sus clases y élites dirigentes. Ni qué decir tiene que en ese deterioro en las condiciones de vida de un país puede contribuir también, al menos en parte, el influjo de factores ideológicos/religiosos que llevan a no usar del control de la natalidad. Ya de eso había hablado Malthus hace dos siglos. Ni qué decir tiene que todo lo que acabo de decir se aplica a Marruecos.
Un sencillo gráfico, (véase GRÄFICO 1), puede describir perfectamente el asunto. En él, en el eje de abcisas, se muestra la parte de la población total (P*) a la que, siguiendo a Hirschman, podemos denominar población leal (PL). Se trata de la parte de la población total que (todavía) está lo suficientemente satisfecha o contenta con sus condiciones de vida como para no plantearse la opción de la salida, el irse del país, el emigrar. Por supuesto que esta población leal no es constante sino que el número de leales en cada momento dependerá de varios factores, entre los que destaca el nivel de deterioro en sus condiciones de vida.
El deterioro en la calidad de la vida se mide en el eje de ordenadas del GRÁFICO 1, de modo que podemos suponer que para un nivel de deterioro bajo, como d*, la población leal coincide con la población total ( PL* = P*), o sea que el nivel de calidad de vida es tal que nadie quiere salir o emigrar. Cabe sensatamente suponer que si el deterioro sube a un nivel dº, el número de leales disminuiría hasta PLº.
Para niveles crecientes de deterioro en las condiciones de vida se tendría, pues, un número decreciente en el número de leales, es decir que se estaría en presencia de una relación decreciente entre el deterioro en las condiciones de vida y volumen de población leal, una relación a la que podemos denominar Demanda Nocional de Salida (DNS), pues muestra para cada nivel de deterioro la cantidad de población (P* - PL) que estaría dispuesta a utilizar el mecanismo de salida e irse del país para "buscarse" una mejor vida. Son los emigrantes en potencia o potenciales (EP) Así, si el deterioro crece de dº a d', la población leal decrecería y paralelamente crecería el volumen de los emigrantes potenciales.
Obviamente, y como indica el gráfico, no todos los leales lo son en la misma medida. Están los muy leales, aquellos para quienes las condiciones de vida deberían deteriorarse hasta condiciones extremas antes de dejar se serlo, hasta el leal marginal, que es aquel al que le da lo mismo permanecer en él que intentar irse.
También decrecería la población leal, y esto es empíricamente muy importante, aunque no crezca el deterioro absoluto en las condiciones de vida o incluso aunque se produzca una mejora pequeña en esas condiciones si la DNS crece, lo que gráficamente se traduce en que la curva DNS se desplaza a la izquierda (¡cuidado con esto: cuando crece la DNS, gráficamente esto se traduce en una caída hacia la izquierda o hacia abjo de la línea DNS).
Es fácil comprobar (véase GRÁFICO 1A) cómo en este caso, aunque el nivel de deterioro sea el mismo, cae la población leal (de PLº a PL'). Las condiciones de vida pueden incluso mejorar bajando el índice de deterioro hasta el nivel d' en el gráficoy, sin embargo, y como se observa en el gráfico, esta mejora en las condiciones de vida no compensa el crecimiento en la DNS de modo que, a pesar de la mejora en las condiciones de vida, aumentaría EP, la gente dispuesta a salir, a emigrar. Sería ello consecuencia entonces del deterioro de las condiciones de vida no en términos absolutos, sino en términos relativos, es decir, en comparación con la mayor mejora en otros países.
La DNS puede así aumentar, reflejando un deterioro relativo en las condiciones de vida, a consecuencia de lo que se conoce como efecto demostración: el saber que las condiciones de vida son mejores y/o han crecido más "al otro lado" de la frontera se traduce normalmente en que las peores absoluta y relativamente condiciones de vida propias, "a este lado de la frontera", se perciben más agudamente, más "sangrantemente". Dicho de otra manera, la posición de la línea DNS depende del nivel de las condiciones de vida en los demás países. Y resulta obvio a este respecto que la revolución de la comunicación y de la información se ha traducido en un mayor conocimiento en cada país de las condiciones de vida en los demás países lo que, con seguridad, se ha traducido en un aumento de las DNS (un desplazamiento hacia la izquierda de las curvas DNS) en los países con peores condiciones de vida.
La implicación de lo anterior es clara: no basta con que las condiciones de vida en un país de emigrantes mejoren en términos absolutos (o sea con una caída en d, el nivel de deterioro), para que caiga la cantidad de emigrantes potenciales (EP), sino que han de mejorar en términos relativos con respecto a las de los países a donde quieren dirigirse estos emigrantes para que EP caiga, ya que la mejora en las condiciones de vida internas en el país de emigrantes (la caída en d) puede verse más que compensada por un aumento en la DNS (el desplazamiento a la izquierda de la DNS) si las condiciones de vida mejoran aún más en esos otros países. Es por ello que la ayuda al desarrollo, si se quiere que sea una política efectiva como freno a la emigración, habría de ser muchísimo mayor que la que ahora se hace, que, como se ve, no ha servido para nada.
Pero sigamos: la DNS, la cantidad de individuos a los que les gustaría usar del mecanismo de la salida no es la cantidad que realmente la pueden usar, pues usar del mecanismo de la salida, es decir, emigrar, no es ni mucho menos gratis: es por contra hacer algo muy costoso, incluso extremadamente costoso, y no todos a los que le gustaría hacerlo (con arreglo a la DNS), o sea, los que hemos denominado emigrantespotenciales (EP) pueden o están dispuestos a pagar ese precio. El "precio" o coste de la salida (Ps) se refiere al conjunto de costes monetarios y de otro tipo (emocionales por abandonar la familia y las relaciones sociales, físicos como los riesgos para la propia vida de la emigración ilegal) que, dependiendo de distintos factores, un emigrante se ve obligado a pagar si quiere cruzar una frontera.
Se puede, por consiguiente hablar, junto con la Demanda Nocional o Potencial de Salida, de de una Demanda Efectiva o Real de Salida (DES), que es la parte de la DNS que realmente "sale" o emigra. Esta DES también es decreciente, o lo que es lo mismo responde a la ley de la demanda, es decir que dada una demanda nocional de salida op volumen de gente que desea salir de un país, la cantidad que efectivamente lo hace depende negativamente del precio que ha de pagar por ello.
Gráficamente (véase GRÁFICO 2), la linea DES expresa la demanda efectiva de salida de la población EPº que -como ya se ha visto en el GRÁFICO 1- desea emigrar dado un nivel de "deterioro" en las condiciones de vida dº, en función del precio o coste de emigrar (Ps) medido en el eje de ordenadas. Si el precio o coste de la salida fuese nulo (Ps=0), la DES sería EPº ya que todos a quienes les gustaría emigrar dada la DNS para un nivel de deterioro dº, lo harían. Si el precio o coste de la salida es psº, la cantidad de emigrantes que "paga" ese precio y efectivamente sale es sº. Obviamente, si el precio de la salida se eleva a ps' (porque, por ejemplo, se ponen más vallas, o se les trata "peor" si logran saltárselas, y se les expulsa sin más miramientos si es que el país de donde vienen deja hacerlo) la cantidad de "salidas" , o sea, de emigración disminuiría.
Dependiendo de la elasticidad de la línea DES, o sea, de su inclinación, el efecto desincentivador de los ascensos en Ps sobre la salida será mayor o menor. Pero suponer que la DES es vertical, es decir que el precio o coste de emigrar no tiene efectos sobre la cantidad de personas que realmente emigran es un supuesto tonto que revela una confusión entre la DNS y la DES.
En efecto, cierto que el precio/coste de la salida (Ps) y sus variaciones no tiene efectos sobre la DNS, y en consecuencia, tampoco lo tiene sobre la cantidad de emigrantes potenciales (EP), pero con total certeza sí tiene un efecto restrictivo sobre la DES, la cantidad que realmente se pone a emigrar. "Lo de Ceuta" de este verano ha sido un ejemplo claro de esto que se acaba de decir: bastó que en redes sociales se difundiera el bulo de que el Ps de entrar en España había caído sustancialmente para hacer que 80.000 personas se lanzaran sin más a cruzar la frontera a nado o como fuera. Tras constatar que el precio de entrar no había variado, la mayoría tomaron al día siguiente el camino de vuelta. Los que se han quedado son los que creen que, una vez ya dentro, el precio a pagar va a ser más bajo y les compensa permanecer. Y lo harán, eso dice el análisis, a menos que Ps suba Pero lo que importa, para el análisis, es que -dado un precio de la salida", p.ej., psº, hay toda una parte de la población (EPº - sº) de personas que desearían irse pero que no pueden hacerlo. A esos emigrantes frustrados por cualesquiera razón sólo les queda ejercer la opción de la VOZ, o sea, buscar activamente el cambio político/económico "desde dentro" para contrarrestar el deterioro en sus condiciones de vida. Son los quejicas, los descontentos, los revolucionarios, los que pueden efectivamente cambiar la situación en en el país en el largo plazo. Y eso siempre lo han sabido las clases y elites dominantes en los regímenes excluyentes, y por ello siempre han estado más que dispuestas a tolerar e incluso fomentar la salida de los desafectos a su régimen, como los definía el régimen franquista.
Y, ahora, merece la pena observar qué pasa si sube el precio de la salida a Ps'. Pues, resulta obvio que, a la vez que disminuye el número de "salidas" o de emigrantes, aumenta paralelamente el número de "quejicas". Un efecto obvio de la ley de la demanda que siembra serias dudas acerca de la racionalidad/eficacia de tantos buenistas de la izquierda parroquial más eclesiástica que, guiados como siempre por la mejor de las intenciones, favorecen las políticas que rebajen el precio de la "salida" y acaban a la vez favoreciendo la salida de quienes serían los enemigos de esos regímenes autoritarios y excluyentes que son la causa real en muchos casos de las penurias que sufren las poblaciones de sus países.
Y como las implicaciones de todo este análisis para "lo de Ceuta" son obviad, directas e inmediatas, ¿para qué escribirlas yo? Se las dejo al amable e inteligente lector, que ya este post se está alargando demasiado para ser el propio de un asunto veraniego.