En principio nosotros, los pequeños inversores, tenemos ventaja porque podemos esperar, quedarnos en liquidez, comprar empresas pequeñas, vender cuando queramos,... Y aún así vivir más despreocupados
Y, entonces...¿por qué la mayoría termina perdiendo dinero?.
Pues porque somos únicos metiendo la pata.
Los animales capaces de tropezar varias veces en una misma piedra.
Hay dos perfiles típicos de inversores perdedores:
Los que quieren hacerse ricos ya mismo: El suricata ludópata.
Pupilas dilatadas, nunca pestañea. El típico ludópata.
A los que les aterra perder dinero: El avestruz miedoso.
Miedo a perder dinero.
Y entre esos dos hay muchas variantes, pero hay uno que me interesa:
El mono hiperactivo.
Incapaz de estarse quieto. Típico comportamiento hiperactivo.
El suricata ludópata
Ya lo decía Buffett:
Invertir debe ser aburrido.
Pero al ludópata le pueden las luces de colores. En este mundo de las inversiones, te ofrecen acciones, opciones, futuros, warrants, CFDs, CDOs, swaps, ... Cosas que a menudo no entienden ni los mismos que te los venden.
Warren dixit (otra vez):
Los derivados financieros son armas de destrucción masiva.
Todos hemos conocido ludópatas de la bolsa, pero yo me acuerdo especialmente de uno (albañil de profesión, y familiar político lejano) que había decidido hacerse "trader" en sus ratos libres.
Para prepararse no se le ocurrió leerse un libro de Paramés o de Lynch, claro que no. Leer es de loosers, bro.
Se preparó comprándose tres pantallas gigantes y un ordenador al que conectarlas y se puso unas tiras de leds de colores en el balcón de su cocina, donde se instaló con una silla de gamer, y se conectó a una plataforma de "trading". Y así empezó su andanza en el mundo de las "inversiones".
Otro público objetivo son las "marujas", que igual van al bingo que se conectan al intradía.
Prácticamente TODOS los que empiezan así acaban mal.
Con suerte sólo perderán algo de sus ahorros antes de entrar en razón. Pero a lo peor acaban debiendo dinero.
Estos pobres son carne de cañón. Son los que pican en todos los anuncios de "hazte trader" con 100€. Eso sí, todos esos anuncios acaban anunciando que son productos complejos y que el 90% de los que invierten ahí pierden hasta la camisa.
Pero los ludópatas nunca piensan que ellos son parte de la morralla, de ese 90%.
Les cuentan que pueden usar una cosa que se llama CFDs, con los que transfieres "sólo" 100€ y, apalancandote un x100, es "como si" invirtieras 10.000€. Y ven como su apuesta se hace realidad en un gráfico con muchas velas de colores que se mueve para arriba o para abajo cada milisegundo.
Pero es aún más gracioso, porque te dejan apostar "apalancado" hacia arriba (largo) o hacia abajo (corto), con lo que, según te sientas ese día puedes elegir cómo perder tu dinero.
No caen en que es exactamente el mismo funcionamiento que tiene una tragaperra.
La inversión en derivados de los "traders"
A lo peor resulta que este pobre tipo tiene suerte "invirtiendo" esa tarde 100€ en algodón, o en maíz, o en petróleo. Y va y gana 1000€.
Y es ahí cuando ya está perdido. La siguiente tarde perderá los 1000€ porque "no se puso corto en oro".
Para la siguiente vez que consiga 1000€, ya habrá visto un video en youtube (casi entero) sobre análisis técnico y velas, ya tendrá "su método", e invertirá sus 1000€ en 10 tramos de 100€ apalancados un x100.
Y a eso lo llamará diversificación.
Y descubrirá que el broker cierra sus posiciones sin previo aviso cuando peor le viene. Y perderá esos 1000€. Y luego otros 1000€...
Los que realmente ganan dinero con los derivados son los que los fabrican, y los que se los venden al pobre yonki ludópata. Son los dueños del casino.
Culpables hay muchos, como por ejemplo el regulador, que protege a otros ludópatas, pero no a estos.
De nuevo te recomiendo ver "The Big Short", en concreto esa maravillosa escena en la que Mark Baum intenta entender cómo alguien puede enorgullecerse de crear CDOs sintéticos y enriquecerse con el timo sin que se le caiga la cara de vergüenza ("dime cuánto vales").
"Cómo hacerse rico en dos días"
Ese título sí que atrae seguidores.
Porque claro, si uso este otro título:
Cómo obtener una rentabilidad razonable durante los próximos treinta años y, con suerte, superar la inflación.
Ni vendo cursos, ni consigo miles de seguidores en youtube, ni salgo en las noticias.
Quien brilla en las fiestas es el que ha conseguido 1 millón de euros en tres meses invirtiendo 10.000€. No el que compra una acción y no la toca en 10 años.
No me canso de decirlo: si alguien te promete un 20% anual, desconfía (imagínate si te ofrece un 50%).
De hecho, son tan pocos los inversores que de verdad han conseguido de forma recurrente ese hito que hasta conoces sus nombres (Buffett, Lynch, Paramés,...). Es que esos poquísimos son los que escriben libros y salen en la tele. Pero hay millones de inversores en el mundo, y la mayoría tampoco supera la inflación año tras año.
Muchos nos "conformamos" con un 10% de rentabilidad anual sobre la inflación e intentamos no mirar las luces de colores.
El avestruz miedoso
Éste es el segundo tipo de inversor perdedor, quizá el más extendido.
Y dentro de éste hay varios subtipos. Me voy a centrar en un par:
El avestruz escaldado (que del agua caliente huye).
Este pobre ha probado el riesgo metiendo su dinero en criptoactivos, o en CFDs, o en opciones, y ha perdido una cantidad importante, pero no se ha arruinado del todo. Ha aprendido y ahora prefiere dejar el resto de sus ahorros en liquidez. Para siempre.
Pasado un tiempo, quizá, decide entregar su dinero a un fondo monetario, supuestamente seguro, y empieza a perder poder adquisitivo sin siquiera darse cuenta (y me remito a la primera parte).
El avestruz desconfiado
En segundo lugar están los que reconocen su incultura financiera, nunca han tratado de invertir en derivados, pero tampoco en fondos ni en acciones, pero ven a demasiados ludópatas en su entorno perdiendo dinero mientras "hacen trading".
A estos les aterra la bolsa, principalmente por eso: por incultura.
Estos son los que guardan sus ahorros debajo del (o en) ladrillo, en la cuenta corriente o, con suerte, en una cuenta remunerada. Los más atrevidos abrirán una cuenta en el banco de España y comprarán el 18 de junio de 2026 obligaciones del tesoro a 15 años al 4,90%, que no está nada mal, visto lo visto.
Y volvemos a la parte 1:
No perder dinero no es lo mismo que no perder poder adquisitivo.
Y no me creas a mi, haz tú tus propias cuentas, y ve descontando la inflación de tus ahorros, metidos debajo del ladrillo.
Entre esos dos inversores perdedores hay un amplio espectro de inversores. Pero hay uno especialmente interesante y extendido, que he llamado aquí el mono hiperactivo.
Este no tiene miedo de comprar acciones, ni tampoco tiene necesariamente una mala cartera.
Compra buenas empresas a precios razonables, nunca se apalanca, no se mete en derivados ni cosas raras... pero se aburre viendo su cartera parada.
Y repito:
Invertir debe ser aburrido.
Este pobre mira las noticias, mira su cartera, habla con un experto, con su vecina del quinto, lee el twitter (ahora X, ya lo sé, pero nadie lo llama así), vuelve a repasar su cartera...
Y vende Repsol porque ha subido mucho.
Y luego ve que un sector ha caído mucho, o le llegan mensajes desde instagram, o le llama un broker hablando en perfecto americano...
Y compra Palantir porque tiene mucho potencial....
Al final del año ha realizado 70 operaciones. En algunas perdiendo y en algunas ganando. Pero, ¿quién gana de verdad con el hiperactivo?
Obviamente: Su broker.
Y volvemos a los incentivos.
Los incentivos de tu broker no son los tuyos. Tú quieres ganar dinero, pero tu broker también. Y tu broker no gana cuando tú ganas dinero, sino cuando tú compras o vendes acciones. Y aparece otra vez el conflicto de intereses, como ocurría con los fondos.
Otra escena del Lobo de Wall Street que vale la pena recordar. Cuando uno tiene miedo, y está indeciso cuando compra, es dificil dejar de mirar y tocar su cartera todo el tiempo.
Puedes intentar no estar en este grupo. Es dificil, pero se puede.
Estarse quieto es una decisión
No es sencillo. Para hacerlo hay que estar tranquilo y seguro de lo que se hace.
PRIMERO: Compra buenas empresas.
Cuando digo "buenas empresas" hay muchas definiciones.
Una de ellas es comprar empresas que son monopolio y que por eso tienen asegurados sus ingresos, a veces incluso por ley.
En España se supone que los monopolios están prohibidos, pero seguimos teniendo a AENA, entre otras. En Francia tienen menos vergüenza y muchas de sus empresas se consideran allí "estratégicas" con lo cual son semipúblicas y, por supuesto monopolios, como EdF. En EE.UU. tienen leyes anti-monopolios, pero no faltan juicios y dictámenes de vez en cuando contra empresas por prácticas monopolísticas, como pasó con Google. En Holanda tienen a ASML, monopolio mundial en la fabricación de máquinas de litografía ultravioleta.
Hay formas de detectar buenas empresas.
Una empresa excelente debe tener varias características:
Tener buenos gestores.
Tener ingresos crecientes.
Tener beneficios (en lo posible también crecientes).
Tener deuda nula (o menguante si es que hizo alguna inversión).
Tener más caja que deuda.
No tener problemas con la ley.
Sus productos gustan y se venden (sal a la calle).
Este artículo no va de como detectar buenas empresas. Para eso aquí mismo, en Rankia, hay muchos artículos.
SEGUNDO: Compralas baratas.
La cuestión es comprar esa empresa buena y barata (PER, P/B o PEG bajos) con seguridad. Comprar las acciones por tramos porque uno nunca puede acertar exactamente en el mínimo de cotización. Y, cuando hayas alcanzado tu objetivo en esa empresa (5000€, 10.000€, 20.000€,...el que sea), PARA. Para y olvídala.
TERCERO: Olvídalas.
A partir de aquí únicamente verifica cuando se presentan resultados (cada 6 meses o mejor cada año) que tu análisis de la empresa sigue siendo válido. Y, si la empresa sigue siendo buena, vuelve a olvidarte de ella durante otro año.
Y pídete un mojito.
Hazte inversor
Plantéate cual será tu estrategia para comprar (y para vender si llega el caso). Puede estar basada en indicadores como el PER, o el PEG, junto con la evolución de los beneficios de la empresa. Puede estar basada en la confianza en los directivos de esa empresa, junto con la observación de las tendencias de mercado. Puede ser el pago sostenible de un buen pellizco en dividendos... Puede ser la que sea.
Pero sigue tu estrategia a rajatabla. No hagas caso de noticias, mensajes que te llegan en instagram, consejos de tus compañeros de trabajo o de tu cuñado. Sigue tu estrategia de compras.
Compra con seguridad, y mantén la inversión "para toda la vida".
"Para toda la vida" en tu mente, claro. Obviamente puedes haberte equivocado y para eso son las revisiones semestrales o anuales. Si descubres en dos presentaciones de resultados consecutivas, que una de las empresas de tu cartera ya no es buena según tus criterios, vende sin piedad.
Y ya te habrás convertido en un inversor aburrido.
No pagas el sueldo de ningún broker. No pagas el sueldo de ningún gestor de fondos. Eso es verdad. Y en tu conciencia pesará. Pero a la larga, el que ganarás dinero serás tú.
No te las das de gran inversor en las fiestas. No te vas a comprar un Ferrari ni vas a permitirte grandes lujos, al contrario.
El resto de la gente que te rodea te verá como ese que no compra la sudadera de moda, ni lleva un rolex, ni cambia de coche cada cinco años.
Pero se sorprenderá cuando haya que aportar 50.000€ para una buena inversión inmobiliaria y tú no te despeines pidiendo la cuenta a la que hay que hacer la transferencia.
Conclusiones
Casi nada de lo que escribo en mis artículos son ideas originales. Prácticamente todo lo vienen diciendo los mayores inversores de varias generaciones desde hace décadas.
Y, sin embargo, una y otra vez, los que llegamos a tener cierto patrimonio tenemos que volver a aprender lo mismo para poder mantener ese dinero a salvo y, con suerte, hacer que crezca un poco por encima de la inflación.
No es fácil.
Para empezar no te educan para ser un inversor desde la más tierna infancia, como deberían. De hecho en algunos países con ínfulas comunistas (como desgraciadamente pasa en mi país), está hasta mal visto plantear que a los niños se les enseñe lo básico sobre inversiones.
Cuando ya ahorras un poco de dinero, empiezas a plantearte qué hacer, como invertir, a quién confiarle tu dinero para que crezca. Y, con suerte, serás de los que lees, como mínimo algún blog parecido al mío. Y, si puede ser, devorarás los libros con las experiencias de Paramés o Lynch, o leerás o escucharás las cartas a los inversores de Berkshire Hathaway.
Si eres de los afortunados, no caerás en los cantos de sirena ni en las luces de colores, y no perderás dinero para aprender que los derivados son armas de destrucción masiva.
Si consigues formarte un poco, descubrirás que el ladrillo no es necesariamente la "inversión más segura y rentable", sino que cualquier inversión tiene riesgos, y que tu misión como inversor aburrido es descubrir buenas inversiones, comprar con seguridad, y dejar que esa inversión dé sus frutos con el paso de los años.
Ni más, ni menos.
Nadie dijo que fuera fácil. Pero llegar a ser un "inversor" cuesta.
Parafraseando a la profesora Lydia Grant en la mítica serie de los 80 "Fama":
Teneis muchos sueños. Buscais la rentabilidad, pero la rentabilidad cuesta. Y aquí es donde vais a empezar a ganar. Con sudor (e inactividad).
No quiero ni puedo recomendar a nadie como invertir su dinero. Trato de que mis ahorros crezcan, y dejo aquí escritos mis aprendizajes y errores. Con suerte, mis lecciones servirán a alguien más. Con esta entrada cierro esta última miniserie sobre cómo invertir y no morir en el intento.
Totalmente. Pero tampoco todos somos iguales. Yo pienso veinte veces antes de recomendar ninguna inversión a nadie, mientras que no dudo en invertir mi propio dinero. Pero algunos no dudan en gastar el dinero de otros alegremente. Esos me molestan. Y si, las inversiones son en una parte importante psicología. Saludos
#1
24/08/26 19:15
Normalmente uno no toma las mismas decisiones manejando su propio dinero que el dinero de otros. Y, por supuesto, la paciencia y la psicología son los atributos más importantes en bolsa.