Ha terminado el año 2025 y la rentabilidad de la cartera ha sido del 50,14%. Sin bancos, sin fondos… pilotando las inversiones.
La cartera desde el origen a distintos plazos presenta esta “tarjeta”
Son rentabilidades que no consigue nadie de la “industria” invirtiendo en renta variable española y estos registros confirman lo que vengo defendiendo desde hace años, un inversor debe tomar sus propias decisiones y nunca debe delegar lo fundamental dejando que otros elijan sus inversiones y asignen sus recursos. Si lo hace muere como inversor.
Es cierto que hay muy poco apoyo para los que empiezan a invertir directamente en acciones. La “industria” es muy fuerte e impone su relato favoreciendo todo aquello que le da comisiones. Impone su forma de entender la inversión como si fuera la única posible. Su negocio no es tu rentabilidad, son sus comisiones.
No obstante, si se busca se encuentra, hay webs de inversión que aportan experiencias y herramientas de forma gratuita, cuentas e inversores que aportan sus conocimientos y pueden ser aprovechados por quien quiera utilizarlos. Los inversores que invertimos directamente en empresas solo nos tenemos a nosotros mismos, no hay una industria detrás que nos de soporte, ni la necesitamos.
La formación, la reflexión, la observación y el apoyo en la red de otros inversores, pueden y deben ser utilizadas para caminar hacia el objetivo de ser inversor. Si no te bajas del autobús, nunca aprenderás a pilotar tus inversiones.
Hace muchos años que comencé mi recorrido como inversor. Aunque la rentabilidad la mido desde comienzo del año 2004, comencé con inversiones financieras alrededor del año 90, hace poco más de 35 años.
Desde hace unos 20 años, invierto exclusivamente en RV española y no ha sido hasta este mismo año 2025 cuando he incorporado desde hace medio año un par de empresas USA. Es la propia evolución, son empresas de calidad y no importa la nacionalidad.
Dado el comportamiento de la bolsa española en 2025 creo que no es relevante a efectos comparativos y sirve como referencia la comparación con el Ibex con o sin dividendos y con cualquier fondo que invierta en el mercado español. No hay nadie que supere mi rentabilidad ni la seguridad que tienen mis inversiones.
No voy a entrar ahora en el detalle de la cartera que se puede ver en este enlace: https://josemanueldurba.com/informes/category/rentabilidad-cartera-a-fecha-31-12-2025/
Hace poco tiempo he retomado el blog en Rankia “Invirtiendo en Empresas” https://www.rankia.com/blog/invirtiendo-en-empresas y ya llevo publicados algunos artículos en la línea que quiero seguir en esta etapa.
Mi intención es contar historias reales y reflexiones sobre las situaciones que se van produciendo en cada momento. Oportunidades, riesgos, miedos, alegrías y preocupaciones en función de la situación cambiante del mercado.
Contar como ha ido evolucionando mi forma de enfocar las inversiones que, aunque siempre ha estado basada en los fundamentales y en la línea de comprar y mantener, han evolucionado muchísimo desde los inicios:
LOS INICIOS EN LA INVERSIÓN FINANCIERA:
A principios de los años 90 invertía en pagarés, letras del tesoro, repos y similares. Eran años que se cobraban unos intereses del 12-15% y yo estaba más centrado en mi trabajo que en las inversiones.
Conforme los tipos fueron bajando, salte a los fondos de inversión que entonces era algo nuevo. Tenía la cuenta en un banco de inversión y lo hice sobre todo porque me decían que no había que pagar impuestos y que obtendría una rentabilidad normalita, pero bastante segura.
Con la primera privatización de Argentaria a principios de los 90 entré directamente en acciones por primera vez, con mucho miedo, pensando que era un riesgo enorme. La “industria” clasifica las inversiones y los perfiles según sus intereses de forma que le facilite la colocación de sus productos y, según el banco era una inversión “muy agresiva”. Pero como al mismo tiempo me decía el gestor del banco que era segura, hice una prueba solicitando algunas acciones con la esperanza de vender lo más pronto posible con una buena rentabilidad. La primera privatización de Argentaria fue un éxito para los que compramos y una vez perdido el miedo me lance al “riesgo infinito” comprando en la segunda privatización (que ya no fue tan buena). Era un porcentaje muy pequeño de la cartera.
Una vez perdido el terror a la renta variable, me quede solo con algo de miedo y por aquellos años 90, compre otras acciones de “alto riesgo” como Endesa, Repsol, Telefónica, Iberdrola que pasaron a formar parte de la cartera financiera de forma minoritaria. Entonces se les llamaba “Matildes” y las viudas las compraban porque eran inversiones seguras y daban buenos dividendos con los que complementar su pensión de viudedad.
Independientemente de estas inversiones financieras, desde siempre, he tenido inversiones inmobiliarias de las que nunca he comentado nada en lo que he publicado, aunque hace años recuerdo que publiqué un artículo en Rankia relacionado con una inversión real en inmuebles. En esta nueva etapa del blog, también quiero publicar algo sobre este tipo de inversiones. No se trata de las típicas inversiones inmobiliarias, son algo “especiales”, son inversiones “familiares” y a plazos muy muy largos.
INVERTIR EN SERIO:
Hasta el año 2004 el planteamiento con las inversiones financieras era una forma de conservar el dinero en algún sitio y conseguir algo de rentabilidad. No invertía con mentalidad de inversor, era más una mentalidad de ahorrador o algo parecido.
En el año 2004, cuando ya pensaba que el mercado inmobiliario estaba entrando en zona de peligro, decidí que debía vender algún inmueble. Todas las inversiones en inmuebles las hago al contado por lo que, si se producía una crisis (como la que sucedió unos años más tarde) el riesgo no era mortal, pero me haría daño y una venta en aquel momento suponía una reducción del riesgo inmobiliario y a la vez suponía una buena entrada de efectivo en un buen momento.
2003 fue un buen año en bolsa y, como ya había perdido algo de miedo a la renta variable y la estaba siguiendo día a día por los fondos de inversión que tenía entonces en cartera y algunas acciones, pensé que era un buen momento para pasar dinero de inmuebles a la bolsa y aumentar la parte financiera de las inversiones.
La cartera al inicio de 2004 estaba compuesta en su mayor parte por fondos, con algo en bonos y unas pocas acciones (las Matildes). En 2007 (creo que fue en el 2T) pase todo a fondos monetarios y en 2008 la cartera estuvo compuesta por fondos monetarios, una empresa que tenía más dinero en caja que su capitalización en bolsa (Iberia) y unos pocos bonos españoles esperando a vencimiento.
Una vez el dinero estuvo a resguardo, como ya había decidido que quería invertir en serio y hacerlo exclusivamente y directamente en acciones, me dedique durante más de un año a estudiar un gran número de empresas, de forma que, después del verano de 2008 ya tenía seleccionadas unas cuantas empresas y calculados los precios a los que quería comprar.
Para estudiar las empresas tenía el bagaje de mis estudios en económicas y algunos cursos superiores de finanzas, dirección y estrategia, pero sobre todo tenía la experiencia de haber ocupado puestos de dirección en varias empresas de distintos sectores y tamaños. Algunas de ellas las había creado yo mismo. Conocía el funcionamiento de las empresas porque lo había vivido desde dentro, dirigiendo empresas durante muchos años.
No solo era la experiencia en dirección de empresas, también había trabajado con equipos de primer nivel, capaces de llevar empresas desde la quiebra hasta convertirlas en el número uno mundial y también había dirigido proyectos, relacionados con la planificación, con equipos de élite pertenecientes a consultoras que eran líderes mundiales.
Desde siempre había utilizado la planificación como instrumento de gestión. La lógica del análisis de empresas es la misma que la de la planificación.
En analizar gráficos “estaba pez”, pero en entender el negocio y analizar empresas desde el punto de vista fundamental tengo una ventaja competitiva que solo se consigue con años de experiencia. Entender el negocio, evaluar las probabilidades de que los planes de negocio sean creíbles, prever su capacidad de crear valor y crecer, y ser capaz de adelantarse a los acontecimientos es mi ventaja competitiva que se manifiesta en los resultados indicados en el cuadro del inicio.
Una vez analizadas aquellas empresas, solo quedaba esperar a que llegaran los precios que tenía calculados. El dinero estuvo en fondos monetarios, esperando la oportunidad alrededor de un año y medio sin apenas moverlo. La paciencia es una virtud que la llevo bastante bien.
PILOTAR MIS INVERSIONES:
A principios de 2009 empezaron a entrar los precios que había calculado. Pensé que era el momento y me lancé a muerte con todo.
La verdad es que “a huevo visto” debí esperar 1-2 meses más, los precios los tenía acotados y empecé a comprar cuando estuvieron en el entorno de los cálculos, sin esperar a la parte baja de la acotación. La bolsa siguió bajando hasta mitad de marzo y en un mes y medio perdía una cantidad importante, pero tenía confianza y aguanté. La verdad es que ahora no sé si hubiera aguantado, al menos no hubiera tenido tanta confianza como tuve entonces.
Las compras que hice en aquel momento por importes en el entorno de 25.000€ cada una, fueron estas:
El 13/1/2009 compre SAN a 6,53€/Acc
13/1/2009 Repsol a 15,23€/Acc
15/1/2009 BBV a 7,42€/Acc
19/1/2009 Mapfre a 2,20€/Acc
30/1/2009 Mediaset a 6,25€/Acc
30/1/2009 Iberdrola a 6,00€/Acc
A principios de 2009, la cartera quedo formada por estas empresas que se añadieron a las que ya tenía: Iberia que estaba esperando su fusión con British y la había comprado en varias fechas a lo largo de 2008 a un precio medio de 1,57€/Acc y algunos fondos de inversión (Fidelity y Robeco) junto a unos bonos españoles, con la intención de ir vendiendo fondos y bonos más adelante e ir comprando más acciones.
Pronto vendí los fondos y los bonos y me quedé definitivamente con toda la cartera en acciones. Desde entonces ya no he vuelto a tener dinero en fondos y lo gestiono todo directamente.
La filosofía de inversión, desde entonces, ha seguido una línea de inversión por fundamentales, comprando y manteniendo, además de centrarme en el mercado continuo. No obstante, mirando el pasado me doy cuenta que, sin perder la línea principal, ha habido una gran evolución. Eso es otro de los temas que quiero contar en el blog a partir de ahora.
INVERTIR ESCALANDO:
También me di cuenta que podía escalar en tamaño para poder invertir como los grandes inversores. Invertir con mayúsculas. Pero, necesitaba más volumen para poder dedicarme totalmente al estudio e inversión. Había que dedicar mucho tiempo y trabajar a lo bestia para invertir de la forma que quería.
Para que me compensara, necesitaba una cartera de varios millones y solo con la mía no llegaba. Sigo más de 80 empresas y continuamente estudio nuevas que se van incorporando (o no). Seguirlas supone el estudio inicial y el seguimiento trimestral de la información económica que publican, además de las noticias relacionadas con ellas y con el mercado en general.
Entonces me “asocié” con algunos inversores y conseguí reunir un volumen importante que me permite tener una dedicación exclusiva para estudiar empresas y poder seguirlas como requiere la inversión.
Son inversores con los que comparto penas y glorias, no viajan en autobús, debatimos, argumentamos, planteamos las inversiones y, cada uno tiene su cartera independiente del resto y toma sus decisiones de inversión con el apoyo del analista. Los artículos que he publicado recientemente sobre ACS o Alphabet son reales y describen actuaciones reales que se dan en nuestro día a día.
La “asociación” funciona. Por mi parte, tengo el volumen que necesitaba para dedicar tiempo a invertir fuerte, y por la parte de cada inversor, pilota sus inversiones y cuenta con el apoyo de un analista que no se podría permitir solo con su cartera.
La pasión por la inversión es real, todo el mundo está implicado y la relación está funcionando muy bien. La rentabilidad de cada cartera es independiente y es similar a la rentabilidad de mi cartera que se indica en el cuadro del inicio.
Cada inversor va escalando y mejorando sus capacidades como inversor casi sin darse cuenta con el día a día según vamos debatiendo, razonando y decidiendo donde invertimos.
Somos inversores reales. No viajamos en autobús. Pilotamos nuestras inversiones invirtiendo directamente en empresas y tomando nuestras propias decisiones.
Saludos
José Manuel Durbá