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Si hay una entidad que se caracteriza por las autocríticas es el FMI; hace un tiempo fue la única entidad que hizo autocrítica respecto a lo que hizo y a lo que no hizo durante los años previos a la crisis y ahora es la primera entidad que hace una autocrítica respecto a lo que ha hecho en Grecia.

Hoy se conoce el informe demoledor, (y eso teniendo en cuenta que está lleno de “atenuantes” o explicaciones), en el que básicamente se constata que el FMI se pasó por el forro sus propias normas, y en el que se constata que los resultados no son los que se dijeron en su momento, que a su vez eran muy optimistas. De hecho la única conclusión valida es que resulta que en aquel proceso de 2010, lo único que se rescató fue la eurozona, a cambio de hundir a Grecia. En fin, realmente no era tan difícil llegar a dicha conclusión, (por ejemplo me gustaría recordar el post doble “rescate en Grecia”, en el que explicaba en aquellos momentos esto).

Con dos cosas, no estoy de acuerdo en el informe; la primera es que a pesar de que nos digan que se han salvado los mercados financieros o la eurozona, en realidad lo que se ha hecho es dar una patada para adelante a cambio de empeorar las cosas. Es decir, los riesgos y los problemas de los mercados financieros y de la eurozona son hoy peores que cuando se inició el rescate, porque tarde o temprano, alguien entenderá que por mucho que se manipule, la realidad es la realidad, y que además los mercados financieros acaban dependiendo de la economía, por lo que el plan de hundir la economía para salvar a los mercados financieros, lo único que genera es burbujas y más problemas.

El segundo aspecto es más absurdo aún, y nace de un mal que parece que afecta a demasiadas personas, y en este caso el FMI paradójicamente  por el mero hecho de la autocrítica parece que es incluso más grave. Me explico; ¿De qué demonios sirve que el FMI haga la enésima autocrítica si siempre hace lo mismo?. Se puede entender el hecho de que alguien reconozca un error, y en consecuencia cambie sus acciones, planteamientos, diagnósticos y medidas. Pero, el “me he equivocado”, pero sigo en la misma una y otra vez es esquizofrénico.

En todo caso, me gustaría aclarar que en realidad la autocrítica no es más que una campaña de imagen porque en realidad es fácil inferir que no había equivocación posible; se trataba, antes de 2010 y después de 2010 de salvar a las entidades financieras de fuera de Grecia, y para esto todo valía. Eso fue lo que se buscaba, eso era lo que con un mínimo de sentido común suponían todas y cada una de las medidas y eso es lo que ha ocurrido, (con el matiz de que aún no se han desmoronado, pero que lo harán). Como quiera que esto no se ha reconocido en ningún momento, y se nos vendía aquello de la recuperación económica, ahora hay que decir aquello de que nos hemos equivocado, o bien podemos optar por aquello de “los cisnes negros”, que también constan en el informe, entendidos como “paso algo imprevisto”, (otra explicación destinada a manipular y engañar como también puse en su momento).

Pero el caso es que esta autocrítica nos permite ver otras reacciones; por ejemplo Almunia lo defiende en base a que “poco se podía hacer” y en relación a que no disponían de tiempo para estudiar el doctorado en economía y esperar a resolver el problema. Como defensa es patética, se mire por donde se mire; Por un lado, me gustaría recordarle a Almunia, (y a los otros), que con lo necesario se viene de casa, o simplemente se vuelve a su casa, y si tal que se presente a un puesto directivo y vuelva a coger un micrófono para pontificar como si fuese miembro del Gran Sanedrín, cuando en realidad sepa de que está hablando.

Esto es más grave, porque si el problema es de conocimientos, resulta que le voy a dar una sorpresa, no hace falta el doctorado, sino que cualquier estudiante de economía sabrá en su primer año que todas y cada una de las medidas que se han tomado fueron en dirección contraria a lo que corresponderían. De hecho, el nivel de burrada ha sido tan grande, que ni tan siquiera se necesita haber comenzado la carrera, sino que con un mínimo de sentido común ya tendríamos la solución, sobre todo cuando las cosas no funcionan.

En todo caso, debemos tener en cuenta que a estas alturas del partido, supongo que ya se habrá puesto a lo de estudiar y habrá tenido tiempo por lo menos de echarle un par de tardes al asunto y se dará cuenta de que no se aclara demasiado, en contradicciones tan evidentes, como que hace algún tiempo (concretamente en 2008)  confiaba la salida a los estabilizadores automáticos, olvidando que eso es precisamente lo que se han cargado a lo largo de este tiempo y olvidando también que precisamente en estos días se está proponiendo una reforma de la seguridad social, (estabilizador automático por antonomasia), que supondrá que los pensionistas cobren más cuando la economía  va bien y cobren menos cuando la economía va mal; (¿hace falta un doctorado para entender que esto es precisamente lo contrario a lo que es un estabilizador automático?, ¿o que los estabilizadores automáticos son instrumentos para estabilizar la economía?).

Pues parece que la defensa es que era un inútil, (no en estas palabras, pero la idea subyacente es esa), y que lo sigue siendo y parece que lo va a seguir siendo por supuesto sin plantearse, (como ninguno de los otros), la mínima posibilidad de irse a menos que los echemos, (complicado porque resulta que a estos ni tan siquiera se le vota). Pero bien pensado; ¿Cómo se va a ir?. Al final es evidente que al igual que el FMI, lo que buscan va por un lado, y lo que afirman (y los intereses de los ciudadanos)  van por otro, de tal forma que de vez en cuando nos toca aguantar gilipolleces de este estilo para explicar precisamente esto.

Pero sin duda la tercera opción la tenemos en un Banco Central Europeo, que confunde la independencia con la inmunidad, y ante la pregunta acerca de una autocrítica o si se han hecho mal las cosas con Grecia, se pasa de todo con un “no, exactamente”. Básicamente la opción que toma el BCE es la de siempre; lo hemos hecho todo perfecto y aquí absolutamente nadie tiene nada que decir, nada que opinar y nada que criticar porque como somos independientes, guapos y un poco chulitos hacemos lo que nos da la real gana, proponemos lo que nos salga de los… y pasamos de andar con historias estas de sí lo hemos hecho bien o mal.

En fin, lo peor es que esto es representativo de lo que nos encontramos por ahí, de tal forma que al final nos encontramos con un sistema en el que los que tienen el poder sobre los distintos estados no responden absolutamente de nada, no tienen el más mínimo pudor, decencia y desde luego no se cortan absolutamente nada en decir que todo lo hacen por el bien de la sociedad en un entorno democrático.

Y al final lo que nos encontramos es la microeconomía y la macroeconomía completamente destrozadas, lo que significa pueblos y lo que es más importante, personas destrozadas, por unas medidas, una manipulación, mentiras, engaños de una opereta que por mucho glamour, trajes caros, cargos rimbombantes, expertos y micrófonos alrededor, es ya demasiado cutre.

  1. #3
    07/06/13 14:35

    El problema en esta crisis con respecto a otras y lo que la hace crónica es que no hay manera que se destruya el crédito que carece de base. Todas las crisis financieras están causadas por que un cambio en la percepción de los actores hace que de pronto se perciba que hay más crédito que “cosas reales” (o más culos que sillas por decirlo en la metafora más socorrida). Si todo va bien, se destruyen culos hasta que los actores deciden que ya cuadra. En realidad nunca cuadra pero el truco es que todo el mundo baila y nadie se intenta sentar no pasa nada.

    El problema que tenemos es que esta vez los culos no se destruyen y van dando vueltas. Por ejemplo, estaba claro que la deuda pública griega era impagable y se debería haber hecho una quita gorda bien deprisita. ¿porque no se hizo? Es cierto que en parte se protegió a las entidades privadas tenedoras de deuda griega de forma consciente pero eso es un resumen demasiado breve para sacar todas las conclusiones. Para mi gusto el analisis ha de contemplar también la grave culpa de los expertos ultraideologizados que tenían la voz cantante y el problema que crearon las agencias de calificación.

    Respecto a los expertos, su sesgo ultraideológico provocó que el diagnóstico sobre los motivos por los que el estado griego iba a la bancarrota fuera equivocado. En esa época yo tenía mucho trato con un cliente griego. Aunque era un empresario me decía que en Grecia nadie pagaba impuestos y citaba el caso de la huelga de gasolineras porque salió una ley para que llevaran contabilidad o la huelga de taxistas por el mismo motivo. Pues bien, ninguno de los expertos que analizaron el problema de Grecia atinó a ver ese detalle. Solo vieron pensionistas forrándose, parados dándose la gran vida, funcionarios a tutiplén y el tipo de cosas que esta gente suele ver. Ninguno dijo “wait, aqui nadie paga impuestos! como no van a tener deuda pública disparada?”.

    Esos mismos expertos, empezaron a confundir el impago de un vencimiento de la deuda (“default”) con una quiebra. Esto lo hacían porque su ideología enloquecida se basa en el odio al estado y por tanto mostrar que los estados pueden quebrar como si fueran una p.... empresa resultaba una gran avance para su religión. La realidad es que un estado no quiebra nunca como una empresa porque el terrotorio, la gente y las infraestructuras no se pueden embargar. Lo que sucede con un estado es que algunas de sus emisiones (o todas aunque eso no ha pasado nunca) de deuda son impagadas o pagadas con quitas unilaterales. Esa es la gracia del Estado, que no quiebra.

    Aquí entran las agencias de calificación y sus amenazas de recalificar la deuda de Grecia, de los estados miembros del UE, del BCE y hasta del sursum corda si se hacía una quita de medio euro en alguna emisión griega. Eso fue lo que bloqueo un año las quitas y obligó a la comedia de la quita “voluntaria”.

    Volviendo al principio, cuando acaba un periodo de exceso de crédito, se produce un pánico momentáneo durante el cual hay que dejar que se destruya capital. Concretamente, se debería haber dejado que mucha parte de la dedua griega desapareciera ya que era humo. Pero no se podía por otra influencia nefasta de la ideología neoliberal. Esta religión laica era la que llevó la voz cantante en la redacción de los estatutos del BCE. Eso impidió que se conviertiera en un pagador de último recurso de los bancos europeos (además de varias lacras más). En una economía no dominada por locos ultraliberales, se habría dejado caer la deuda griega y se habría prestado a los bancos afectados. También se habría refinanciado una parte de la deuda griega a largo plazo para evitar la crisis de solvencia.

    Para resumir, los errores del FMI y la troika no fueron errores al azar sino errores causados por dos factores, su impregnación intelectual de los principios hayekanos y como dice Tomás, la voluntad de proteger a los tenedores privados de deuda griega de pagar por sus errores.

    La habilidad de los tenedores de deuda foul para evitar reconocerlo en sus balances y la obcecación de los ideólogos en no dejar que se refinancie a largo plazo con respaldo estatal con los dos factores claves de la cronicidad que observamos.

  2. #2
    07/06/13 11:17

    Te toca hablar de otros "expertos".

    http://economia.elpais.com/economia/2013/06/06/actualidad/1370549864_909018.html

    Si un experto piensa así, muera la inteligencia.

  3. #1
    07/06/13 09:59

    Su receta es sostenella y no enmendalla. Todo un canto a la insumisión y desobediencia. El que primero lo haga empezará a crecer.

    "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados"
    Albert Einstein.

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