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(IV ReichA tenor de lo que está pasando, un moderno Von Clausewitz podría quizás concluir que la política monetaria es la continuación de la guerra por otros medios. A día de hoy, gracias al euro y  la política monetaria que dirige su destino, Alemania ha logrado ya todos los objetivos que consiguieran las divisiones panzer en la II Guerra Mundial, pero a coste cero, sin pegar un tiro...y, encima, beneficiándose económicamente. Ya domina la mayor parte de la Europa Occidental, con la excepción -como entonces- de Inglaterra. En algunos países, los llamados "rescatados", la soberanía de sus gobiernos es meramente formal; y en los demás, el poder está al cargo de partidos "colaboracionistas" con Berlín. Queda tan sólo, como entonces, una leve "resistencia" callejera de escasas repercusiones, al menos de momento.

 

(New Monetary Theory. NMT) Fue una pena que en los billetes de las antiguas pesetas desapareciera aquel letrerillo que rezaba que "El Banco De España pagará al portador tantas pesetas". Ello ponía a las claras que los billetes eran una deuda de "alguien". Siempre había ingenuos y crédulos que creían que esa deuda era una deuda de un banco más, como cualquier otro, cierto es que puesto que llevaba el rimbombante nombre de  Banco de España y estaba nacionalizado, ello  le obligaba a que en cualquier momento tuviese que saldar sus deudas (o sea, si uno iba y presentaba un billete en ventanilla)  en forma de auténtico dinero, o sea, en forma de algunas virutas arañadas de alguno de los lingotes de oro que se atesoraban en las cámaras del edificio de la Plaza de la Cibeles. 

Los más avisados, sin embargo, bien sabían sí, que esos billetes eran una deuda, pero no una deuda "privada" del Banco de España, sino una suerte de deuda pública puesto que al ser el Banco de España del Estado Español, sus deudas eran deudas del Estado. Los billetes eran, pues una suerte de deuda pública, sólo que a diferencia de la otra, de la que sí se llamaba explícitamente  Deuda Pública, no pagaba intereses. Y, entonces, si no pagaba intereses, ¿por qué tenía valor? ¿por qué el dinero valía? El valor de la deuda encarnada en los billetes del Banco de España dependía del hecho de que el propio Estado la imponía tanto como el medio en el que los ciudadanos pagaban los impuestos,como el medio  que los particulares pudieran usar a fin de saldar sus deudas interpersonales, hacer sus transacciones y forma de atesorar o guardar su riqueza para el futuro. En consecuencia, el valor de los billetes del Banco de España dependía de la capacidad del Estado de obligar a su uso para pagar los impuestos y  en las transacciones privadas. Y esto pasaba para cualquiera otro dinero nacional en forma de billetes  emitido por el banco central de cualquier estado. Por eso, el valor de la moneda de un estado en quiebra se hunde. Por eso, cuando hay una revolución o un golpe de Estado, quienes toman el poder lo primero que hacen es cambiar de moneda, para señalar que son otro Estado. Por eso, también, los golpes dictatoriales han podido estabilizar al menos inicialmente una moneda cuando el gobierno democrático no era capaz de hacerse con el control de una sociedad. Antes, todo esto estaba tan meridianamente claro que Keynes pudo citar una frase (apócrifa) de Lenin en la que éste indicaba que uno de los medios para acabar con un estado capitalista era mediante la inflación. 

Pero la implicación de todo esto es que no hay diferencia cualitativa entre que el Estado se financie emitiendo deuda o emitiendo billetes. Por supuesto, le es más barato hacerlo usando la "máquina de hacer dinero". Y si le es más barato al Estado, le es más barato al conjunto de sus subditos. Pues porque el Estado no es democrático y no representa al conjunto de los ciudadanos. Si el Estado se financia emitiendo Deuda Pública, ésta es comprada por aquellos que tienen riqueza, que ganan así sus buenos intereses prestándosela al Estado. Más adelante, a su vencimiento, cuando el Estado ha de devolver el principal y los intereses a sus acreedores, de dónde saca los fondos para ello...pues de los impuestos. En términos netos, por tanto, en la financiación por Deuda, se produce una redistribución que acarrea recursos de los más pobres que no pueden comprar deuda a los más ricos, que sí. 

Si, por contra, la financiacaión del Estado se hubiese realizado emitiendo dinero y la situación de partida fuese de pleno empleo, entonces, la mayoir cantidad de dinero en circulación hubiese producido inflación, lo que supondría una pérdida de riqueza de aqello que tuviesen riqueza en forma monetaria, en dinero. No es extraño que quien más se opone a la financiación del Estadop por emisión de dinero sean los más ricos en dinero: tienen un pánico cerval a la pérdida en el valor real de su riqueza consiguiente a la inflación.

En consecuencia,  si un Estado pierde su capacidad de emitir dinero en el marco de una unión monetaria, eso beneficia obviamente a los ricos.

 

(la importancia de los adverbios) ¿Salirse del euro? Pues, porque no. ¿Salirse ordenadamente del euro? Pues, ¿por qué no?

 

(problema de regla de tres) Cataluña y el País Vasco eran a Andalucía y Extremadura como Alemania es a X .

(Solución: X=España)

 

(reformas estructurales) Los "progresistas", que sin descanso defienden la necesidad y urgencia de seguir  con el "programa" de reformas estructurales nunca dicen si llegará un día en que ya estén todas hechas, y puedan al fin descansar en sus desvelos. Estoy seguro de que sí. Estoy convencido de que sueñan que, en un futuro y tras largas luchas contra los "conservadores" que cuestionan y se oponen tan incansablemente como ellos a la implementación -como ahora se dice- de las sucesivas reformas estructurales, llegará el día de su victoria total. Pero, cabe preguntarse, ¿en qué consistirá ese punto final? Porque nunca los "reformadores estructurales" lo dicen con claridad. Pues bien, no nos engañemos con las distintas reformas en concreto: la del mercado de trabajo, la de la seguridad social, la del sistema sanitario, etc., etc., pues el objetivo final del entero "programa" entero de las reformas estructurales, su conclusión y triunfo final sucederá cuando tras todas ellas  se logre por fin la creación de una auténtica y total economía de libre mercado como forma de organizar la entera vida económica y social de nuestra sociedad. Será este su momento de gloria. El momento en que la realidad económica se adapte por fin y totalmente al modelo teórico ideal que generaciones sucesivas de  economistas desde Adam Smith han creado en incontables artículos y libros: una economía de competencia perfecta. Pues se podrá acusar de muchas cosas a los "progresistas" de las reformas estructurales pero no de no ser unos auténticos idealistas gente -economistas- con un ideal a cumplir o lograr en su vida, cual es que la realidad económica se conforme al ideal, a su ideal, que es el de una economía de libre mercado tal y como lleva tiempo descrbiéndose en la inacabable ristra de libros de Economía que desde Adam Smith se han venido publicando en alabanza del libre mercado. Una economía donde ningún mercado esté sometido a ninguna regulación por parte de los poderes de la sociedad. Una sociedad que sea por fin y enteramente una sociedad de mercado. Ése es el  paraíso soñado por algunos. Ese es el infierno previsto por otros, entre los que me cuento.

 

(uniones monetarias y guerra) Quizás valiera la pena investigar detalladamente lo que podría denominarse hipótesis monetaria de la guerra, que vendría a decir que toda unión monetaria entre países que no satisfacen los criterios de un Área Monetaria Óptima sólo puede llevarse a cabo tras una guerra. La razón de ello estaría en que los desequilibrios y asimetrías entre países diferentes pero que comparten una moneda común en el devenir económico en la medida que no pudiesen ajustarse por vía monetaria acabarían generando tensiones entre ellos que al final se traducirían en conflictos violentos.La guerra de Secesión norteamericana y las guerras carlistas decimonónicas españolas podrían ser ejemplos de la verosimilitud de tal hipótesis. La hipótesis, por otro lado, no es nueva. Ya la avanzó Martin Feldstein en la década de los noventa del pasado siglo cuando profetizó que el euro traería la III Guerra Mundial.

 

(Economía tóxicaSostienen Michele Boldrin y J.I.Conde-Ruiz que "el Gobierno acierta en el hecho de que la austeridad, al bajar el coste de financiación y liberar recursos que ahora se utilizan de manera poco productiva, crea las condiciones necesarias para el crecimiento" (Reformar la fiscalidad para crecer, El País, 20/7/2012). Veamos esos efectos expansivos de la austeridad. Respecto al primero, parece claro que no está tan claro. La austeridad puede o no aumentar los costes de financiación si un país no es soberano en su capacidad de emitir dinero. Grecia, Italia, Portugal y España han visto cómo la austeridad no ha servido para abartar los costes de financiación de sus deudas "soberanas", en la medida que los dioses de los mercados -que nunca se creen la Economía Neoclásica, al contrario de quienes creen en ellos- prevén justificadamente que la austeridad hará más difícil pagar los intereses y el principal de las deudas. Pero, en lo que respecta al segundo de los efectos de la austeridad generadores  de crecimiento, ¡virgen santa! ¿Es que Boldrin y Ruiz-Conde están tan ciegos que no ven las tasas de desempleo de recursos de una evconomía como la española consecuencia de la austeridad? ¿Quieren que todavía se "liberen" más recursos usados de forma "poco productiva" con casi un 25% de tasa de desempleo?¿Tan tóxico es acaso el "pensamiento" económico neoclásico que ya produce realmente un efecto neurológico tan discapacitador como esa ceguera cognitiva?

 

  1. #1
    cachonbrena

    ¡Dios mio! Tengo que dejar de leer a economistas, se demasiado, tenemos las mismas pesadillas. Menudo repaso Fernando, has tocado todos mis pavores. Hasta la equiparación de Alemania y Cataluña, ¡aaggg! ¡Maldita droga! Que vicio este el de intentar entender.

    Dándole al vicio recordé ese cuentecito de tanta actualidad: cabritos, pingüinos, ratas y serpientes. (http://web.usal.es/~anisi/Fin%20de%20Semana/pcrs.htm) ¡Cuánto rata y cuanto pingüino! Lo malo no son los ratas, deberíamos darlos por descontados, la catástrofe es ese océano de pingüinos que nos lleva al desastre de la forma más boba mientras los ratas se frotan las manos con su sonrisa maligna.

    Como soy muy aplicado (je, je) llegué “casi solito” a esa evidencia de que al que de ningún modo le interesa la inflación es al que es rico en dinero. Leyendo que decíais los economistas serpiente… blanco y en botella, en mi mente se hizo la luz y espetó: “¡La leche!”. Y digo que fue el descubrimiento de algo obvio porque estamos inundados de esa propaganda que parece veraz con esa frase de márquetin que dice que “la inflación es el impuesto de los pobres”. ¿Y si… un día que no sepas que hacer te lías la manta a la cabeza y desarrollas esto?

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